Gijón y Avilés unidas, viajes de nivel y un enorme éxito: nostalgia del "súper equipo" de balonmano que subió a la élite hace medio siglo
"Era una plantilla joven y con muy buen ambiente, se protegían unos a otros", recuerda Falo Méndez, segundo entrenador del Grupo de 1976, el primer conjunto asturiano que ascendió a la División de Honor

Antonio García Oliva y Falo Méndez, en Gijón.
La niebla, que obligó a cerrar el aeropuerto de Asturias y a posponer la llegada del equipo a la región hasta la mañana siguiente, sin recibimiento multitudinario, fue el único lunar de todo un hito como fue el primer ascenso de un equipo asturiano a la División de Honor del balonmano, el del Grupo Covadonga en el año 1976. Por lo demás, una gran felicidad se instaló en plantilla, técnicos y en todo el entorno del club, aunque aún no sabían que estaban inaugurando la era dorada del balonmano en la región. Mientras el Grupo se prepara para recordar la gesta, que el próximo 9 de mayo cumplirá 50 años, Falo Méndez, entonces segundo entrenador y hoy presidente de la Asociación de Balonmano del Principado, desgrana sus recuerdos para LA NUEVA ESPAÑA.
"Unimos lo mejor de Gijón y de Avilés, entonces las dos ciudades más potentes del balonmano en Asturias, e hicimos un súper equipo", apunta Falo (Avilés, 74 años) después de rendir visita al que entonces era su jefe, Antonio García Oliva, que ya cuenta 84 años. Falo llegó al Grupo de la mano de algunos de los mejores valores de la villa del Adelantado: Marcelino Armesto, "Mecho"; el portero José Antonio González, Herrero, Juan Viña, Isaías Menéndez y Miguel Pérez.
La avanzadilla avilesina se unió a un grupo fuerte que se reforzó con la incorporación de dos jugadores gijoneses del Atlético de Madrid, Javi Meana y Vicente Moral, internacionales españoles absolutos y cuya calidad era desbordante para la segunda categoría. Además, llevaban jugando juntos desde pequeños "y sabían del otro hasta cuándo le dolía la barriga", apunta Falo. "Era una plantilla joven y con muy buen ambiente, se protegían muy bien unos a otros, aunque a veces en los entrenamientos se daban bien", apunta risueño el técnico avilesino, recordando los palos que repartía el capitán, Mariano de la Puente, "el temor de la liga española".
La calidad y el trabajo fueron dando sus frutos y tras una primera promoción fallida ante el Teucro, a la segunda fue la vencida y el Grupo ascendió la División de Honor desbancando al Gavá, al que le ganó los dos partidos de la eliminatoria decisiva. El de Gijón se saldó con una diferencia holgada a favor del Grupo, pero en el equipo no las tenían todas consigo de cara al partido de vuelta, en la localidad catalana: "De aquella el balonmano era bastante duro, ibas a un pueblo pequeño, había mucha encerrona y no sabías lo que te ibas a encontrar. Además, ellos tenían a un tal López que había sido el máximo goleador de la máxima categoría. Pero arrancamos con un cero a tres y lo fuimos llevando bien. Fueron acercándose, pero hubo un momento en el que metimos un gol y nos dimos cuenta de que era imposible no ganar. Ahí salieron a flote las emociones". De hecho, el Grupo también ganó en la vuelta, por 19-20.
Unas emociones que el médico del Grupo, Marcelo Palacios, había intentando mantener a raya con varias sesiones de sofrología, una disciplina que echa mano de técnicas de relajación, respiración y activación para mejorar el rendimiento. "Algunos nos preguntaban que si nos hipnotizaba y muchos de los jugadores decían que no servían para nada, pero yo creo que algo ayudaban. Hombre, éramos muy buenos, si eres un chepo no subes ni con sofrología ni sin ella", subraya Falo.
El ascenso a la máxima categoría reforzó al balonmano como la sección de moda en un Grupo en gran esplendor. Falo recuerda los viajes, "como si de un equipo de fútbol se tratase". Y detalla: "Íbamos a Madrid en coche cama el jueves tras el entrenamiento, allí comíamos en uno de los mejores restaurantes. Si teníamos que ir a Alicante, íbamos en avión. Desde allí tirábamos a Barcelona en tren y volvíamos en vuelo a Asturias. Y nos daban una lista de cuatro hoteles de cuatro estrellas para que los entrenadores escogiéramos el que mejor nos conviniera".
Buenos tiempos que quedaron atrás. El balonmano asturiano lucha ahora a brazo partido por no desengancharse de categorías altas, pero solamente el Lobas Oviedo femenino aspira a subir a la élite. "Subir requiere mucho dinero y no hay casa que se meta en eso. Y los políticos, sin presupuesto, solo pueden darte abrazos", afirma Falo, nostálgico.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la bicicleta eléctrica más barata del mercado para esta primavera: con tres niveles de asistencia al pedaleo
- Multado con 200 euros por viajar solo en el coche en ciudad y no respetar la nueva señal de Tráfico: el Gobierno fomenta el uso del coche compartido
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la batidora de frutas más potente del mercado: disponible por 17,99 euros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con el innovador set de limpieza que dejará tus suelos como nuevos: por solo 27,99 euros
- Multado con 600 euros por pasar delante de un control de tráfico, no ser detenido y escribir cuando detiene el coche por 'solidaridad': la Guardia Civil extrema la vigilancia
- José Manuel García, fundador de Grupo Roxu: 'La empresa tiene el patrimonio valioso de sus trabajadores, gente que se implicó y que ha sido clave
- La conductora del bus volcado en Gijón trató de esquivar a dos coches que iban 'haciendo maniobras imprudentes
- Un brutal accidente en Gijón deja un bus volcado y dos ocupantes de un turismo graves y excarcelados y otros ocho heridos leves