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El Círculo sigue vivo: gana al Toledo (78-74) y aprovecha el tropiezo del Jaén para soñar con la salvación

El equipo gijonés, muy aguerrido y sostenido por Duke y Samu Franco, continúa en situación límite: para eludir el descenso directo deberá ganar dos partidos más que el conjunto jienense en las tres jornadas que restan

David Ramírez e Imru Duke celebran el triunfo del Círculo.

David Ramírez e Imru Duke celebran el triunfo del Círculo. / Marcos León

Gijón

El Círculo Gijón Baloncesto salvó el primer "match-ball" y continúa soñando con la permanencia en Segunda FEB. No lo tendrá fácil, porque deberá ganar dos partidos más que el Jaén en las tres jornadas que restan para concluir la fase regular, pero el sábado le salió redondo. Los de Nacho Galán ganaron en La Guía al Toledo (78-74) y el equipo jienense cayó derrotado en casa ante el Caja87 (83-93). Es el quinto triunfo en toda la campaña para el Círculo, que no conocía el sabor de la victoria desde el 31 de enero. El próximo partido es crucial para los intereses del equipo gijonés, que visita al colista, el Valle de Egüés navarro, mientras el Jaén recibe al poderoso Valladolid.

Primera mitad de supervivencia

La primera mitad fue de pura supervivencia del Círculo, que tiró de corazón y de acciones individuales inspiradas para agarrarse al partido y al sueño de la permanencia en Segunda FEB. Porque siguieron presentes los mismos fallos que han asolado al club asturiano a lo largo de la campaña, especialmente la incapacidad para montar alguna contención defensiva tras un error en el ataque. Entre los contragolpes fáciles tras pérdida del Círculo y su dominio machacón en la zona, el Toledo se las fue apañando para estar por delante en la mayoría de los minutos de los dos primeros cuartos.

Los primeros compases sonrieron a los visitantes, que tuvieron ventaja lo que tardó Tavin Pierre, máximo anotador local, en conseguir sus primeros puntos desde la línea de los tiros libres (14-14). Samu Barros, reserva de Guillem Arcos de mano, entró fallón, pero un robo suyo a falta de menos de tres segundos para que acabaran los primeros diez minutos se convirtió en una antideportiva que al menos sirvió para dejar el marcador empatado a la conclusión del primer cuarto (16-16).

Tavin Pierre realiza un lanzamiento en el partido ante el Toledo.

Tavin Pierre realiza un lanzamiento en el partido ante el Toledo. / Marcos León

Reacción de casta

En el segundo cuarto el Círculo salvó su situación más comprometida. Un triple de Pierre y varias buenas acciones encadenadas de Samu Franco neutralizaron el primer arreón toledano, pero el siguiente parecía cuajar (31-37 a menos de tres minutos del descanso). Ahí salió a relucir la casta de los jugadores locales, especialmente de Javi Menéndez, que realizó una buena defensa enlazada con una canasta casi imposible. Imru Duke, con un improbable triple, puso por delante al Círculo al descanso (40-39), cuando se conocía la remontada momentánea del Caja87 en Jaén.

Arreón de salida en el tercero

El inicio del tercer cuarto resultó providencial para los locales, muy metidos en defensa y capaces de interceptar muchos pases y salir rápido a la contra. Una canasta de tres puntos de Tavin Pierre puso el 48-39 y el técnico visitante decidió pedir tiempo muerto porque el partido se le iba y no había sido capaz de anotar un solo punto en más de tres minutos y medio. Sería una diferencia considerable para cualquier equipo, pero las pájaras del Círculo esta temporada son bien conocidas. En un visto y no visto, los andaluces se acercaron, aunque el conjunto anfitrión seguía manteniendo un pequeño colchón gracias a Samu Barros, Samu Franco y Duke, bien asistido por Guillem. El tercer cuarto finalizó con ventaja asturiana de 60-53 a pesar de los muchos tiros libres fallados por los jugadores de Galán.

Los tiros libres, claves

El último cuarto comenzó como lo había hecho el tercero, con un Círculo intenso y más acertado que se colocó nuevo puntos arriba gracias a un triple de Samu Barros (64-55 a 6:19 para el final). Ninguna garantía tratándose del equipo gijonés, aunque el Toledo estaba empeñado en fallar ataque tras ataque. La ventaja siempre correspondió a los locales, que se vieron perdidos en un mar de nervios a medida que veían acercarse la posibilidad del triunfo. Los visitantes empezaron a acertar en todas sus posesiones justo al final y tuvo que ser el gijonés Samu Franco el que mantuviera al pulso más firme desde los tiros libres para mantener encendida la llama de la ilusión por la permanencia.

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