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Raquel Álvarez y Jimena, juventud y experiencia para el sueño de ascenso del Lobas Oviedo de balonmano

"Estamos animadas e ilusionadas", coinciden Jimena Merino, de 19 años, y Raquel Álvarez, de 40, la más joven y la más veterana del equipo de Oviedo, que juegan un duelo clave por el ascenso a la Liga Guerreras Iberdrola

Jimena Merino, a la izquierda, y Raquel Álvarez, ayer en el Florida Arena de Oviedo.

Jimena Merino, a la izquierda, y Raquel Álvarez, ayer en el Florida Arena de Oviedo. / Luisma Murias

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Lobas Global Atac Oviedo se juega mañana (20:00 horas) muchas de sus opciones de regresar a la Liga Guerreras Iberdrola, la máxima competición femenina del balonmano español. El equipo azul es segundo de División de Honor Oro, una posición que le daría ese esperado ascenso, y recibe en el Florida Arena al Bolaños, que es quinto pero con solo dos puntos menos. Una victoria colocaría al conjunto asturiano en una situación muy buena a falta de solo cuatro jornadas para el final de Liga dentro de esa apretada lucha por ascender a una categoría que perdieron hace dos temporadas.

Un partido clave por el ascenso

Para lograrlo, el equipo de Oviedo une en sus filas la juventud que le aporta la cantera, la base principal del club, y la experiencia que le aportan algunos de los refuerzos que van haciendo para poder competir con los mejores equipos del país. Uno de esos refuerzos fue el de la portera gijonesa Raquel Álvarez, que a sus 40 años emprendió en Oviedo una nueva aventura dentro de una espectacular carrera, que incluye cinco años en el extranjero, entre Francia y Eslovaquia.

Experiencia bajo palos

"Me gusta mucho la mentalidad de este equipo, son gente joven que lucha hasta el final", dice la portera gijonesa, que jugó hasta la pasada temporada en el Balonmano La Calzada, club que vio desaparecer a su primer equipo por problemas económicos. Ella, a pesar de su trayectoria y su experiencia, se considera "una más": "Vengo a aportar lo que pueda y mi experiencia en la portería", añade.

Juventud con proyección

En el otro lado está Jimena Merino, que a sus 19 años es la más joven del Lobas, aunque hace ya dos temporadas que debutó y comenzó a sumar minutos en el primer equipo de un club en el que lleva desde que era niña. Esta estudiante de segundo de Medicina asegura tener la "suerte" de que un club como el Lobas Oviedo da estas oportunidades: "Es un equipo de cantera, con muchas niñas que tienen mucha ilusión y estoy segura de que pronto van a llegar muchas más, en los colegios lo están haciendo muy bien".

Oviedo. Equipo de balonmano femenino Lobas Oviedo que van segundas en su categoría

Formación del Lobas Oviedo de balonmano / Luisma Murias

El mejor momento de la temporada

Tanto Raquel Álvarez como Jimena Merino coinciden en que el equipo atraviesa ahora por el que quizás es su mejor momento de la temporada. "En cuanto a motivación, estamos en el mejor momento de la temporada, súper ilusionadas", dice Jimena, algo que corrobora su compañera: "Estamos con muchas ganas, la situación es buena y estamos muy animadas, todos los partidos que nos quedan son finales, pero este supone quitarnos un oponente". Eso sí, con tantos equipos metidos en la pelea, son conscientes de que será "difícil" incluso ganando mañana.

Una curiosa diferencia generacional

Otra curiosidad de estas dos jugadoras es que, a pesar de que una comienza ahora su trayectoria en la élite y la otra lleva muchos años en ella, es la más joven la única que tiene un ascenso a la máxima categoría. Jimena Merino debutó con el primer equipo del Lobas en la temporada en la que ascendieron y Raquel Álvarez no vivió ninguno de los ascensos de los equipos con los que jugó en la Liga Guerreras. "Sería el primero y ojalá que sea, cuando debuté con el Balonmano Gijón ya estaba arriba, no coincidió; me encantaría que fuera este año".

Ilusión y ambición compartidas

Jimena no era consciente de este detalle y reconoce que le viene bien: "Lo viví siendo juvenil, con 19 voy a por el segundo, pero se nota que me falta experiencia, soy la yogurina del equipo, con Raquel bromeamos mucho por esa diferencia de edad; es un amor de persona, en las ganas de seguir jugando no se nota esa diferencia, vino muy ilusionada; en lo que sí que se nota es en que te da consejos en momentos de nervios, pero me viene bien saber que no ascendió y yo sí".

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