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Ceactivo, el club de atletismo que nació para incluir a niños con autismo y hoy une a cien familias y "llena el alma"

Ceactivo reúne a un centenar de familias y reivindica, desde el deporte y la convivencia, una mirada más humana hacia la diversidad: "Intentamos que el autismo participe en todo"

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María Rendueles

María Rendueles

Oviedo

Hay historias que empiezan en una pista de atletismo y terminan explicando algo mucho más grande. Historias que hablan de deporte, sí, pero sobre todo de pertenencia, de comunidad y de esa necesidad humana de sentirse comprendido. Ceactivo nació así: no como un club, sino como una respuesta. Como la forma que encontraron Laura Moro e Isra Pazos de abrirle un espacio a su hijo Héctor en un mundo que, demasiadas veces, sigue sin estar preparado para entender la diversidad.

"Héctor está diagnosticado con autismo y él es nuestra razón de ser y por la que estamos tan enamorados de la diversidad", cuenta Laura. En casa, el deporte siempre formó parte de la rutina familiar, pero había algo que faltaba: que Héctor, hoy de 9 años y con un diagnóstico de autismo TA3, pudiera practicarlo también junto a otros niños. "Estaba muy bien hacer deporte en familia, pero nosotros queríamos que lo hiciera también con otros niños", recuerda.

Laura ejerce la abogacía por las mañanas, aunque sonríe al reconocer que "cada vez soy más monitora deportiva porque esto me apasiona mucho más", admite. La sede del club, de hecho, está en su propio despacho. Isra se dedica plenamente al proyecto. Ambos tuvieron que formarse como monitores de atletismo y hoy cuentan con un equipo de entre cuatro y seis profesionales especializados.

Buscaron clubes, escuelas, actividades. No encontraron ningún espacio que respondiera realmente a las necesidades de su hijo. Y entonces decidieron crearlo ellos.

De la necesidad familiar a una escuela con cien alumnos

En 2023 nació Ceactivo, una escuela de atletismo que hoy reúne a cerca de cien niños y niñas entre los entrenamientos en San Lázaro y San Claudio y las actividades extraescolares que desarrollan en los colegios de educación especial de Latores y Santullano. Cuando empezaron eran apenas diez. "Cualquiera es bienvenido aquí y nos adaptamos a sus necesidades", explica Laura. En el club conviven niños neurotípicos con otros que tienen distintos diagnósticos. Pero Ceactivo nunca fue solo deporte. "Nos gusta crear la familia de Ceactivo. Hasta que no conocí a madres con niños con autismo no me sentí entendida", confiesa Laura. Durante los entrenamientos, muchas familias esperan juntas. Se toman un café, hablan, comparten experiencias y terminan haciendo planes fuera del club. Lo que empezó como una escuela de atletismo acabó convirtiéndose también en una red de apoyo para padres y madres que, muchas veces, habían atravesado la crianza desde una cierta soledad.

Un proyecto que celebra la diversidad dentro y fuera del deporte

La dimensión social del proyecto también es importante. Ceactivo subvenciona la participación de niños y niñas cuyas familias no siempre pueden asumir determinados gastos. Participan en carreras populares, en los Juegos Escolares de La Morgal o en los Juegos Adaptados de Las Mestas organizados por FEDEMA. El club está federado y sus corredores adultos compiten incluso en campeonatos de Asturias. El próximo 14 de junio celebrarán además la cuarta edición de la 10K AutismOviedo, con salida y meta en la Plaza de la Catedral. "Es un día para celebrar el autismo", resume Laura.

"Intentamos que el autismo participe en todo. Yo quiero que mi hijo sea como los demás y que tenga oportunidades en situaciones que para él pueden ser complicadas", explica. Laura habla con una honestidad serena que atraviesa cada frase. La maternidad, asegura, la transformó profundamente. "A mí me cambió como madre, como mujer y como persona. Héctor lo que me dio fue mejorarme. Si no es por mi hijo no era ni un cuarto de la persona que soy hoy, y gracias a él soy mucho mejor mamá, suya y de su hermano Isra".

En su discurso hay una voluntad constante de desmontar prejuicios. "No me gustaría que la gente piense que el autismo o la diversidad generan sentimientos negativos. Todo lo contrario", afirma. "A mí lo que me agota es la sociedad". Quizá por eso este club trasciende el deporte. Porque no solo enseña a correr. También enseña a mirar distinto.

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