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Nunca se ganó tanto en una derrota: así ha sido la Final a 4 con la que el Alimerka Oviedo Baloncesto despidió una temporada para la historia

La pelea por el ascenso a la ACB en La Coruña marca un punto de inflexión para un OCB que fue sorprendió en la grada y en la pista al baloncesto español

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Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

El Alimerka Oviedo Baloncesto perdió ante el Movistar Estudiantes (71-79) y el sueño del ascenso a la ACB se esfumó. Nada va a cambiar eso. Faltaban dos pasos para subir a la máxima categoría y se tropezó en el primero. El dolor es mayor porque, viendo el partido, el equipo convenció a todos de que se podía conseguir. Jugadores como Granger, Salin, Silverio o McGrew se vieron por momentos desbordados ante un grupo que creía ciegamente en que podía ganar ese partido. Y el siguiente.

Una derrota dolorosa, pero con orgullo

Asumida la derrota, digerida la frustración, toca analizar todo lo que sucedió durante toda la temporada, en el play-off de ascenso ante Gipuzkoa Basket y especialmente en la Final a 4. Ni el más pesimista puede negar que el camino fue increíble, que el nivel de juego que alcanzó el equipo con tan pocos recursos económicos fue una locura y que la manera que se tuvo de perder fue la mayor de las victorias. Sí, hay muchas maneras de caer, y el OCB eligió hacerlo con carácter, entregándose solo cuando los árbitros pitaron el final y haciéndoselo pasar muy mal a un rival que por momentos pensó que todo iba a ser bastante más sencillo.

La afición sostuvo al equipo tras el golpe

Pero si hubo una victoria del Alimerka Oviedo fue la que consiguió cuando los 40 minutos del reloj de partido se agotaron. Más de mil aficionados en la grada de La Coruña aplaudieron durante casi media hora a su equipo. ¡Media hora! Las normas de la Federación Española de Baloncesto establecen que es el equipo perdedor, su entrenador y uno de los jugadores protagonistas, el primero en comparecer oficialmente en rueda de prensa. En el Estudiantes-Alimerka se tuvo que hacer una excepción. Toni Ten y Sergi García dieron primero la rueda de prensa porque la afición asturiana no quería dejar ir a sus héroes, a ese equipo que les representa, del que se sienten orgullosos y al que empujaron durante una Final a 4 que, al comienzo de temporada, era tan solo una quimera.

El Alimerka Oviedo Baloncesto se despierta de un sueño maravilloso: el equipo asturiano cae con todos los honores ante Estudiantes (79-71)

Miki López

Una escena imborrable en el Coliseum

Le pudo la emoción a varios de los jugadores, se vio llorosos a Raúl Lobaco y a Marques Townes, algo superados todos por lo que estaban experimentando. Esa escena, esa afición cantando el himno de Asturias, gritando "¡esto es Pumarín!", plantados todos, los mil, en la grada cuando ya no quedaba nadie en el Coliseum de La Coruña, jamás la olvidarán los que la vivieron. Los jugadores, desde luego, la guardarán como uno de los momentos más bonitos de su carrera deportiva. Los que sigan tendrán un motivo más para dejarse la piel en cada partido y los que se vayan tendrán siempre en su corazón a un club en el que se sintieron muy queridos.

Gasolina para seguir creciendo

Todo lo que pasó, esa afición esperando al equipo a la llegada del autobús al recinto coruñés, es gasolina para el futuro, combustible para seguir haciendo crecer un proyecto que ha dado un golpe enorme encima de la mesa. Con un Palacio de los Deportes en condiciones, haciendo las cosas bien, con un pelín de buena suerte y con unos pocos ingredientes más pueden rozar la ACB. Si este club puede convertir todo lo que se está generando alrededor del proyecto en recursos para ganar peso en la competición, de forma que eso le permita dar un salto de nivel en lo deportivo, el sueño de competir contra los más grandes se puede llegar a conseguir.

El Alimerka Oviedo Baloncesto se despierta de un sueño maravilloso: el equipo asturiano cae con todos los honores ante Estudiantes (79-71)

Miki López

El momento de creer sin miedo

Es momento de dejar de tener miedo. El club se atrevió a creer que podía llenar el Palacio y lo consiguió. El equipo se atrevió a competir todos los partidos, como dice Javi Rodríguez, y eso les ha llevado a quedarse a solo dos pasos de la ACB. Se puede ser pesimista, pensar que el globo se va a desinflar, que se ha puesto el listón muy alto para la próxima temporada, que vendrán las derrotas y el Palacio se vaciará. Se puede, pero no hay argumentos para sostenerlo. Lo razonable ahora es ser optimista, pensar en que toda esa gente que estuvo con un equipo, que ya será para siempre el suyo, va a seguir queriendo experimentar algo tan bonito como lo que vivió en La Coruña.

Así fue el apoteósico recibimiento al Alimerka Oviedo Baloncesto antes de la primera gran final en Coruña

La senda hacia la ACB sigue abierta

Vendrán momentos mejores y peores, pero alrededor de este OCB hay mucha gente, no hay razón para tener complejos con ningún otro club de la categoría. Había mucha más gente de Oviedo que de Estudiantes en el Coliseum, se les escuchó más y la comunión que tuvieron con el equipo conmovió hasta a los aficionados de otros clubes. Pumarín es un bonito recuerdo, pero este equipo juega ahora en un recinto en condiciones y con el que se puede pensar en ir un paso más allá. Hay que seguir creciendo, sin prisa, paso a paso, pero sabiendo que la senda está abierta y en la meta está un premio que estuvo más cerca de lo que parece en La Coruña.

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