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La joya del motor asturiano ya brilla en la F4

Nacho Tuñón consigue su primera victoria en monoplazas: "Intento seguir los pasos de Alonso"

Tuñón, en el podium con el trofeo de campeón. | CEDIDA A LNE

Tuñón, en el podium con el trofeo de campeón. | CEDIDA A LNE

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Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Nacho Tuñón (Pola de Lena, 2007) ya sabe lo que es ganar en la Fórmula 4. El piloto asturiano consiguió este fin de semana su primera victoria en la F4 Spain con el equipo T-Code, un triunfo que supone un paso importante en su joven carrera y que confirma la progresión de uno de los talentos asturianos con mayor proyección en el automovilismo. En una categoría en la que compiten 36 pilotos de 19 países, el resultado coloca a Tuñón en el foco de una cantera cada vez más exigente y globalizada.

Nacho Tuñón, celebrando la victoria en F4 encima de su monoplaza. | CEDIDAS A LNE

Nacho Tuñón, celebrando la victoria en F4 encima de su monoplaza. | CEDIDAS A LNE

La Fórmula 4 es uno de los primeros grandes escalones en el camino hacia el automovilismo profesional. Por encima aparecen la Fórmula 3, la Fórmula 2 y, finalmente, la Fórmula 1, aunque Tuñón entiende su carrera con una mirada más amplia, tal y como describe en su conversación con LA NUEVA ESPAÑA tras la victoria. "No todo se limita a la Fórmula. Hay muchas más categorías, como el Mundial de Resistencia o la IndyCar en Estados Unidos", explica el asturiano. Todavía no piensa mucho en ello. Su objetivo es crecer, aprovechar las oportunidades y seguir abriéndose paso en un deporte donde el talento necesita ir acompañado de trabajo, recursos y constancia.

La historia de Nacho Tuñón con el motor empezó de una manera muy similar a la de Fernando Alonso, doble campeón del mundo de Fórmula 1. Su padre tenía un kart y un día Nacho y su hermano se subieron para dar unas vueltas. Aquello fue suficiente para engancharle. Después llegó el campus de verano de Fernando Alonso, los entrenamientos en el circuito del bicampeón asturiano y una etapa de karting que le permitió competir en Asturias, España, Europa y el resto del mundo. Desde entonces, su progresión ha sido constante. Tuñón pasó por el karting antes de dar el salto a los monoplazas, un cambio que define como enorme. "Un Fórmula es un coche mucho más grande, en un circuito mucho mayor. La distribución de pesos en las frenadas influye mucho y la frenada es mucho más larga que en un kart", señala. La aerodinámica es otra de las claves: "Estos coches tienen un paso por curva brutal. Hay que saber entender bien el downforce y aprender a utilizarlo".

Su victoria en F4 Spain llega después de años de aprendizaje y sacrificios. A los 15 años, Tuñón decidió que quería apostar en serio por ser piloto profesional. Para ello dejó Asturias y se trasladó a Valencia. "Me mudé porque allí están los equipos y quería tener la oportunidad de correr en Fórmula 4. Al final la conseguimos", afirma.

El camino no ha sido sencillo. El automovilismo es una disciplina que exige viajes, tiempo y un importante esfuerzo económico. Tuñón reconoce que nunca le faltó apoyo, pero también que no es fácil competir en un mundo con tantos recursos en juego. Una beca le permitió instalarse en Valencia y, con la ayuda de Tecnicar, sus patrocinadores (Grupo Adarsa, Biospine y Bahiazul Fuerteventura) y su entorno, fue dando pasos hasta llegar a la Fórmula 4. "Grandes oportunidades requieren grandes sacrificios", resume.

En ese recorrido, la figura de Fernando Alonso aparece como su gran referencia. Tuñón no vio en directo los títulos mundiales del ovetense, pero creció con él como espejo y cada vez que viene a Asturias entrena en su circuito. "Siempre estoy intentando seguir sus pasos. Cuando he entrenado con él noto mucho de la pasta de la que está hecho. Aunque sea una tanda de kart, quiere ganar igualmente", dice. "Es una persona ejemplar y siempre me ha tratado muy bien, tanto él como su familia", indica.

Ahora, la victoria en F4 Spain refuerza la confianza de Tuñón en plena etapa de adaptación a los monoplazas. "Siempre trato de mantenerme en el presente e intentar aprovechar la oportunidad este año. Creo que los resultados están llegando y estoy muy contento de seguir trabajando así con el equipo", asegura.

Con 19 años, Nacho Tuñón avanza con prudencia al saber que es un deporte que exige muchos recursos y una pizca de suerte, pero también con ambición. Su triunfo no es la meta, es la señal de que su trabajo empieza a dar sus frutos, y de que algún día puede llegar a donde llegó Alonso. Y, por ahora, los resultados ya empiezan a hablar por él.

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