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El Círculo Gijón Baloncesto naufraga en cinco minutos ante el Córdoba (79-91) y aprieta la soga en torno a su cuello

El conjunto gijonés, que derrochó toneladas de esfuerzo para colocarse 56-50 en el tercer cuarto, lo tiró por la borda con un parcial de 2-21 antes de iniciar los últimos diez minutos y se complica más la permanencia

Michael Okafor captura un rebote en el encuentro frente al Coto Córdoba.

Michael Okafor captura un rebote en el encuentro frente al Coto Córdoba. / Juan Plaza

Gijón

Habían transcurrido menos de tres minutos del tercer cuarto cuando un arreón de intensidad de Samu Barros, su capitán, colocaba el 56-50 en el marcador y ponía de pie al cerca de millar de espectadores que acudieron al Palacio de La Guía a empujar al Círculo Gijón en pos de la permanencia en Segunda FEB. El equipo local tuvo incluso una posesión para seguir ampliando la renta, pero el héroe Barros perdió el balón, que se convirtió en una bandeja fácil del Córdoba. Fue el inicio de un parcial catastrófico de 2-21 que decidió el choque y dejó al Círculo todavía más tocado. Le quedan cinco partidos, de los que probablemente tendrá que ganar tres si quiere tener opciones de mantener la categoría.

Del éxtasis al pozo

No es la primera vez que esto le sucede al Círculo, sin que parezca haber explicación convincente. Los mismos jugadores que derrocharon toneladas de esfuerzo para mantenerse en partido e incluso estar por delante de uno de los mejores equipos del grupo desaparecen, empiezan a regalar balones sin parar y a hacer lanzamientos disparatados hasta que el rival sentencia en un visto y no visto. El último cuarto ante el Córdoba, maquillaje final de los locales incluido, fue a beneficio de inventario. No hubo ni pizca de emoción. Toca cruzar los dedos para que este domingo también pierdan el Jaén y el Valle de Egüés o la situación será más peliaguda todavía.

Samu Barros entra a canasta durante el partido contra el Córdoba.

Samu Barros entra a canasta durante el partido contra el Córdoba. / Juan Plaza / Juan Plaza

El lastre del rebote

Hasta que llegó el naufragio el conjunto de Nacho Galán había realizado un buen partido en general, con los típicos parciales a favor y en contra. Samu Barros era un punzón, Pierre anotaba a buen ritmo y Javi Menéndez se fajaba en la zona. Sin embargo, el agujero en el rebote bajo su propio aro (hasta nueve rechaces ofensivos cogió el Córdoba en la primera parte) daba la iniciativa a los andaluces, algo que se prolongó hasta mediado el segundo cuarto. Entonces, la combinación Barros-Menéndez se superó para volver a enganchar al Círculo, que llegó al intermedio dos abajo (44-46).

En la segunda mitad, lo dicho. El Círculo pasó del cielo al infierno en cuestión de un par de posesiones, sin que nada detuviera una caída que puede tener efectos lastimosos. Con todo decidido, el último cuarto solamente sirvió para engordar las estadísticas de Pierre, que se jugó un balón tras otro, y el cariño de los espectadores por Samu Barros y Javi Menéndez, que de nuevo se vaciaron sin recompensa.

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