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Un gol de falta a falta de cinco minutos tumba a un buen Marino en Segovia

El conjunto asturiano compite hasta el final a la Segoviana, pero cae derrotado por un tanto de Fer Llorente

Una acción del encuentro del Marino en Segovia.

Una acción del encuentro del Marino en Segovia. / Área 11

Área 11

Segovia

Un gol de falta en los últimos minutos acabó con la resistencia del Marino de Luanco en La Albuera y entregó tres puntos clave a la Gimnástica Segoviana en su lucha por el ascenso. Pese al buen despliegue de los asturianos, que se adelantaron en el marcador y aguantaron sin demasiados apuros el empate, una falta lateral servida por Fernando Llorente, con trayectoria en el fútbol profesional, les dejó sin puntos. Un balón que rozó lo justo Álex Castro, que defendió su autoría ante el colegiado, para embocarlo en la portería de Dennis Díaz.

El Marino de Luanco tuvo que volver a Segovia un mes después de su primer viaje, frustrado por la nieve caída en La Albuera durante la madrugada del 8 de febrero, que provocó la suspensión. Los asturianos llegaron incluso a pedir la victoria por decreto, al responsabilizar a la Gimnástica Segoviana de no retirar la nieve del estadio o de no haber previsto un escenario alternativo. El club azulgrana adelantó el partido, previsto para las siete, a las seis para facilitar el regreso del equipo visitante en el mismo día.

Los asturianos golpearon primero. El 0-1 del Marino nació de una buena internada por la izquierda y un centro que puso en apuros a la defensa local, incapaz de despejar con contundencia. El balón sin dueño cayó en los dominios de Marcos Bravo, que ajustició con poderío desde el corazón del área: gran disparo con el interior al palo derecho de Carmona.

La oportunidad de poner a la Segoviana, el único equipo del Grupo I que militaba el curso pasado en Primera RFEF, contra las cuerdas era propicia. Quizá la vulnerabilidad local invitaba a buscar el segundo golpe, pero el Marino confió en su dibujo, en parte porque no necesitaba demasiados efectivos para finalizar las contras. Ese impasse dejó vivo el partido y los locales encontraron el empate tras una buena conducción de Javi Borrego en la media punta que terminó con el disparo de Pau Miguélez, jugador que llegó a debutar con el primer equipo del Racing con solo 16 años. Talento suficiente para batir a Dennis Díaz con un tiro mordido.

El 1-1 devolvió al redil a la Gimnástica Segoviana, que vivió sus mejores minutos de 2026, un año en el que el club ha tenido tres entrenadores distintos. Al Marino ya le costaba salir de su campo. Más que el dominio territorial, lo que inquietaba era lo que ocurría en el último tercio del campo. Tantos efectivos azulgranas se acumulaban en su porche que terminó llegando el 2-1 tras un centro desde la derecha de Iker, el carrilero, que remató Marc Tenas a las mallas, previo toque en la madera, con un disparo de primeras.

El paso por vestuarios interrumpió la dinámica y el doble cambio del Marino acabó de un plumazo con la ventaja local. Uno de los refuerzos, Marcos Fernández, rompió a dos centrales con un gran acelerón que ya no pudo coser la zaga. Carmona paró el primer disparo, de Álex Basurto, pero no pudo hacer nada ante el rechace que aprovechó Marcos Bravo para firmar el 2-2.

El empate dio aire al Marino de Luanco. También influyeron los cambios de la Segoviana, que retiró a Juanma y Miguélez, sus dos jugadores más incisivos. Hubo sustos para Suárez, que desvió con seguridad un tiro de Iker y sacó con una genial manopla a mano cambiado un centro desviado sin querer por un compañero hacia su propia portería. Incluso cuando llegó el 3-2 definitivo para la Gimnástica Segoviana, aún hubo tiempo para acercamientos peligrosos y un toque dudoso de Josín en el área. Los asturianos pidieron penalti, pero el árbitro no lo concedió.

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