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Así es el Atlético Central, rival del Caudal: el club de los hijos de José Manuel Soto y Carlos Herrera que reivindica el fútbol romántico y sueña con la Primera División

El conjunto andaluz fue fundado en 2018 por Jaime Soto y Alberto Herrera y pretende aunar a las aficiones de Betis y Sevilla en la ciudad hispalense: “En muchos años seremos un Rayo Vallecano o un Getafe”

Los futbolistas del Atlético Central celebran el pase de ronda. A la derecha, Alberto Herrera y Jaime Soto

Los futbolistas del Atlético Central celebran el pase de ronda. A la derecha, Alberto Herrera y Jaime Soto / CAC

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Javi Viso

Javi Viso

Cuatro ascensos en apenas ocho años de vida explican buena parte del fenómeno que representa el Atlético Central, de Sevilla. Fundado en 2018, el rival del Caudal en la final por el ascenso a Segunda Federación no es un club al uso. Nació de la mano de Jaime Soto y Alberto Herrera, hijos del reconocido cantante José Manuel Soto y del influyente periodista de la COPE Carlos Herrera, con la idea de apostar por un “fútbol romántico” y aunar la rivalidad a las dos aficiones de la ciudad (Betis y Sevilla) en un mismo equipo, rechazando la violencia y apostando por la ambición. “¿El objetivo a largo plazo? Vamos a llegar a Primera División y vamos a ser un equipo como el Rayo Vallecano o el Getafe”, expresa Jaime Soto, presidente de la entidad, a LA NUEVA ESPAÑA. 

Todo surgió en un viaje a Cuba. Desde pequeño, Soto era un apasionado del fútbol y llegó a jugar en la cantera del Betis y en Segunda B, antes de retirarse a los 21 años. El sevillano optó por la música, su otra gran pasión, y por los viajes, pero en el país caribeño se le ocurrió la idea de crear un nuevo equipo en su ciudad natal. “La gente del Betis y Sevilla vive la rivalidad de forma muy intensa y yo quiero que todos se lleven bien con todos”. Por ello, apostó por un modelo de club alejado de lo habitual hoy en día. “Quería un modelo rugby: muy educado, respetuoso con afición y árbitros e intentando hacer terceros tiempos (tomar algo) con los demás equipos. Queríamos cambiar la mentalidad de la gente que estaba muy viciada con la violencia y con el fútbol. Eso no nos gusta nada”, explica. 

Tres ascensos consecutivos sin cobrar

Soto se lo propuso a Alberto Herrera, que se convirtió en vicepresidente, y así se conformó un equipo formado por íntimos amigos que consiguió tres ascensos consecutivos en sus primeros años, pasando de la división más baja (Tercera Andaluza) a División de Honor. “Fue increíble, nadie cobraba nada y lo conseguimos. Lo que hacíamos era ir muy bien vestidos y tener buen marketing. ¡Acabábamos con la cerveza de todos los campos y hacíamos amigos!”, confiesa antes de decir que su idiosincrasia a veces también era complicada. “Hay aficiones que lo entienden, pero hay otros que tienen un estilo antiguo y que van con un cuchillo entre los dientes. Cuando ganas 0-3 nadie te quiere por ahí…”.

Tras un inicio fulgurante, ese grupo de amigos, en el que también jugaba Soto, fue dejando el fútbol y el Atlético Central optó por profesionalizarse. “Ese ciclo se terminó y tuvimos que fichar jugadores acordes a la categoría en la que estábamos”. Pero la esencia se mantiene. “Los que gestionamos el club somos antiguos jugadores de los primeros años. Somos íntimos amigos y trabajar así es muy bonito”, confiesa. El equipo, que durante los primeros seis años jugaba en el barrio de Triana, se fue al Ciudad de Alcalá para crecer, un estadio ubicado a unos 15 minutos de la ciudad, con capacidad para 3.000 espectadores y de césped sintético. 

El sueño de alcanzar la Primera División

El año pasado consiguieron el ascenso a Tercera Federación y cayeron en la final del play-off ante el Jaén. “Era un gigante”, lamenta Soto, pero, al menos, uno de los objetivos de su fundación ya está cumplido: ser el tercer equipo de Sevilla en lo clasificatorio. Esta temporada el equipo terminó tercero en el grupo andaluz de Tercera, pese a que tuvieron que cambiar de entrenador en marzo (se hizo cargo Marcos Contreras, el que hasta el año pasado era el portero titular) y en sus filas cuentan con jugadores experimentados en Primera como Raúl Navas. Además, para llegar a la final tuvieron que imponerse en la prórroga al Dos Hermanas (3-5). “Jugamos muy alegre, tocamos bien el balón y tenemos buenos jugadores”, advierte. 

Y, pese a que reconoce que todo lo que rodea al club “es un poco informal, pero formal”, Jaime Soto, que compagina sus labores con su carrera musical, sueña en grande. “Dentro de muchos años llegaremos a Primera, pero mientras tanto nunca vamos a ser más que el Betis y el Sevilla y queremos ser el segundo equipo de la gente por cómo hacemos las cosas”, admite. 

Soto halaga al Caudal

Para lograrlo, el primer paso será superar el Caudal y ascender a Segunda Federación. “La verdad es que no sabíamos mucho, me han hablado muy bien del equipo, es un mítico, y hay jugadores que lo conocen por haber estado por allí”, admite Soto, que muestra su respeto por el equipo mierense. “Para mí es un honor enfrentarnos al Caudal porque es un club centenario. Son de 1918 y nosotros del 2018, nos sacan 100 años. Vamos a ponérselo muy fácil a nivel extradeportivo y ayudarlos en lo que podamos. Vienen a nuestra casa y queremos ser los mejores anfitriones”, cierra. 

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