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Un equipo exprés conquista la Oviedo Cup: la hazaña del Real Oviedo Internacional

El Internacional azul, que se formó expresamente para el torneo, gana la Fase Oro sin ningún gol en contra. "Es algo inédito", asegura Fontore, su entrenador

Real Oviedo Internacional

Real Oviedo Internacional / Oviedo Cup

María Rendueles

María Rendueles

Oviedo

En un torneo como la Oviedo Cup, donde compiten algunas de las mejores canteras del panorama nacional e internacional, lo lógico es que los equipos más consolidados impongan su estructura, sus automatismos y su experiencia compartida. Pero el fútbol, de vez en cuando, se permite romper el guion.

Campeones de la Oviedo Cup en fase oro, en categoría juvenil sub-19, invictos y, lo más sorprendente, sin goles en contra. Un logro que, más allá del resultado, cobra una dimensión extraordinaria cuando se entiende cómo se construye este equipo. Este es el currículum del Real Oviedo Internacional, un equipo diseñado única y exclusivamente para jugar la Oviedo Cup.

El Real Oviedo Internacional no funciona como un equipo al uso. No entrena junto durante la temporada ni compite de forma regular como bloque. Es, en palabras de su entrenador, Alberto Menéndez ‘Fontore’, un «equipo exprés». Los jugadores forman parte del área internacional del club y residen en el Fundoma, donde siguen distintos itinerarios: algunos están en formación, otros en proceso de adaptación y otros compiten repartidos en equipos con los que hay convenios como el San Claudio o en la cantera azul.

«Tuvimos que montar un equipo exprés con gente que normalmente está en diferentes equipos o situaciones. El tiempo de preparación es mínimo», explica Menéndez. En apenas una semana, cuerpo técnico y jugadores tuvieron que construir lo que otros equipos llevan meses trabajando: cohesión, automatismos y una identidad competitiva. La complejidad no es solo táctica. También cultural. El vestuario reunió jóvenes de múltiples países: México, Corea, Colombia, Nigeria, Estados Unidos… y hasta Estonia, aunque una lesión dejó a uno de ellos fuera del torneo. Un mosaico de idiomas, costumbres y formas de entender el juego.

El inglés se convierte en el idioma común, especialmente en lo futbolístico. «No es que seamos bilingües perfectos, pero nos manejamos en el lenguaje del fútbol», apunta el técnico, acostumbrado a trabajar en contextos internacionales. Y, en medio de ese cruce de culturas, aparece una figura inesperada: un jugador de Huelva. «Es el que le da la chispa, el que une las piezas», comenta entre risas Menéndez.

Con ese contexto, el objetivo inicial era modesto: competir dignamente y, si era posible, alcanzar la fase oro. Lo consiguieron siendo primeros de grupo de la liguilla. Y a partir de ahí, lo que vino fue una escalada imparable.

«El dato es claro: terminamos el torneo con cero goles en contra. Es algo inédito», subraya el entrenador. Ni siquiera en los momentos más exigentes, como la semifinal ante el Alavés o la final frente al Eibar, el equipo perdió su solidez.

La final ante el Eibar fue el último gran examen. Un rival con todo lo que define a una cantera profesional: físico, técnica, automatismos y recursos. Además, el desgaste acumulado pesaba. El Oviedo Internacional había jugado horas antes, con las piernas al límite. Aun así, resistieron. Compitieron. Y ganaron. «Fuimos escalando la montaña», resume Menéndez tras ganar la final ante los armeros 0-1.

Un éxito que se repite

El triunfo no es un hecho aislado. El año anterior, el propio técnico ya había llevado al equipo a proclamarse campeón de la fase plata. «Para mí como entrenador es una satisfacción increíble, sobre todo por el poco tiempo que tenemos y la diversidad del grupo», reconoce.

Un modelo único que rompe moldes

El Real Oviedo Internacional no solo ganó la Oviedo Cup. Demostró que un equipo puede construirse en días si hay compromiso. Y si además lo hace sin encajar un solo gol, la historia deja de ser curiosa para convertirse en extraordinaria.

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