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El bisturí del debut mundial: España se atrapa en su propio "tikinaccio"

Decepcionante debut de La Roja, con una posesión engañosa, cero riesgos y un planteamiento que se demostró erróneo

Mundial 2026: España - Cabo Verde, en imágenes.

Mundial 2026: España - Cabo Verde, en imágenes. / RONALD WITTEK / EFE

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Nacho Azparren

Nacho Azparren

El tiki-taka encumbró a España a las más altas cotas pero cuando el juego descendió, tras esos años gloriosos, la posesión excesiva de balón se convirtió en una excusa para no atacar. Ahí nació el término de "tikinaccio", fusionando el término explorado por España con el clásico “catenaccio” italiano, el término defensivo por antonomasia. Cuando la posesión se convierte en una sucesión de pases sin ambición, es un arma defensiva antes que una ofensiva. El más claro ejemplo se vio en la eliminación española de Catar, aquel 0-0 ante Marruecos con una política de riesgos cero. Nadie encaró, nadie se salió del simple guion de dársela al de más cerca.

Y el Mundial 2026 ha empezado con la misma sensación para España. Agarrotados los futbolistas, con un planteamiento erróneo de De la Fuente y con jugadores lejos de esa chispa que exige una cita de este calibre. Cabo Verde acumuló gente por detrás del balón y cerró con orden. Ni siquiera asustó al espacio. Le valió. Y le valió porque España no fue la selección atrevida que había forjado De la Fuente. Se refugió España en una posesión engañosa, en sobar la pelota sin riesgos. Volvió el "tikinaccio" para firmar uno de los estrenos más decepcionantes que se recuerda a España en un Mundial.

Varias dudas individuales

No ayudaba el guion del estreno a que ningún futbolista luciera en el aspecto individual, era una cita para picar piedra, pero el encuentro dejó en evidencia que varios futbolistas no han llegado en su mejor momento. Gavi estuvo desacertado, perdido en la banda. Lo de Ferran parece más una cuestión de confianza. Tras fallar dos ocasiones, toda su aportación restó. Cuesta entender por qué lo mantuvo tanto tiempo el seleccionador. Con otros futbolistas, como Fabián y Merino, la cita llegó tras un año con problemas de lesiones. Deben ir a más.

Lamine y la esperanza

La mayor ovación del partido se escuchó en el estadio cuando De la Fuente mandó a Lamine al verde. En un choque tan trabado, él suponía aire fresco. La pidió, encaró, centró y captó la atención. También de la zaga de Cabo Verde, vigilado en coro en ocaciones hasta por tres defensas. Pero no fue suficiente. Hacía tiempo que a España el partido se le había hecho bola. Sí sirve la irrupción de Lamine para comprobar un par de cosas. La primera., que está en condiciones, que la lesión es cosa del pasado. La segunda, que es indiscutible con España. Aunque le falte un punto para alcanzar su mejor estado. Debe ser titular.

El peligro de los cruces

España al menos sumó un punto, un mal menor en cualquier Mundial y que en el nuevo sistema (pasan los 8 mejores terceros) no supone precisamente un drama. El problema es la pelea por el primer puesto. Quedar segundo puede llevar a una eliminatoria ante Argentina en dieciseisavos, un enfrentamiento que nadie quiere, y ahora España está obligada a ganar a Arabia y a Uruguay si quiere tener la certeza de que acabará la primera fase liderando el grupo H. Los riesgos son evidentes.

La extraña apuesta de De la Fuente

Sorprendió Luis de la Fuente con su planteamiento inicial, sobre todo con la presencia de un Gavi que nadie esperaba en el once. Ante la falta de extresmos puros (Lamine y Williams, de vuelta de lesión), intentó el seleccionador más control, con Ferrán incluido en la derecha y Gavi tirado a la izquierda. Como ninguno de los dos es un maestro en el uno contra uno y la defensa de Cabo Verde apostó por la acumulación, a España le costó un mundo penetrar en el muro defensivo de los africanos.

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