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María González voló hacia el título: tras abandonar un Balonmano La Calzada acosado por las deudas, gana la Liga Guerreras con el Rocasa Gran Canaria

La gijonesa planea descansar este verano antes de incorporarse a su próximo equipo, el Adesal Córdoba: "Salí de la zona de confort"

María González celebra un gol con el Rocasa en la semifinal liguera contra el Málaga.

María González celebra un gol con el Rocasa en la semifinal liguera contra el Málaga. / Rocasa Gran Canaria

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Gijón

Después de muchos años vinculada al Balonmano La Calzada, María González (Gijón, 26 años) decidió desplegar sus alas y volar lejos. Eligió el Rocasa Gran Canaria para su primera experiencia fuera de Asturias y no le ha podido ir mejor: se proclamó campeona de la Liga Guerreras Iberdrola. "Mucha gente no lo esperaba, pero nosotras confiábamos en que íbamos a hacer grandes cosas este año", apunta la extremo izquierda gijonesa. Consolidada como una de las jugadoras más determinantes del panorama regional (será distinguida en la gala anual del balonmano asturiano, el jueves 25), María se apresta a disfrutar del verano antes de incorporarse a su nuevo club, el Adesal Córdoba.

La deportista asturiana acabó quemada su etapa en La Calzada, un club que, después de conquistar hasta una Copa de la Reina, suprimió su equipo senior, acosado por las deudas. Decidió buscarse la vida fuera y firmó una temporada con el Rocasa. "Es una entidad con mucha historia y siempre ha tenido una línea de trabajo clara, era una buena apuesta. Un año en la isla, dentro de la misma liga, significaba salir de la zona de confort". Además del éxito deportivo, María, que actualmente vive del balonmano, pudo seguir preparando las oposiciones para policía local.

Para ella, las claves del triunfo liguero (derrotaron en la final en dos partidos al Bera Bera donostiarra) fue mantener una línea. "Era un proyecto que estaba bien elaborado, se mantenía el bloque. Hemos tenido altos y bajos, pero hemos mantenido una línea general y hemos dado el do de pecho cuando hacía falta", explica la jugadora, que incide además en lo especial del título por ser "un final de ciclo": "No hay mejor recompensa para terminar, mucha gente cambia de club y es algo bonito". Entre las despedidas, una definitiva, la de la eterna portera Silvia Navarro, que cuelga las zapatillas a sus 47 años y que puso broche a su extensa carrera con otro trofeo.

Una vez dado el paso de salir de Asturias, el siguiente movimiento parece más fácil. María González ha optado por bajar un escalón y jugar en la División de Honor Oro con el Adesal Córdoba, que la temporada recién finalizada le disputó la segunda plaza de ascenso a la élite al Lobas Oviedo. "Ha sido una decisión enfocada más a temas personas, a crecer en otros aspectos de la vida. No quiero perderme a mí misma", explica la jugadora, que tiene puestas muchas esperanzas en hacer una buena campaña y optar a subir a la élite.

Producto de La Calzada, María ha seguido a través de excompañeras las peripecias del Lobas Oviedo, que, tras pelear de lo lindo para dar un salto presupuestario, jugará en la Liga Guerreras Iberdrola. "Me cuentan que ha sido un año complicadillo, pero han superado todos los bajones. Yo creo que se ha notado la experiencia de las jugadoras y también de Manolo, el entrenador, que sabe controlar al grupo y jugar con cada momento", apunta González.

Tras participar en los festejos y recepciones propios del campeón de liga, María planea descansar durante el verano, disfrutar de familia y amigos, antes de incorporarse en agosto a la pretemporada de su nuevo equipo. "No quiero comprometerme con nada en lo que no pueda estar al cien por cien, pero seguro que algún campus o algo caerá", dice la asturiana campeona.

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