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Análisis de la racha de victorias del Alimerka Oviedo Baloncesto: Cuando hay fe de sobra

La convicción en la idea de juego, la clave de un OCB más que meritorio

Después de siete victorias consecutivas en el tramo más caliente de la competición y de acariciar la clasificación para la fase de ascenso a la Liga ACB, es fácil elogiar al Alimerka Oviedo Baloncesto. Es sencillo lanzar flores a su defensa, a su espíritu reboteador, a la desigual lucha que libra Robert Cosialls partido tras partido, a la progresión increíble de Raúl Lobaco, a la aportación inesperada de Jorge Arias... Pero el mérito del equipo azul va mucho más allá.

Este OCB es un producto madurado durante meses por su entrenador, Javi Rodríguez, a partir de unos ingredientes corrientes y molientes, pero incorporados a una receta que mezcla buena elección y convicción. A excepción de Greg Parham, máximo anotador de la liga portuguesa, y de Marques Townes, cuyas capacidades le hicieron en su día un hueco en la élite española, el resto de jugadores de la plantilla están en Asturias porque es donde se apostó por ellos. Cuando ficharon por el Oviedo, Duscak era un esloveno criado en la cantera del Real Madrid que solo quería escapar de la alargada sombra de Luka Doncic, Lobaco venía de Plata, Cosialls llegó para reforzar los entrenamientos de pretemporada y Alonso Faure aterrizó sin pena ni gloria desde la NCAA. De las incorporaciones de esta campaña, Nwaokorie era un don nadie de un equipo universitario estadounidense de la zona media-baja, y Shelist, Copes y Longarela llegaron de categorías inferiores. Únicamente los citados Parham y Townes y Calvin Hermanson se podían considerar fichajes contrastados. Esa era la realidad del mes de septiembre. Entrado abril, el todo del OCB es mucho más que la suma de sus partes. Responde a un grupo que ha asumido la idea de su entrenador y que la lleva a cabo sin dudar, haga calor o frío.

Helada, más que fría, se presentaba ayer la primera parte, con un HLA Alicante que desplegó inteligencia y acierto para dominar el partido mientras el equipo de casa lanzaba triple tras triple, cada cual peor. Con 1 de 16 terminó el OCB los dos primeros cuartos, con el autor del único acierto, Hermanson, sentado para el resto con problemas físicos.

La reacción del OCB y su receta ganadora

Era tentador cambiar el plan de partido, pero el conjunto ovetense lo tiene claro. Solo puede presentar batalla defendiendo a muerte, reboteando como si no hubiera mañana, saliendo rápido en transición y aprovechando los espacios exteriores. Un plan que salió a la perfección en la segunda mitad, con el plus de que esta vez entraron los triples (seis de seis en un tercer cuarto primoroso). También fue clave la defensa, donde el equipo está realizando en los últimos partidos un clínic de contención del uno contra uno, rotaciones y ayudas. Y, por supuesto, de rebote, una pata sin la que todo lo demás se vendría abajo.

Con ser todo esto meritorio, lo más increíble de este OCB de Javi Rodríguez es su capacidad de resistir la adversidad. Pese a no tener respuesta para el talento y el físico de Kevin Larsen, a pesar del atragantamiento contra la zona que una vez más puso en práctica el entrenador rival, el Alimerka Oviedo salió adelante con una receta con cada vez más adeptos.

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