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Una butaca de oro

Sobre cómo Nairo Quintana supo controlar la carrera y seguir líder

José Enrique Cima

José Enrique Cima

Como se esperaba, el campeón Nairo Quintana mantuvo una posición de lujo, a rueda de sus compañeros del Movistar, que controlaron con solvencia tanto el pelotón como la fuga. El equipo respondió bien y el colombiano apenas tuvo que salir, en momentos puntuales, a tapar cortes o movimientos peligrosos.

Lo llevaron en una butaca de oro, atento a todos los movimientos, reorganizando por momentos a sus compañeros e imponiendo sus galones de líder de la Vueltina. A veces bastaba con verlo presente y en situación de privilegio para recordar quién mandaba en la carrera.

Hoy, al veterano escarabajo, le tocará afrontar su última batalla para sumar su tercera Vuelta al Principado, tras las conquistadas en 2017 y 2021. Todo un lujo a los 36 años, que ayer Nairo disfrutó todavía más al sentirse recuperado de la batalla triunfal camino de Pola de Lena. Es más que probable que tenga que responder a ataques directos camino del final en Oviedo, con las subidas de El Padrún y Manzaneda como puntos calientes. Pero si sus compañeros vuelven a arroparlo con la misma eficacia y cuenta, además, con un lugarteniente como Pescador para ejercer de apagafuegos de urgencia, todo debería traducirse en menos nervios y más confianza en la gran victoria.

Mientras tanto, al joven Adrià Pericas le seguirá escociendo cómo la experiencia de Nairo le hizo hincar la rodilla en la ascensión a Carabanzo. Y el poleso Samuel Fernández García lamentará haber sido el gran sacrificado en la persecución cuando Quintana y Pericas se marcharon en la subida de La Colladiella.

Habrá que comprobar si otros corredores que quedaron por detrás en la jornada de Pola de Lena, y que llegaban con grandes ilusiones a la Vueltina, aún quieren decir la última palabra en la etapa final. Siempre que puedan y les queden fuerzas.

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