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Así es el rival del Alimerka Oviedo Baloncesto en el play-off de ascenso a la ACB: Gipuzkoa, rey de la eficacia y antítesis del OCB

El juego elaborado caracteriza al rival del Alimerka, que apuesta por un ritmo frenético

Sergio García, durante el partido entre el Alimerka Oviedo y el Inveready Gipuzkoa del pasado marzo. |

Sergio García, durante el partido entre el Alimerka Oviedo y el Inveready Gipuzkoa del pasado marzo. | / JULIÁN RUS / OCB

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Oviedo

El ritmo endiablado del Alimerka Oviedo (OCB) o la eficacia calculada del Inveready Gipuzkoa (GBC). Las fórmulas antagónicas que practican el conjunto asturiano y el vasco, ambas exitosas, se miden en el play-off de Primera FEB y una de ellas estará en la Final Four que da acceso a la ACB.

A la conclusión de la pasada temporada, tras una liga de lo más aseada que terminó en la eliminación en el play-off a manos del Estudiantes (3-0), el conjunto de San Sebastián inició un giro. Hubo relevo en el banquillo, donostiarra por donostiarra, Sergio García por Mikel Odriozola. Y la plantilla reforzó sus raíces guipuzcoanas con la incorporación en verano del escolta Gaizka Maiza y hace un mes con el pívot Aitor Anabitarte tras acabar el curso NCAA con Jacksonville State. Un caso muy similar al de Alonso Faure en el OCB hace un año.

Gipuzkoa cambia de piel para el play-off

El GBC, además, ha realizado otros movimientos sociales de calado. Ha completado su fusión con el histórico Askatuak, que será plenamente efectiva a partir de la temporada que viene. Y de cara al play-off ante el Oviedo ha optado por abandonar la inmensa plaza de toros de Illumbe (ahora Amenabar Arena) para retornar al mítico pabellón Josean Gasca.

En la cancha, Sergio García, discípulo de Porfi Fisac y de Natxo Lezkano y exentrenador de Palencia y Coruña, entre otros, ha dotado al equipo de una gran personalidad. Su apuesta, radicalmente distinta a la de Javi Rodríguez, se basa en un baloncesto de digestión lenta y gran lectura de las ventajas. Para ello fichó al base chileno Nacho Arroyo, que lleva la batuta.

Las estadísticas confirman la disparidad entre el OCB y el GBC. Mientras el conjunto asturiano es el cuarto de Primera FEB con mayor número de posesiones y el que más triples lanza y convierte por partido, solo hay tres clubes con menos posesiones y menos intentos de tres por choque que el Gipuzkoa, que además luce un discreto 30,6 por ciento de acierto desde más allá de 6,75. Sin embargo, su eficacia es enorme: tercero de la competición en porcentaje de tiros de dos (56%) y cuarto en total de asistencias pese a disfrutar de menos posesiones.

Dos estilos opuestos frente a frente

Así, tras un comienzo de liga dubitativo (en la jornada 8 estaba en puestos de descenso, con un triunfo y seis derrotas), enlazó ocho triunfos seguidos. El último precisamente ante el Alimerka (74-69), en un partido que afrontó con solo ocho jugadores y sin ningún base puro. Su regularidad le ha hecho acreedor al quinto puesto final, terminando con un balance de 19 triunfos y 13 derrotas y liderando el triple empate con el OCB y el Fuenlabrada.

A finales de noviembre enseñó la puerta al ex OCB Ignacio Rosa y al escolta estadounidense Lance Terry. En su lugar incorporó a Jalen Tate, exterior con experiencia en la categoría, activo atrás y creativo en ataque.

Quintetos estables

La estructura del equipo donostiarra se basa en quintetos estables durante varias semanas. El último que está utilizando es el que forman Arroyo, Tate, el checo Ondrej Hanzlik, el georgiano Giorgi Korsantia (es difícil tener menos pinta de jugador de baloncesto, pero también ser más eficaz, sobre todo en el rebote) y Javier Nicolau.

En la rotación se unen hombres de la casa, como el base Aitor Zubizarreta, los escoltas Mikel Motos y Gaizka Maiza, el alero Manex Ansorregui (tanteado por el Oviedo hace unas temporadas) y el pívot Aitor Anabitarte, amén del tirador Tyler McGhie (metió cinco bombas en el Palacio ovetense hace dos meses) y del gigantesco Tanor Ngom (2,18 metros), frenado entonces con gran acierto por Faure. Muchas armas, un juego coral como pocos y un estilo pausado que, a priori, se le atraganta al Alimerka. Así sucedió en el Palacio hasta que los de Javi Rodríguez dieron un par de vueltas de tuerca a su defensa, cerraron el rebote y volaron a por la victoria (90-71).

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