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Domínguez teje el maillot de su sucesor: "Fue muy especial liderar la Vuelta Ciclista a Asturias"

El de Barredos, último corredor de la región que estuvo al frente de la ronda del Principado, en 1990, tiene ahora una empresa de ropa ciclista

Manuel Jorge Domínguez, el último líder asturiano de la Vuelta Asturias teje el maillot de su sucesor: "Fue muy especial"

R. Menéndez

Rioberto Menéndez

Barredos (Laviana)

Manuel Jorge Domínguez (Barredos, Laviana, 1962) es el último ciclista asturiano que vistió el maillot, entonces amarillo, ahora azul, de líder de la Vuelta Ciclista a Asturias. Fue hace mucho, en 1990, y lo lució durante dos etapas. El de Barredos se hizo con él tras meterse en una escapada en la segunda etapa, que acabó en Llanes y donde ganó el danés Rudy Dhaenens. Lo conservó en la tercera, con final en Oviedo, y lo perdió en la siguiente, que acabó en Cangas del Narcea.

El último líder asturiano de la Vuelta a Asturias

Domínguez era un corredor rápido, un velocista capaz de pasar la media montaña y de aprovechar su potencia en los finales de etapa. Unas cualidades que le sirvieron para ganar una etapa en el Tour de Francia de 1987 y otra en la Vuelta a España de 1986. Tras dejar el ciclismo profesional, el de Barredos siguió ligado a un deporte que ha sido toda su vida, especialmente con su empresa, que se dedica a fabricar maillots, entre otros los de la Vuelta Ciclista a Asturias, que se inicia el jueves con la etapa Oviedo-Benia de Onís.

En la sede de su empresa, Domínguez rememora aquella etapa que le dio la gloria del liderazgo en la ronda asturiana: "En Llanes cogí el liderato de forma inesperada". Lo hizo tras una fuga que supieron llevar con "inteligencia" y que ganó un ciclista que "acabó siendo campeón del Mundo ese mismo año (en referencia a Dhaenens)" y al que no le disputó el final por la ayuda que le había prestado para coger ese maillot de líder. "Ser líder en cualquier carrera siempre es importante y especial, pero lo era más aquí, en casa", explica.

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VÍDEO: María Rendueles / FOTO: Roberto Menéndez

Un año atípico y su perfil como ciclista

Fue un año "atípico" para Domínguez, que venía de haber estado tres años en el equipo BH y que no se encontró una situación sencilla tras salir de esa escuadra: "No había muchos equipos donde recalar, pasaba un poco como ahora, había un par de equipos buenos y los demás eran equipillos; surgió esta iniciativa con una empresa holandesa de ordenadores, Tulip Computer, salió adelante e hicimos un año bastante majo".

Como ciclista, Domínguez explica que no era de "subidas duras y finales en montaña, por supuesto que no", pero que tampoco se ajustaba a un perfil de velocista pesado: "No era el típico culo gordo que decíamos en aquel momento; cuando había alguna subida, algún puertecillo que no fuese muy duro, intentaba pasar por donde ellos no pasaban y la punta de velocidad que tenía sobre los que sí llegaban, que ya no eran tan rápidos, me hacía tener opciones en algunas carreras". Su carrera fue mucho más allá de aquel liderato en Asturias. Habla del Tour, de la Vuelta, de su participación en los Mundiales, y lo hace desde el punto de vista de un ciclismo que ha cambiado: "Todas las carreras son importantes, pero en aquel momento uno no era ciclista hasta que no llegaba a París, había que tomar la salida en el Tour de Francia y hacer las tres semanas, que solo llegar no era nada fácil". Una de las victorias a la que tiene más cariño, además de la del Tour, es la etapa de la Vuelta a España en Barcelona: "Fue la primera importante como profesional". Corría entonces en el Orbea y aún se estaba haciendo un sitio en el pelotón.

Manuel Jorge Domínguez, exciclista, último líder de la Vuelta Ciclista a Asturias

Manuel Jorge Domínguez, exciclista, último líder asturiano de la Vuelta Ciclista a Asturias / Roberto Menéndez

De ciclista profesional a empresario del maillot

Su otra vida, la de empresario, siempre ligado al ciclismo, es también singular: "De alguna manera siempre se me dieron bien las manualidades, me fijaba en el material del que estaban hechos y las calidades de los tejidos de los maillots, que no son los de ahora, no tienen nada que ver; ahora se hace prácticamente el maillot a la medida y de aquella no era así. Te lo ponías y te sobraba por todos los sitios".

Tanto era así que Domínguez y otros muchos cogían aguja e hilo para ajustarlo e ir más cómodos: "Ya teníamos costumbre de coser los dorsales en las mangas y en un campeonato del Mundo, como el maillot me quedaba muy largo, para no tapar la bandera de España lo dejé bien cosido por la parte de abajo". Lo cuenta mientras muestra ese maillot de la selección española y el remiendo que le hizo.

Esa habilidad y su relación con el mundo del ciclismo combinaron a la perfección: "Estás en el ambiente ciclista, te relacionas con corredores que fueron compañeros o rivales en su día y ahora llevan equipos de juveniles o trabajan de mecánicos, de masajistas, de directores, de managers incluso. En aquel momento era complicado tener una equipación personalizada, hice algún contacto en Barcelona, alguna gestión y a partir de ahí me dije: ‘Esto puede ser un negocio para continuar la vida’. Porque la vida deportiva se termina muy pronto y hay que seguir viviendo, si Dios quiere, muchos años".

De líder en Asturias a empresario del maillot ciclista

El crecimiento fue paulatino: "Contacté con Pedro Muñoz, que fue también un profesional asturiano, aunque afincado en Cataluña, y él me puso en contacto con un fabricante. Empecé a ir metiendo maquinaria poco a poco para ir cubriendo partes del proceso de la fabricación internamente y no tener que depender de nadie. Al final acabamos aquí (Polígono Industrial El Sutu, en Laviana), en una nave, con maquinaria para todo, con gente trabajando y siguiendo la estela de los ciclistas".

Esa evolución lo ha llevado, entre otras cosas, a fabricar los maillots de líder de las diferentes clasificaciones de la propia Vuelta a Asturias que él lideró hace 36 años. Una competición que, para él, a pesar de las dificultades que ha tenido que superar, "es una carrera que nunca ha perdido el atractivo para los equipos. Desgraciadamente la participación no es todo lo buena que debería de ser por la categoría de la prueba, por el recorrido y por la fecha del año, pero ahora con el apoyo de la televisión esto va a cambiar. Además se estabiliza un día más y eso va a hacer que sea mucho más fácil potenciarla para que otros equipos del Pro Tour, que son los realmente de primer nivel, puedan venir".

El futuro del ciclismo asturiano

Que un asturiano tome el relevo de su liderato en 1990 es algo que ve factible. Sigue de cerca a los corredores de casa y ve brotes verdes: "Tenemos dos chavales que son los Samueles (en referencia a Fernández y Heres), que están demostrando que son luchadores, batalladores. A Iván García Cortina le falta pegar el salto cualitativo para las clásicas, que son carreras que a él le vienen como anillo al dedo pero en las que hay que estar súper concentrado y no puedes despistarte. Está Pelayo Sánchez, que desgraciadamente tuvo algún problema de salud, pero que está ahora cogiendo el ritmo…". Y, por supuesto, la joya que está por llegar, Benjamín Noval, de Laviana como él: "Si lo llevan tranquilo y lo hacen correr carreras que le beneficien a su constitución puede darnos muchas alegrías, ojalá que tengamos aquí a un futuro ganador de una vuelta de tres semanas".

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