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El Confía, un equipo con mucha Base de Oviedo: "Vamos a salvarnos"

La entidad azul pelea por la permanencia en Divivisión de Honor Plata con una plantilla en la que hay siete jugadores salidos de la cantera: "Sentimos el escudo y el club"

Por la izquierda, Joaquín Pérez, Juan Gamallo, Pedro Sánchez de Posada, Rubén Menéndez, Jayro Pérez, Gonzalo Pulgar y Tomás Pérez, jugadores del primer equipo del Confía Base Oviedo que comenzaron en la cantera del club azul.

Por la izquierda, Joaquín Pérez, Juan Gamallo, Pedro Sánchez de Posada, Rubén Menéndez, Jayro Pérez, Gonzalo Pulgar y Tomás Pérez, jugadores del primer equipo del Confía Base Oviedo que comenzaron en la cantera del club azul. / Fernando Rodrí­guez

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Confía es un club que lleva la cantera en el nombre, Balonmano Base Oviedo, y por eso en la entidad tienen muy presente que todo comienza abajo, en las categorías inferiores, y que desde ahí se levanta un proyecto que esta temporada lucha por mantenerse en División de Honor Plata, la segunda categoría del balonmano español. De momento, el objetivo está cumplido, están fuera de las tres últimas plazas, que condenan al descenso, y de la cuarta por la cola, que les haría jugar una eliminatoria ante un Primera.

En esta pelea, el Confía Base Oviedo cuenta con siete jugadores que se han formado en la cantera, uno de ellos, Pedro Sánchez de Posada, que aún no ha debutado, pero que entra en los planes del equipo para hacerlo en el final de temporada. Los otros son piezas fundamentales en el engranaje del equipo que dirige en estos momentos Richi Díez, director deportivo del club que sustituye temporalmente como entrenador al destituido Daniel Bandrés: Joaquín Pérez, Juan Gamallo, Rubén Menéndez, Jayro Pérez, Gonzalo Pulgar y Tomás Pérez.

Uno de ellos, Jayro Pérez, es el segundo capitán del equipo y, a sus 23 años, lleva casi toda su vida ligado al Base Oviedo: "Llevo desde los 10 años, todos menos uno que estuve fuera, con 12 años, y después un año que estuve jugando en León". Nació en Oviedo, pero se trasladó a León y después regresó a la capital del Principado. Jayro empezó pronto con el equipo absoluto, debutó con tan solo 17 años, y desde entonces ha estado siempre en la dinámica del primer equipo. "Este es mi segundo año como segundo capitán, desde los 18 estoy asentado en el primer equipo", explica.

En lo personal, su año está condicionado por los problemas físicos: "Está siendo una temporada complicada por la lesión de hombro que tuve en noviembre. Estoy ya recuperándome poco a poco y a ver si puedo volver pronto, si la fisio lo cree oportuno". En cuanto al equipo, está satisfecho con lo que están haciendo en una liga tan complicada: "El equipo está peleando en todos los partidos, hemos creado un grupo de competición y un grupo humano muy bueno en el que estamos todos muy unidos".

Tienen claro cuál es el objetivo y están convencidos de lograrlo: "Sabemos todos cuál es nuestro objetivo, la importancia que tenemos cada uno y, sobre todo, sentimos el escudo y sentimos el club, que al final es lo más importante". En cuanto a la importancia que tiene para ellos la cantera, Jayro explica que se demuestra en el buen trabajo que se hace: "Estamos trabajando muy bien en la base, tenemos grandes entrenadores y estamos consiguiendo resultados muy positivos, tanto en chicos como en chicas". La prueba está en lo que se ven en el primer equipo: "Tener a tanto jugador de la cantera en el primer equipo significa que algo estás haciendo bien y es muy agradable de cara a la gente y a la ciudad".

En cuanto a la importancia en el grupo, todos saben cuál es su papel: "Siempre decimos que todos tenemos que aportar, aunque sea un poco, porque en el momento en el que uno falle, esto se nos viene abajo; es un proyecto muy humilde, en el que tenemos que ir trabajando muy poco a poco".

Otro de los que siente el club como algo propio es Gonzalo Pulgar, de 19 años, que lleva siete en el club, los dos últimos en el primer equipo. El pivote nació en León, pero enseguida se vino a vivir a Oviedo: "El Base lo sientes como una familia, todos nos apoyamos entre todos y puedes contar con el apoyo de los entrenadores para cualquier problema que tengas".

Esta temporada es para él todo un espaldarazo deportivo: "Con 19 años hay poca gente en esta categoría, es algo que me ha brindado este club y de lo que tengo que estar muy agradecido". Una alegría que siente especialmente en Vallobín: "Es una gozada venir a jugar y tener a toda la cantera apoyándote".

Van llegado el resto de jugadores, entre ellos los siete canteranos, y por ahí asoma Richi para comenzar un nuevo entrenamiento. Se juntan para hacerse una foto los siete de casa que han llegado a lo más alto y los siete lo tienen muy claro: "Vamos a salvarnos".

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