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Oli cree en La Roja: "Pasé de jugar en Tercera a la selección española en cinco años"

"Me quedé con mal sabor de boca por no ir a Francia 98, aunque no guardo rencor"

Oli, en el campo universitario

Oli, en el campo universitario / Miki López

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Joaquín Alonso

Joaquín Alonso

Oviedo

Oliverio Jesús Álvarez González (Oviedo, 1972), más conocido por Oli, disputó cuatro partidos vistiendo la Roja. El exjugador del Oviedo anotó un golazo en El Molinón ante Islas Feroe en el preparatorio para Francia 98, apenas cinco años después de salir de Tercera División, donde jugaba en el Universidad de Oviedo. Sin embargo, Javier Clemente lo dejó fuera de la lista, cosa por la que el exfutbolista carbayón no guarda rencor.

¿Qué recuerdos tiene de su etapa con la selección?

La verdad que el recuerdo es muy agradable. Cuando me tocó, Luis Enrique y Abelardo estaban ya asentados en la selección. Los dos me ayudaron mucho en la llegada a la primera concentración. También Manjarín, al que ya conocía de tiempo atrás. Eso me ayudó bastante a integrarme, aunque tampoco me costó mucho. Participé en la fase de clasificación para el Mundial de Francia 98. Siempre tuve un trato muy bueno con Javier (Manjarín), tanto en la selección como cuando luego coincidí con él en el Betis. Me dio mucha confianza. Eso sí, me quedé con el mal sabor de haberme quedado a las puertas. La situación era que había una pre-lista de 28 jugadores y al Mundial iban 22. Me pasó algo parecido, salvando las distancias, a lo que le ha pasado ahora a Fornals. Me quedé fuera. Pero en la lista iban Raúl, Alfonso, Kiko y Julen Guerrero, cosa que asumí con lógica y sin ningún reproche hacia Clemente.

Aquel mundial no fue muy bien.

No, no hay buen recuerdo. Tampoco se hicieron muy bien las cosas: aquel famoso error de Zubizarreta contra Nigeria. Pero lo recuerdo todo como una etapa muy agradable, porque me acogieron muy bien. Clemente tenía bastante cercanía conmigo.

Tengo entendido que en aquellas concentraciones le llamaban el "universitario".

Sí (risas). Me lo pusieron José María García y Gaspar Rosety. Cuando retransmitían los partidos del Oviedo, en mi primera época, siempre me llamaban el "universitario", porque José María García sabía que yo estaba estudiando Empresariales. Estando en la selección, todavía estaba matriculado. Y Clemente se quedó con la copla. Tuvo gracia, porque la primera vez que llegué a la concentración, que fue en Valladolid contra Chequia, entró en la sala donde estábamos los jugadores y a grito pelado dijo: "¿Dónde está el universitario?". Tuve muy buen rollo con él, como cuando llegó al Betis después. Lo recuerdo con cariño.

Pensaba que lo del universitario era por su meteórico ascenso del equipo de la Universidad a Primera División.

Pasé de jugar en Tercera División, en el Universitario, a debutar con la selección en menos de cinco años. Y antes me había sucedido lo mismo: en siete meses pasé de jugar en Tercera a debutar en Primera División con Javier Irureta en el Oviedo. Siendo joven, no te das cuenta de lo que estás haciendo. Quizá con el tiempo se valora más.

Marcó un gol a Islas Feroe en El Molinón.

Sí, en esa fase de clasificación para Francia 98. Había debutado en Bratislava, contra Eslovaquia, un mes antes. Luego, en Tenerife, jugué de titular con Raúl en la delantera. Y, en el partido de El Molinón, después de un remate de Raúl al palo, hice el primer gol. Marcamos dos asturianos, porque luego marcó Luis Enrique por partida doble. Fue una fiesta con un claro color asturiano. La verdad es que lo guardo con mucho cariño. Marcar en tu tierra, con toda la familia delante, fue una cosa muy emocionante. Estaban mis abuelos, mis tíos, mis padres...

¿Y cómo le recibió el Molinón?

Hubo un poco de todo. En el calentamiento, división de opiniones, como en los toros (risas). Pero luego, cuando la pelota empezó a rodar, en cuanto hicimos el primer gol, que además fue temprano, se acabó todo. El público de El Molinón no era cien por cien sportinguista. Había gente de toda Asturias. Recuerdo que fue muy caliente, una fiesta.

¿Cómo ve a la actual selección?

El inicio nos ha dejado a todos con mal sabor de boca, pero esto no ha hecho más que empezar. Tenemos la experiencia de lo que sucedió en el Mundial de Sudáfrica contra Suiza, y al final acabamos ganando. Hay que recordar que en Sudáfrica España ganó casi todos los partidos por la mínima. No es nada fácil sacar partidos adelante en un Mundial. A mí me da la sensación de que somos un poco esclavos de una idea de juego, de un modelo. Nos pasó en Brasil con el tiki-taka, nos pasó también en el Mundial de Catar, sobre todo en el partido con Marruecos: un fútbol muy lento, muy al pie. Cuando llegan estas citas, hay que pensar que el rival te plantea unas dificultades y que a veces no pasa nada por recurrir a un plan B, a otra forma de jugar. Ahora con De la Fuente tenemos un estilo más vertical, más de correr al espacio, como sucedió en la Eurocopa, sobre todo con Nico Williams y Lamine Yamal. Cuando nos atascamos, nos falta saber jugar a otra cosa. Y no pasa nada por renunciar a tu idea.

Usted como delantero, ¿le da la impresión de que falta una referencia arriba?

Llevamos tiempo jugando sin un delantero centro nato. En este último partido con Cabo Verde, por ejemplo, si está Borja Iglesias, habría que jugar a algo diferente. Hemos ido perdiendo la figura del nueve en España. En el Mundial de Sudáfrica, Del Bosque recurrió a Fernando Llorente contra Portugal para cazar centros laterales, segundas jugadas, toques de cabeza... A eso me refiero. Toda esta gente que sube de categorías inferiores son segundos puntas, no son nueves. No tenemos un Mbappé, un Harry Kane o un Haaland. Y al propio Iglesias no lo tengo calificado como un gran rematador de cabeza.

El nuevo Premio Princesa de Asturias de los Deportes sigue en forma: tres goles en su debut.

Nos sorprendió un poco a todos, incluso a los argentinos. Antes del Mundial estaba en duda si Messi iba a llegar bien físicamente y si iba a estar. Scaloni dejó que él decidiera. La presentación en el primer partido ha sido impactante, porque todos pensábamos que iba a estar regulando esfuerzos y que, en cuanto hiciese el primer gol, descansaría. Y qué va. Sigue con hambre. Lo de Mbappé es menos sorprendente, porque lógicamente tiene menos años y más frescura.

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