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La oficina permanente de la Vuelta Asturias: el engranaje invisible que lidera Luis Fernández Matilla

El moscón recibirá la insignia de oro de la Vuelta en reconocimiento a su labor organizativa durante las tres últimas décadas

Luis Matilla, ayer, antes de la salida de la primera etapa de la Vuelta a Asturias.  | ROBERTO MENÉNDEZ

Luis Matilla, ayer, antes de la salida de la primera etapa de la Vuelta a Asturias. | ROBERTO MENÉNDEZ

Fernando Delgado

Oviedo

El moscón Luis Fernández Matilla (Grado, 1973), responsable de la oficina permanente de la Vuelta Asturias, recibirá esta noche la insignia de oro de la prueba "por su eficaz labor organizativa durante las tres últimas décadas".

De pie, por la izquierda, Arturo Rico, Cristian Suárez, David Fernández, Alba Álvarez, Sara Martínez, Dania López y Gabi López. Sentados, también por la izquierda, Sandra López, Cristina Serrador, Luis Fernández Matilla y Rosa García. | ROBERTO MENÉNDEZ

De pie, por la izquierda, Arturo Rico, Cristian Suárez, David Fernández, Alba Álvarez, Sara Martínez, Dania López y Gabi López. Sentados, también por la izquierda, Sandra López, Cristina Serrador, Luis Fernández Matilla y Rosa García. | ROBERTO MENÉNDEZ

Comenzó en 1998 a colaborar con la prueba y lleva más de la mitad de su vida vinculado a las labores organizativas de la carrera. Su afición a la bicicleta le viene desde niño, al competir hasta los 16 años con la peña moscona El Tarangu y el Club Ciclista Colloto. Posteriormente, ejerció como juez árbitro y fue Coque Montero quien me animó a formar parte de la organización de la Vuelta Asturias.

"Para mí fue un honor trabajar todos estos años a las órdenes de Mendo y luego de su hija Cristina, actual directora de la carrera, a quien conocía desde niña. Agradezco este reconocimiento, pero debo compartirlo con todas las personas que me acompañaron durante todos estos años en el trabajo de la oficina permanente", afirma con humildad.

"Antes hacíamos miles de copias y llevábamos una fotocopiadora en la furgoneta para entregar en los hoteles todas las clasificaciones y los maillots de los líderes en cada clasificación. La informática lo cambió todo y el GPS sustituyó todas las señalizaciones que poníamos antes camino de cada hotel para que los equipos no se perdiesen después de llegar a meta", relata.

La desconocida labor de la oficina permanente

La oficina permanente de la Vuelta Asturias desarrolla una importante y desconocida labor que es vital para la correcta organización de la prueba. Luis Fernández Matilla y Cristina Serrador lideran este departamento encargado de administrar la logística, las acreditaciones, los uniformes y las verificaciones de todas las personas y vehículos que acompañan a la caravana ciclista.

En esta tarea les acompañan Sandra López, Dania López, Sara Martínez, Alba Álvarez, David Fernández, Cristian Suárez y Gabi López. De atender a los medios de comunicación se encargan Rosa García y Arturo Rico. Todos ellos tramitan unas 1.500 acreditaciones personales: 3 de los servicios médicos, 8 del jurado técnico, 17 de dirección de carrera, 38 de voluntarios, 50 de seguridad, 110 de prensa, 100 de organización, 100 de patrocinadores, 195 de los equipos deportivos, 250 de los servicios de montaje, salidas, metas y ambulancias, y 500 de los invitados.

Asimismo, gestionan 356 acreditaciones para vehículos: 307 automóviles y 49 motocicletas. Las de color rojo autorizan a circular dentro de la cápsula o burbuja de la carrera y las blancas fuera de ella. Dentro de las rojas, solamente 9 motos y 19 coches están identificados con una M que les permite cruzar bajo la pancarta de meta.

También gestionan la entrega de uniformes a los miembros de la organización y sus colaboradores. Antes del inicio de la primera etapa, todos los vehículos son verificados por la Guardia Civil de Tráfico y la oficina permanente les facilita un número de identificación en la carrera.

La logística que sostiene la Vuelta Asturias

A cada uno de los 15 equipos deportivos que participan en la Vuelta se les hace entrega de dos etiquetas rojas para los automóviles integrados dentro de la burbuja de carrera y seis blancas para el resto de vehículos que participan en los avituallamientos, camiones y autobuses. También se les proporciona una bolsa con los dorsales de los ciclistas, un libro de ruta, siete rutómetros, acreditaciones personales, dos bolígrafos y una caja de imperdibles.

La posición de los coches de los equipos en la caravana de la carrera se establece mediante un sorteo inicial antes del inicio de la primera etapa y, posteriormente, el orden corresponde según la clasificación general después de cada etapa. En las salidas y metas se gestionan las acreditaciones para las autoridades e invitados y los locales para la prensa y el jurado técnico.

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