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El San Luis no condena la agresión al árbitro en el partido contra el Llanera "B": "Las decisiones arbitrales que hemos sufrido propician este tipo de comportamientos"

"Queremos hacer mención a las amenazas sufridas por la Directiva a la salida de un restaurante cercano al campo por parte de jugadores del conjunto local que, además de éstas amenazas, propinaron comentarios misóginos hacia una directiva del club", dicen desde el San Luis

Un arbitro.

Un arbitro. / JAVIER ETXEZARRETA

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

El Club Deportivo San Luis de La Nueva hizo público un comunicado oficial en el que no solo rehúsa condenar la agresión de su jugador al colegiado durante el partido de Tercera Asturfútbol contra el Llanera B, sino que la justifica abiertamente. "Desde el Club Deportivo San Luis no condenamos la agresión al árbitro por parte de nuestro jugador dado que creemos que las decisiones arbitrales que hemos sufrido durante el encuentro de hoy propician este tipo de comportamientos", reza el texto. El club añade que el jugador "es una pieza fundamental" y que "no será apartado" de la plantilla.

La agresión se produjo en el minuto 77 del encuentro, con el marcador igualado a dos goles, cuando el árbitro, un ovetense de unos 32 años, señaló penalti por derribo. El jugador sancionado se dirigió al colegiado, le golpeó en la cabeza, lo tiró al suelo y le propinó una patada. Sus compañeros lograron reducirle. El árbitro, que no sufrió lesiones de gravedad, tuvo el temple de continuar dirigiendo el partido.

En el comunicado, el San Luis acumula una serie de quejas sobre el desarrollo de la jornada: denuncia que sus jugadores y cuerpo técnico esperaron veinte minutos en la puerta del campo mientras parte del Llanera ya estaba dentro; que su delegado tuvo que comprar las botellas de agua en un comercio cercano al no ser proporcionadas por el club local; que su entrenador fue expulsado sin motivo, siendo según ellos el técnico local quien entró al terreno de juego a increpar al árbitro; que su jugador número 23 sufrió insultos racistas de jugadores y espectadores locales que el colegiado ignoró; y que varios miembros de la directiva visitante recibieron amenazas y comentarios misóginos de jugadores del Llanera a la salida de un restaurante cercano al campo. De la noticia ya se han hecho eco varios medios nacionales.

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