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Maxi, el presidente que rifó un coche para traer el fax a Asturias: anécdotas y trayectoria de una figura irrepetible

Maximino Martínez ideó nuevas fórmulas de financiación en la Asturiana y fue clave en la negociación para conseguir para las territoriales el 1% de los ingresos por derechos televisivos

Maximino Martínez, en los campos de Roces.

Maximino Martínez, en los campos de Roces. / Lne

Ángel Cabranes

Ángel Cabranes

Langreo

En los años en los que las comunicaciones empezaban a avanzar más allá de los teléfonos fijos, Maximino Martínez se propuso dotar a todos los clubes de fútbol de Asturias, especialmente a los más humildes, de una herramienta más vanguardista para estrechar vínculos y mejorar su manera de compartir información. El reto era conseguir un fax para cada uno. Lo complicado era contar con el presupuesto para adquirir montones de aparatos y dotar el espacio en cuestión de la infraestructura si lo requiriese. Fue "rascando de ahí y de allá" y se le ocurrió algo que terminaría siendo clave para financiar todo aquello: rifar un coche. El éxito de la venta de aquellas papeletas de la Federación Asturiana en un curioso espacio, un stand habilitado en la Feria de Muestras (donde también se podía adquirir merchandising de las selecciones regionales) trajo el fax a Asturias.

Maximino Martínez basó su éxito como presidente de la Asturiana, el que le mantuvo 27 años en el cargo, en detalles como su habilidad para idear nuevas fórmulas de financiación junto a un absoluto control del gasto. Hombre de una administración férrea de los recursos, cuentan que su poder negociador fue clave en reflotar a las territoriales más allá de Asturias. En esa faceta destacan su relevante papel dentro del comité que se reunió con Javier Tebas, en un clima de tremenda disputa con Ángel María Villar (presidente de la Federación Española), para conseguir que las federaciones de fútbol entraran en el reparto del 1% de los derechos televisivos del fútbol profesional. Aquello fue un movimiento clave para mejorar campos e instalaciones. "Uno más de Maxi", destacan.

Las anécdotas, en esta línea, son varias. Antes ya había insistido hasta conseguir que una parte de la recaudación de las Quinielas, que inicialmente se destinaba directamente a las autonomías para que ellas mismas gestionaran ese dinero con sus respectivas federaciones, fuera a parar a la territorial. Fue un porcentaje del total, pero supo a gran victoria. Conquistas para "revertir en el fútbol" y que han tenido reflejo años después de que en 2021 dejara sus cargos para descansar junto a la familia. En Tudela Agüeria muchos le atribuyen el estreno del nuevo campo, hace apenas dos años, a las gestiones de Maxi.

Por el camino, es recordado cómo dio un vuelco a la Mutualidad de Futbolistas. Primero de Asturias y más tarde, de España, órgano del que fue también presidente. En sus primeros años en el cargo, Maxi detectó conductas fraudulentas en torno a las lesiones graves. "Piernas rotas que habían sido en un partido de fútbol, y luego nada tenían que ver con el balón", deslizan quienes compartieron con él aquella época. Estableció un sistema para investigar cada caso a fondo. "No sé si puso detectives o qué, pero aquello marcó un antes y un después para evitar abusos que parecían normalizados", apuntan.

En muchos de estos capítulos, el asturiano contó con la complicidad de Ángel María Villar, quien quiso nombrarle varias veces vicepresidente de la Federación Española durante su mandato. Dice su círculo cercano que siempre encontró su negativa, agradecido por la confianza, pero centrado en otras facetas lejos del foco capitalino. Al que no pudo decir que no fue al sucesor de Villar, Luis Rubiales, quien le situó a su lado, nombrándole vicepresidente de la Federación Española y convirtiéndole en responsable de todas las selecciones nacionales de base, de la sub-21 para abajo. Dicen que fue uno de los grandes apoyos en el despegue de Julen Lopetegui. Hoy en Roces, la Federación luce campos y una moderna y unificada sede que llevan el nombre de Maximino Martínez, el mismo que negoció con el Principado "la compra de los terrenos por cuatro pesetas" y trajo el fax a los campos de fútbol de Asturias.

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