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Cruzaron el infierno del estrecho y ahora luchan en un octógono: Aziz y Mor, dos senegaleses que preparan en Asturias su soñado asalto a la UFC

Mor Dieye da el salto a profesional tras llegar en patera y Aziz Diaw pelea por ese objetivo en el gimnasio de Joel Álvarez: "Queremos ser los primeros sengaleses en la compañía"

VÍDEO: Mor Dieye y Aziz Diaw, luchadores del gimnasio Tíbet

Carlos Tamargo

Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Gijón

El gimnasio Tíbet de Gijón, ese tan famoso por curtir a leyendas de la talla de Joel Álvarez, almacena entre los tatamis cientos de historias de superación. Son, como ellos mismos dicen, "una gran familia". Y como en todas las buenas familias, todos los peleadores del gimnasio se cuidan unos a otros. LA NUEVA ESPAÑA se adentra entre colchonetas, sacos, sudor, el ruido sordo de los golpes, y las canciones de "Los Chichos" puestas a todo trapo para motivar a los peleadores del "ejército de Pancho Villa". Entre ellos, Mor Dieye y Aziz Diaw entrenan cada día con una determinación que tiene raíces bastante más profundas que la ambición deportiva. Mor llegó tras un infierno de varias pateras por el mar Mediterráneo. Aziz vino gracias a su padre, que ya vivía en Asturias. Los dos encontraron en la lucha algo parecido a un idioma que ya conocían de antes.

Mor lo cuenta con una naturalidad pasmosa, como si fuese algo normal. La comodidad que te proporciona Europa es algo habitual para los nacidos en España, claro. Pero para estos dos luchadores senegaleses, todo lo sufrido es ya una mera anécdota del pasado. "Vengo de dos pateras. Llegué y empecé a trabajar. Poco a poco me di cuenta de que lo mío era la lucha y lo dejé todo para emprender mi sueño", asegura Dieye. En Senegal ya era luchador. La lucha es deporte nacional allí, cultura de cuerpo y tierra. "De hecho, cuando se pelean dos niños, no se dan golpes: luchan", comentan. Pero el MMA es otra cosa: hay boxeo, grappling, kickboxing. Un idioma más complejo que hubo que aprender casi desde cero. Pero no le está costando mucho ni una cosa ni la otra. Se desenvuelve a la perfección en "asturianu" y dentro de la jaula, donde no para de ganar a sus oponentes.

Aziz llegó siendo un niño. Su padre, marinero, ya vivía en Asturias. Estudió en Llanes, sacó el título de cocinero, trabajó en hostelería y durante años compaginó el trabajo nocturno en Oviedo con los entrenamientos. Hoy sigue haciéndolo. "Los fines de semana trabajo de portero. Mi deseo es dejarlo lo antes posible para centrarme en esto", dice, y el deseo no suena a queja sino a cálculo. De hecho, está haciendo todo lo posible por mudarse a Gijón.

Mor Dieye, sobre Aziz Diaw, practicando una llave.

Mor Dieye, sobre Aziz Diaw, practicando una llave. / Marcos León

Pero es un camino duro. No todo el mundo tiene lo que hay que tener para entrenar más de seish oras al día y encima, deshidratados para llegar al peso pactado. Más complejo aún si como Mor y Aziz, estás en pleno Ramadán. "Esto no se lo recomiendo a nadie que no se lo vaya a tomar muy en serio. Si quieres dedicarte a ello, hay cosas que tienes que dejar. Si puedes dejar la noche, mejor". Su honestidad no es pesimismo. Ellos conocen bien el precio a pagar por tener, quizás un día, la gloria adornando su cintura en forma de cinturón.

En el Tíbet han encontrado algo que los dos describen con la misma palabra: familia. El gimnasio gijonés es uno de los referentes del MMA en España, y entre sus paredes entrena Joel Álvarez, el único asturiano en la historia de la UFC. También comparten gimnasio con Borja "El Águila" García, que pronto debutará en PFL. Para Aziz y Mor, Álvarez siempre fue un ídolo antes incluso de coincidir con él. "Tenía fotos con él antes de venir aquí. Es muy humilde. Le gusta bromear. Es una persona maravillosa", recuerda Aziz, quizás eliminando los prejuicios que el gran público muchas veces tiene sobre los peleadores. Ellos más que nadie saben que pelean por la gloria y el deporte.

"Aquí se aprende muy rápido. Hay gente muy fuerte. Estamos encantados en Asturias y solo salimos si es para enfrentarnos a alguien. Eso sí, cuando estamos dentro de la jaula es matar o morir, ahí cambia todo. Estamos preparados en todo momento para enfrentarnos dónde y contra quién sea", dicen seguros.

El objetivo que los dos comparten tiene un nombre concreto: la UFC, la organización de MMA más importante del mundo. Mor va más allá y le pone un significado histórico a ese sueño. "Quiero ser el primer senegalés que llegue allí, si Dios quiere". Pero en sus palabras no hay rastro de fanfarronería. Hay, en cambio, la convicción de quien sabe que ya ha superado cosas más difíciles que cualquier pelea. Cualquier enfrentamiento "está chupado" al lado de lo duro que puede llegar a ser el Mediterráneo.

Aziz matiza el suyo con cautela, pero apunta en la misma dirección. "El sueño es llegar lejos. No necesitamos llegar a tal o tal sitio. El sueño es llegar lejos". En los próximos meses seguirá compitiendo en la categoría amateur mientras busca el momento de dar el salto definitivo, que será en breve. Mientras tanto, trabaja de noche y entrena de día, y cada kilómetro que recorre desde Oviedo a Gijón es una inversión en esa distancia que aún queda. Asturias, dice Mor, es el mejor sitio en España para él. Se siente cómodo. Aquí tiene su gente, su gimnasio, sus próximas peleas. Y un sueño en construcción que empezó en una patera y hoy tiene nombre de octógono. Se despiden con una sonrisa de oreja a oreja, mientras pedalean en una bicicleta estática y bromean con "El Fenómeno" Joel Álvarez. Quién diría que están en ayunas desde que salió el sol.

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