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Los asturianos que viven en Italia también sufren la ausencia del Mundial: “Es una tragedia, hay mucho enfado”

"Era una ocasión para devolver a Italia a donde debe, pero volvieron los fantasmas", reconoce el italiano Salvatore Barbaro, quien jugó ocho años en el Principado

Dani Álvarez, en el centro, sosteniendo la bufanda del Milan.  | LNE

Dani Álvarez, en el centro, sosteniendo la bufanda del Milan. | LNE

Javi Viso

Javi Viso

Oviedo

La eliminación del Mundial de Italia a manos de Bosnia fue un auténtico terremoto en el país transalpino. Por tercera vez consecutivo, la azzurra no estará entre las mejores selecciones del mundo (pese a ser el Mundial con más equipos en la historia) y todo el país está decepcionado: como mínimo estarán 16 años sin disputar un encuentro mundialista. Desde tierras italianas lo vivieron ‘in situ’ muchos asturianos, algunos como Dani Álvarez, que está de Erasmus, y otros como Álex Prendes, futbolista que juega en el calcio regional. "Es una tragedia para el fútbol italiano", relatan.

Es complicado encontrar enlaces entre Asturias e Italia. No son muchos los futbolistas transalpinos que hayan estado en el Principado, pero uno de los que más tiempo jugó en los últimos años fue Salvatore Barbaro (Lecce, 1991), un delantero que durante su periplo en el Valdesoto incluso llegó a jugar como portero en la antigua Tercera División. Con pasado en el Colloto, Juvencia y Madalena Morcín, Barbaro estuvo ocho años en Asturias hasta 2024 y ayer vivió el encuentro desde Suiza con su familia. "Era una ocasión para devolver a Italia a donde debe, pero volvieron los fantasmas", reconoce. "Ahora toca aceptarlo, pero es un infierno psicológico y hay mucho enfado", expresa ‘Toti’, que considera que la eliminación no es únicamente por un partido, sino "por un problema que va mucho más allá".

Salvatore Barbaro, con las camisetas del Valdesoto e Italia.

Salvatore Barbaro, con las camisetas del Valdesoto e Italia.

El atacante pone el foco en los problemas en el fútbol italiano de una selección que acumula cuatro estrellas sobre su escudo. "Hemos perdido la identidad y cada vez juegan más extranjeros en la Serie A. Hay que revisar el modelo desde la base". La pérdida para Italia es dura, sobre todo en el ámbito social y económico. "Ir a un Mundial para los italianos es una fiesta, una posibilidad de poder juntarnos y de que más gente conozca Italia y se pierde dinero también para el país. Al final ves a todos los equipos y no ves al tuyo", destaca el italiano, que ahora vive en Barcelona por motivos laborales, pero sigue enamorado de Asturias. "Ha sido mi segunda casa. Siempre fue una tierra muy acogedora y hasta el día de hoy aún me sale el acento asturiano cuando ando por Barcelona".

A la derecha, el avilesino Álex Prendes, con la camiseta del Delfino Curi.

A la derecha, el avilesino Álex Prendes, con la camiseta del Delfino Curi.

De futbolista en futbolista, el avilesino Álex Prendes vivió el partido desde Italia, aunque en su caso en casa. El defensa, que llegó a debutar con el primer equipo del Oviedo y también jugó en el Caudal y Avilés, milita actualmente en el Delfino Curi Pescara, en lo equivalente a la Tercera Federación, y conoce bien la idiosincrasia italiana. "Aquí el fútbol se vive mucho más que en España. Durante los días previos se hablaba mucho del partido y ahora la gente está muy enfadada y decepcionada, como pasaría en España", admite. El avilesino comenta que "tengo compañeros muy jóvenes en el equipo (de unos 20 años) que no se acuerdan de ver a Italia en el Mundial porque de aquella tenían siete u ocho años". En Pescara le queda un mes de competición, pero espera continuar en el país el año que viene. "No hay comparación con España. Aquí hay equipos que en Segunda RFEF serían punteros", dice.

La eliminación de Italia también pilló en el país a numerosos estudiantes asturianos de Erasmus en el país. Uno de ellos es Daniel Álvarez, que desde el pasado mes de septiembre reside en la zona de Salerno, al sur de Nápoles. Allí vivió el partido con amigos españoles y también italianos en un bar. "Se vivió intensamente, como una final. Se notaba que llevan tres mundiales seguidos sin participar y se gritaba cada falta, saque de banda, cada decisión del árbitro…", comenta. Álvarez, que recuerda que muchos de sus colegas locales habían celebrado el cruce ante Bosnia, destaca que allí "muchos culpan que no sale una buena camada de futbolistas desde la base". Son muchas las críticas a futbolistas, seleccionadores y hasta a la Federación, pero independientemente de las protestas, Italia estará otros cuatro años, como mínimo, sin acudir a la cita futbolística con la que todos sueñan y muchos ya ni recuerdan lo que es.

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