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¡Y el Palacio de los Deportes hizo el milagro!: así fue la clasificación del Alimerka Oviedo Baloncesto para la Final a 4

El equipo de Javi Rodríguez, empujado por casi 5.500 almas, firmó un partido fantástico ante el Inveready Gipuzkoa Basket para redondear una jornada memorable

Los jugadores del Alimerka Oviedo Baloncesto celebran la victoria ante el Gipuzkoa Basket.

Los jugadores del Alimerka Oviedo Baloncesto celebran la victoria ante el Gipuzkoa Basket. / Juan Plaza

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Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Alimerka Oviedo Baloncestofue el OCB de siempre pero multiplicado por mil. Todo fue grande en el tercer partido del play-off de ascenso a la ACB: el número de aficionados que abarrotaron el Palacio de los Deportes, casi 5.500 espectadores; el estado emocional, con el público metido en el partido desde el primer instante; el rival, un Inveready Gipuzkoa Basket que compitió hasta el final a pesar de tenerlo casi todo en contra; y el premio, con el equipo asturiano a dos partidos de la ACB, un camino corto pero muy empinado en el que se las verán primero con el Movistar Estudiantes, que ha llegado en un estado de forma sensacional a esta cita.

Un partido que se empezó a ganar en la grada

Que el Alimerka Oviedo engancha quedó claro desde antes del inicio del choque. El mosaico con las cartulinas amarillas, luego transformado más en abanico que en aplaudidor; el recibimiento a los jugadores, la canción compuesta para la cita por Abel González “Belo”, “Titanes en el aire”; y todo ello coronado con el pabellón cantando a pleno pulmón el Himno de Asturias mientras ondeaba las bufandas que regaló el club a todos los asistentes, generaron un ambiente en el que los jugadores se sintieron a gusto desde el principio. Era un día grande para el que llevan toda la temporada trabajando.

El acierto inicial

En ese caldo de cultivo, el partido comenzó de la mejor manera, con acierto. Quizás no fueron los primeros instantes del partido los mejores en defensa por parte del equipo asturiano, pero los huecos que encontró en esos instantes Gipuzkoa los taparon Lobaco, Faure y Nwaokorie desde la línea de tres. Fue ese primer parcial un intercambio de golpes en el que Oviedo tomó la iniciativa por puro talento. Un dos más uno de un Dan Duscak que estuvo especialmente lúcido elevó la renta a siete puntos (25-18) cuando se agotaban los diez primeros minutos de la contienda, que se cerraron con un abultado 26-20.

Aparecen las defensas

Todo partido tiene sus fases, más entre dos equipos que se enfrentaban por quinta vez esta temporada, y en el segundo cuarto tocó el momento de la defensa, por las dos partes. La anotación se cerró porque Oviedo se puso intenso atrás y Gipuzkoa subió un paso su presión para que el OCB tuviera dificultades para circular el balón, asfixiando a sus manejadores, sobre todo a un Townes que por momentos se vio acorralado y empezó a tomar decisiones cuestionables. Hanzlik, McGhie y Ansorregui dieron un paso adelante y empezaron a meter en problemas a Oviedo, que vio cómo no lograba despegarse en el marcador y, por el contrario, su rival se le acercaba cada vez más (39-35, a 2.14 del descanso). Pero decíamos que Duscak tuvo un día especialmente lúcido. Un triplazo suyo apagó la revuelta del Gipuzkoa y, bajo su mando, el equipo empezó a bailar. Y este OCB suele bailar cuando tiene a Cosialls en pista. Seis puntos seguidos suyos dispararon la renta a diez puntos (48-38) cuando los jugadores se fueron a vestuarios.

El OCB rompe el partido a toda velocidad

Público y equipo se habían tomado un respiro, sabiendo los de dentro y los que les observaban que todavía faltaba mucho por hacer. Tanto quedaba que el Alimerka quiso adelantar el trabajo. La salida al tercer cuarto comenzó con un triple de Lobaco que dio comienzo a un parcial de 8-0 que obligó a Sergio García a parar el partido. La fiesta en la grada era total. La gente estaba entusiasmada, entregada a un equipo que transmite alegría. Tan solo Hanzlik se interpuso en el vendaval que fue el OCB, en defensa y en ataque. Un triple desde el parking de Parham elevó la renta a 18 puntos (61-43) y demostró que a este equipo en estos momentos le sale todo. Y por si faltaba alguien por aparecer llegó Hermanson, el tirador de la cinta en el pelo, para poner una renta, que fue la máxima del partido, de 21 puntos, para el equipo de Asturias (66-45) a 2:54 de acabar el tercer parcial.

El carácter de Gipuzkoa

Donde otros tirarían la toalla, Gipuzkoa sacó el orgullo y el carácter. Con una desventaja de 17 puntos al comenzar el último cuarto (67-50), en un ambiente en el que solo parecía posible la celebración del OCB, el equipo donostiarra se empeñó en resistir. Un paso adelante en defensa dio lugar a un parcial de salida de 0-9 culminado con un triple de Hanzlik que acercó al conjunto de San Sebastián (67-59) y obligó a parar el partido a Javi Rodríguez cuando quedaban 6:47 aún por disputarse. Si hay problemas, el balón a Lobaco, debió decir Javi a sus jugadores. El zaragozano anotó, dio calma y le pasó el testigo a Hermanson. Triplazo del estadounidense para elevar de nuevo la renta a trece puntos (72-59) cuando aún quedaban 5:45 por disputarse.

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María Rendueles

Hermanson manda parar

Y Gipuzkoa no se rendía. Paso adelante en defensa, desquiciando a Townes, y McGhie apareciendo para colocarse a ocho puntos (72-64) cuando aún quedaban 4:35 eternos minutos para los aficionados que sufrían en el Palacio. Pero Hermanson no estaba para bromas: sacó una falta cuando tiraba un triple —metió dos de los tres tiros—, metió otro triple y después otro para poner el 80-68 en el marcador a tres minutos del final. Empezó a jugar a agotar las posesiones Oviedo, pensando más en acabar el partido que en anotar. Normal. Lo malo es que así se hace todo muy largo ante un equipo como Gipuzkoa, que supo jugar con esas ganas de celebrar que se le notaban a su rival a leguas. Canasta a canasta, a 41 segundos, Zubizarreta puso a los vascos a cinco (80-75). Había 5.500 personas con un nudo en la garganta.

Duscak remata la faena

Recibió Duscak una falta rápida, pensando Gipuzkoa en jugar con esta tensión de Oviedo, sabedores también de que muchas veces el equipo de Asturias se atasca en la línea de tiros libres. Pero el esloveno no estaba para bromas. Metió los dos tiros libres (82-75) y fue después McGhie el que los falló en el otro aro. Se entregó Gipuzkoa cuando ya no había nada más que hacer y después de haber caído en tres partidos ante un Oviedo que dio la sensación de llegar con algo más de chispa a este final de temporada.

Una noche muy larga

Explotó de alegría el Palacio de los Deportes. Explotó de alegría Dan Duscak. Explotó de alegría todo bicho viviente en un Palacio de los Deportes que tardará mucho tiempo en olvidar lo que se vivió un viernes 22 de mayo para la historia. “Hemos llegado a la Final a 4”, decía Cosialls minutos después, como si todavía no se lo pudiera creer. En la mirada de todos los que componen el club había un fondo de incredulidad, como de estar superados por lo que estaban consiguiendo. Sin duda, ver a tanta gente acompañándoles en un camino que ha sido largo, en el que Pumarín les dio un sello y un carácter, pero quizás impidió que todo lo que ha hecho el club en sus 22 años de historia tuviera más repercusión, es algo que les hace sentirse muy orgullosos. La alegría se derramaba por un barrio, el de Ventanielles, que además estaba en fiestas. La noche fue sin duda larga para los protagonistas y para muchos de los que les acompañaron.

El último paso

Pero esto no ha acabado. Oviedo sabe que el 6 de junio se enfrentará al Movistar Estudiantes. Lo que todavía no sabe es dónde, porque el equipo que ha sido elegido como sede por la Federación Española de Baloncesto, La Coruña, aún no ha logrado la clasificación tras caer ante Hestia Menorca en el tercer partido. Una semifinal que está en el aire por completo, puesto que en el otro partido de los cuartos de final del play-off, Flexicar Fuenlabrada ganó a Súper Agropal Palencia y también forzó el cuarto partido. Los dos ganadores de esas eliminatorias se medirán entre sí en busca del otro billete para la final. ¿Estará Oviedo en ella? La respuesta aún tardará un par de semanas en ser respondida. De momento, toca celebrar. Y mucho.

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