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El Alimerka Oviedo Baloncesto quiere subir a la ACB sin Adrián Macía: "El equipo está muy bien"

El excapitán del conjunto asturiano, que jugó en todos los saltos de categoría de la historia del club, confía en dar la campanada en La Coruña: "El formato actual beneficia al Oviedo"

Adrián Macía, en Avilés.    |

Adrián Macía, en Avilés. | / MARA VILLAMUZA

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Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

Si alguien conoce el camino que ha recorrido el Alimerka Oviedo Baloncesto, ese es Adrián Macía (Avilés, 1976). En el caso de que el OCB diera la campanada el próximo fin de semana en la Final a 4 de La Coruña –juegan el sábado, a las 20:15 horas, ante el Movistar Estudiantes– y ascendiera a la ACB, sería la primera vez en la historia de la entidad que sube sin Adrián Macía en el equipo. El avilesino llegó al OCB en la segunda temporada de su historia (la 2005-06), cuando estaba en Primera Nacional, categoría en la que compiten solo equipos de la región, y lo dejó en LEB Oro, la actual Primera FEB, donde sigue el equipo asturiano en la actualidad.

Tras subir de Primera Nacional a Liga EBA, el OCB de Adrián Macía ascendió a Bronce (2007-08) y, una vez que desapareció esa categoría y regresaron a la EBA, volvió a ascender, esta vez a LEB Plata, en la temporada 2009-10. La culminación de ese camino se produjo en el curso 12-13, cuando quedaron campeones de LEB Plata y subieron a LEB Oro. Adrián quiso darse el lujo de jugar una temporada en la segunda categoría del baloncesto español antes de retirarse y eso le permitió disfrutar de las semifinales de un play-off de ascenso a la ACB.

El capitán que vivió todos los ascensos del OCB

El de Adrián Macía era un OCB bastante diferente al actual, incluso el que jugó en LEB Oro. Él tenía su propio trabajo al margen del baloncesto, en la misma empresa en la que trabaja ahora, Saint-Gobain, además de dos niños pequeños, lo que le obligaba a hacer malabares entre turnos de trabajo, entrenamientos y responsabilidades familiares, para seguir en la cancha, donde era un alero de una clase excepcional, uno de esos jugadores capaces de resolver un partido en un momento de inspiración.

El capitán de aquel OCB que viajaba en furgonetas que conducían entrenadores, jugadores y directivos reconoce que, precisamente por los turnos del trabajo, que le coinciden en fin de semana, aún no ha podido asistir al Palacio de los Deportes. Sí que intenta ver los partidos por televisión. "Me cambiaron un poco los horarios y no he podido ir al Palacio porque lo tengo más difícil los fines de semana, me hubiera gustado ir al partido de Gipuzkoa pero también me coincidió", explica.

Aun así, de lo que ha visto se ha quedado "con una sensación muy buena": "En el play-off ante Gipuzkoa transmitía que ha llegado perfecto al final de la temporada, con mucha inspiración y en un buen estado físico, y sorprendieron porque pareció más fácil de lo esperado; tiene un mérito enorme ganar 3-0 en un play-off de ascenso".

Este equipo, como el que capitaneaba Adrián Macía cuando debutaron en LEB Oro, está rindiendo por encima de lo esperado: "El de ahora es más fuerte, aquel era nuestro primer año, el del fortín de Pumarín, y fuimos de menos a más, en ese sentido sí se parece, aunque me da la sensación de que los de ahora llegan mejor al final, nosotros sí teníamos un límite, pero a este OCB le veo que está muy bien y que puede dar la sorpresa".

El Movistar Estudiantes, penúltimo obstáculo hacia la ACB

Reconoce Adrián Macía que el rival con el que se las van a ver el sábado en La Coruña es "muy complicado", pero advierte de que el OCB llega con el trabajo hecho y liberado de toda presión: "Si pides un deseo a principio de temporada, es clasificarte para la Final a 4, y no te lo terminas de creer, pero hay que tener esperanzas máximas. Estudiantes va a tener que hacerlo muy bien para ganar al Oviedo, son los favoritos pero el OCB llega sin tener nada que demostrar".

Es verdad, señala Adrián Macía, que cuando lo tienes tan cerca "evidentemente vas con la idea de intentar subir" y que una Final a 4 "da pie a las sorpresas y cuenta mucho el feeling con el que llegas". Por eso, el avilesino lo deja en el aire: "Hay que jugarlo".

Adrián Macía jugando con sus dos hijos, Adrián, de 4 años (a la izquierda), y David, de 3. BALONCESTO. UNION FINANCIERA OVIEDO

Adrián Macía jugando con sus dos hijos, Adrián, de 4 años (a la izquierda), y David, de 3. / lne

Lo que tiene claro es que, comparado con el play-off de ascenso a la ACB que jugaron ellos, los de ahora "tienen más opciones": "Nosotros éramos un equipo de la casa y este está más preparado para ganar. Es verdad que nosotros conseguimos darle un susto a Palencia, que al final nos ganó más o menos fácil (3-1), pero el formato actual de Final a 4, a un solo partido, favorece al Oviedo", añade.

Lo que sí que le parece "increíble" es que se reúnan 5.500 personas a ver al OCB: "Siempre había sido una aspiración del club, se fue reformando Pumarín, se creó ese espíritu, se fue creciendo y generando un ambiente muy especial, pero el hecho de que te siga tanta gente en el Palacio y lograr clasificarte para la Final a 4 es brutal".

En cuanto a los ascensos que ha vivido con el conjunto azul, se le hace difícil quedarse con uno, reconoce que el más importante fue el de Plata a Oro, pero quizás el más especial fue "después de que desapareciera la LEB Bronce, cuando bajamos a EBA y logramos subir a Plata, que fuimos a la fuente de Pumarín y hubo un gran ambiente con toda la gente allí". Una fuente, la de Pumarín, que estará esperando por si los héroes completan su gesta: "Sé que hay gente con memoria en el club que sabrá dónde hay que ir a celebrar".

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