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Bea Álvarez y Manu Bea, la doble sonrisa del atletismo asturiano: "Es una alegría la medalla en el Nacional tras el duro trabajo del invierno"

Los atletas gijoneses se centran en recuperarse tras el éxito cosechado en el velódromo Luis Puig de Valencia mientras preparan sus próximos retos

Manu Bea, con su medalla en la pista de Las Mestas.

Manu Bea, con su medalla en la pista de Las Mestas. / Marcos León

Gijón

Tuvieron que pasar sacrificios y algún mal momento, pero Beatriz Álvarez y Manu Bea salieron con una sonrisa en la boca del Campeonato de España. Fueron los dos medallistas asturianos de la cita de Valencia: ella, componente del equipo Diputación de Valencia, plata en el 3.000; él bronce formando parte del relevo mixto 4x400 del Unicaja Jaén. «Una alegría después de todo lo trabajado estos meses de invierno», reconocen los atletas, disfrutando de las mieles de una medalla en un Nacional, que no es poca cosa.

Correr "en casa"

La situación era especial para Beatriz Álvarez (Gijón, 1994), que corría «en casa». «En Valencia nos animaron un montón y vino a vernos gente de 42k (marca de ropa patrocinadora) que ahora está con nosotros. Además, era el mismo escenario, el velódromo Luis Puig, en el que conseguí la primera medalla de oro en competición nacional», dice Álvarez, recordando el título nacional de 3.000 metros conseguido en 2018.

Beatriz Álvarez, con su medalla ayer en la Blume.

Beatriz Álvarez, con su medalla ayer en la Blume. / B. A.

La corredora asturiana terminó satisfecha de su rendimiento: «En pruebas anteriores me encontraba bien físicamente, pero de cabeza no tanto. Intenté estar muy concentrada, atenta a los cambios, sobre todo al final. Y salió bien», apunta la deportista a LA NUEVA ESPAÑA antes de iniciar su entrenamiento en la residencia Blume, donde no está becada pero se ejercita con los técnicos Juan del Campo y Luis Martín Berlanas.

Beatriz ya está totalmente hecha a la vida en la capital, a la que se desplazó en 2018 para cursar un máster en psicología deportiva. En la actualidad combina su vida como atleta con su trabajo en el Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel (PROAD) del Consejo Superior de Deportes, pensado para ayudar a compaginar el deporte con los estudios.

También está muy asentada en el Diputación de Valencia, el club que le permite competir en la élite española y en el que lleva cuatro años. «Siempre me habían hablado muy bien de ellos y cuando me llamaron para fichar me hizo ilusión. Es un gran club que lleva mucho tiempo y con el que tienes posibilidad de disputar las grandes ligas». En el horizonte cercano, las pruebas de 10.000 metros.

Amargura individual, éxito colectivo

Manuel Bea (Gijón, 2001) compensó en el relevo la amargura de la prueba individual de 400, en la que «un error táctico» le privó de entrar en la final tras llegar con una de las mejores marcas. «Me dio rabia no demostrar todo lo que había trabajado en el invierno, pero me resarcí en el relevo con una buena posta, quedó claro que estoy en forma», dice el atleta, que entregó el testigo en primera posición. La normativa obliga a salir con un hombre y alternar para acabar con una mujer, y la estrategia del Unicaja Jaén fue colocar a sus mejores marquistas, Manu Bea y Paula Soria, como primer y última relevista. Salió bien.

El año promete para Bea, un fisio que trabaja en Ancizu Fisioterapia, que en 2025 alcanzó la selección absoluta y que se encuentra cómodo en el Unicaja Jaén tras toda una vida en el Grupo: «Fiché por ellos porque se mezclan dos cosas, una beca económica en la que te suben el fijo y las variables y la posibilidad de participar en ligas de primer nivel, lo que me permitió hacer la mejor marca personal el año pasado», concluye.

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