José María, oviedista e internacional: "El partido ante Cabo Verde fue decepcionante, pero sigo confiando"
"En mis tiempos, jugar en la selección era complicado dado que había uno o dos encuentros internacionales al año; hoy en día habría jugado más"

José María, en su domicilio ovetense, con una camiseta que usó en la selección española. / Irma Collín / LNE

José María García Lavilla (Pola de Siero, 1942) dejó una huella imborrable en la historia del Oviedo y también en la selección española. Internacional en seis ocasiones, protagonizó un estreno soñado con la absoluta al marcar en su debut frente a Irlanda en Mestalla, en diciembre de 1966. Antes, ya había brillado con la selección B, donde firmó dos goles ante Portugal, confirmando el talento que le convirtió en uno de los grandes referentes del fútbol asturiano de su época.
—Su experiencia con la selección se resume en seis partidos.
Bueno, y uno más con la selección B cuando estaba en el Oviedo.
Aclaremos eso. Para quienes no la vivieron, ¿qué era exactamente la selección B?
Era una selección sin límite de edad, la suplente de la absoluta. No existía la sub-21 como ahora. La B era el paso previo a la A y tenía mucho prestigio porque significaba que estaba a las puertas de entrar en la absoluta. Era muy difícil dar el salto directamente. Jugué un partido contra Portugal en Córdoba y ganamos. Marqué dos goles. La selección A jugaba también contra Portugal, allí, y nosotros nos enfrentábamos a la B portuguesa.
¿Cómo recibió la llamada de la selección absoluta?
Me lo notificó el club, el Espanyol. Entonces funcionaba así. Yo no sabía nada. Se comentaba, había rumores, pero hasta última hora no tenía la certeza. El Espanyol estaba viviendo una época muy buena y no fui el único convocado; también fueron otros compañeros. Te avisaba el club y normalmente viajabas acompañado por alguien de la entidad.
También tuvo una experiencia curiosa antes de debutar.
Sí. Estando en el Oviedo me citaron para jugar un partido de entrenamiento con la selección absoluta.
Eso no es muy conocido.
Era un partido entre los propios internacionales, pero muy serio. Marqué dos goles y ganamos. Allí estaban Gento, Marcelino y otros jugadores importantes. Fue algo peculiar: jugué aquel encuentro y al día siguiente regresé a casa.
Debutó poco después del Mundial de 1966. ¿Qué ambiente se respiraba entonces?
Si le digo la verdad, de la selección no recuerdo demasiado a nivel de ambiente. Lo que sí recuerdo es que para mí era una época magnífica. Eran los años de los "Delfines" en el Espanyol. Llegamos a ser líderes de Primera División. Recuerdo ganar 0-1 al Barcelona en el Camp Nou y terminar aquella jornada en cabeza. Teníamos un gran equipo y era lógico que la selección se fijara en varios de nosotros.
Coincidió con una generación importante.
Sí. Jugué con Iribar y Marcelino, por ejemplo. En la B el extremo derecho era Ufarte y el izquierdo era yo. Había muchísimo nivel.
¿Mereció jugar más de seis partidos?
Es difícil saberlo. En aquella época había uno o dos encuentros internacionales al año. Hoy seguramente habría disputado más porque el calendario es mucho más amplio.
¿Cuál es su mejor recuerdo con la camiseta de España?
Con la selección B marqué dos goles de penalti en una victoria por 3-0. No sé por qué me designaron a mí para lanzarlos. En el Oviedo los tiraba Sánchez Lage, que era un fenómeno. Siempre digo que era el Di Stéfano del Oviedo. Yo jugué con Alfredo en el Espanyol y tenían cosas parecidas, aunque Di Stéfano tenía toda la fama del Madrid y de las Copas de Europa.
Pero después sí fue lanzador en su club.
Sí, en el Espanyol los tiraba hasta que fallé dos o tres.
¿Y su mejor recuerdo con la A?
El debut. Marqué un gol y ganamos. Es el único tanto que hice.
¿Cómo ve a España?
Está atravesando una etapa magnífica. Tiene un equipo joven, con talento y capacidad para competir contra cualquiera. Lo más sorprendente es que una renovación tan profunda haya tenido éxito desde el primer día. Además, juega muy bien al fútbol.
Las lesiones generan cierta incertidumbre.
Sí, porque son una incógnita. Lamine Yamal y Nico Williams son jugadores fundamentales. Parece que podrán llegar en buenas condiciones a los partidos importantes y, al ser una competición larga, tendrán margen para alcanzar su mejor nivel.
¿Quiénes son los principales rivales?
Los de siempre: Brasil, Argentina, Inglaterra y Francia. Francia tiene un potencial ofensivo tremendo. Luego hay factores imprevisibles como las lesiones, los arbitrajes o el estado de forma.
¿Qué futbolista le gusta especialmente?
Lamine Yamal. Me encanta. Tiene una calidad extraordinaria y una facilidad enorme para resolver situaciones difíciles. Se marcha de dos o tres y parece que no le cuesta nada. Además, tiene ese disparo al palo largo que es calidad pura.
¿Y su exposición mediática?
Siempre tienes el miedo a que se estropee porque está demasiado expuesto y es muy joven. Tiene una fama enorme para la edad que tiene y eso no es fácil de gestionar. Debe centrarse en el fútbol, cuidarse y llevar una vida ordenada. Si lo consigue, estamos ante un jugador extraordinario.
¿Qué valoración hace de Luis de la Fuente?
Es un triunfador. Apenas pierde partidos. Al principio no era una figura demasiado conocida para el gran público y ahí están los resultados. Ha renovado la selección, ha introducido futbolistas nuevos, jóvenes, y los números que presenta son impresionantes. Hay que reconocerle todo el mérito. Ahora veremos qué ocurre en este Mundial, pero llegamos con mucha ilusión.
¿Con cuál se queda: la España campeona de Europa en el 64 o la actual?
Las dos son extraordinarias. Cada una pertenece a su tiempo y cuenta con grandísimos jugadores. Pero creo que la actual tiene un punto más. Sobre todo porque es muy joven y tiene mucho recorrido por delante. Aquella generación se fue deshaciendo con relativa rapidez. A esta la veo capaz de mantenerse muchos años en la élite.
¿Cómo vio el partido ante Cabo Verde?
Fue un partido complicado en el sentido de que la selección no lo dio todo. Estas cosas pueden pasar. No hay partidos fáciles en un campeonato del mundo. La selección estuvo muy floja. Por un partido no se puede criticar al equipo. No se juega igual todos los días. Sé que fue decepcionante, pero sigo confiando. Me extraña que Dani Olmo no sea titular, me extrañó la alineación. Pero insisto: lo que por la mañana es bueno, por la tarde no es malo.
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