El "año increíble" de Guillermo Arribas en el Rodiles antes de dar un paso al lado
"Ha sido especial entrenar a jugadoras de este nivel", dice el técnico del ascenso, que dejará el equipo por incompatibilidad con su trabajo

Guillermo Arribas. / R. F. S.
Después de tanta tensión, de un partido clave en un ambiente ensordecedor y de algo de fiesta para celebrar el ascenso, a Guillermo Arribas solo le queda un hilo de voz, con el que trata de expresar la felicidad de haber dirigido al Rodiles hacia Primera División, el agradecimiento por haber podido entrenar a jugadoras de gran nivel y su coherencia al decidir dejar el banquillo. En su despedida, pide apoyo para el proyecto del club villaviciosino: "La magnitud del salto debe ir acompañada de otro salto de igual magnitud en el apoyo. No es una crítica, es una llamada", apunta el técnico avilesino de 36 años.
Arribas trata de gestionar todas las emociones de las últimas horas pero no da marcha atrás en el convencimiento de que, llegado a la máxima categoría, el Rodiles necesita un entrenador con mayor dedicación. La dirección del equipo en la élite no da para vivir de ello, pero sí absorbe suficiente tiempo como para no poder compatibilizarlo con un trabajo a jornada completa, como el que tiene el técnico asturiano en una empresa de software.
Nadie le va a quitar ya una experiencia impagable. "Para el club ha sido muy especial, porque después de tantos años clasificándose para el play-off, o te metes arriba o bajas el pistón. Es un proyecto con jugadores de la casa de base y que ha decidido traer gente de fuera, no hay en Asturias nada ni en Segunda femenina ni masculina. A nivel personal también ha sido increíble, porque lograr un ascenso a Primera es muy difícil, llevaba cinco años sin ser primer entrenador, y, por encima de los resultados, agradezco haber entrenado a jugadoras de este nivel, fue una oportunidad única".
Llega un punto de inflexión para Guillermo Arribas, jugador de fútbol sala al que le picó el bicho de los banquillos desde muy pronto, cuando se apuntó a la Escuela del Deporte de Principado en Avilés. "Cuando te das cuenta de que no eres lo suficientemente bueno con los pies pero te sigue gustando tu hobby, buscas cómo puedes aportar y yo pensé que podía ayudar de entrenador", apunta Arribas, que siguió vinculado al fútbol sala incluso de Erasmus en Polonia: "Solo había uno en el equipo que hablaba un poco de inglés, no me enteraba de nada".
Trasladado posteriormente por motivos laborales a Madrid, fue en la capital donde el entrenador asturiano se metió en equipos femeninos y conoció a Luis López-Tulla, que le llamó cuando se quedó sin segundo entrenador en el Poio. En el equipo gallego de Primera División ejerció como asistente y como entrenador de porteras. A su regreso a Asturias, hace dos años, comenzó su relación con Santi Tuero y con el Rodiles. Primero como ayudante y esta última campaña como primer entrenador, con el resultado conocido.
Arribas está decidido a regalarse un tiempo alejado del fútbol sala, salvo que el gusanillo ataque de nuevo con fuerza en los próximos meses. "Por un lado, metidos en harina de este costal, en el alto rendimiento, lo que te da cierta satisfacción es meterte en jaleos gordos como este, me resulta difícil pensar en otra cosa", indica el técnico avilesino, haciendo referencia a que su nivel reciente, ver vídeos de rivales, ser competitivo a grandes niveles, no es posible en muchas categorías.
También está la parte personal. "Voy a ganar tiempo para todo. Lo primero, poder devolver algo del apoyo que has recibido para dedicarte a algo que no deja de ser tu hobby personal", comenta, pensando en su pareja. También está el resto de la familia, padres, hermano... y otra pequeña parte de solaz personal: "Algo tan rutinario y saludable como hacer deporte, que no he podido hacer el último año. Fui de los que se metieron por moda en la escalada, por ejemplo. Para los que venimos de deportes de equipo, es un cambio grande. Para jugar un partido de fútbol sala hay que conseguir que diez personas con vidas adultas queden y lo hagan en unas condiciones marcadas, alquilar pista y demás. La escalada es mucho más fácil. Vas al rocódromo y haces las cosas difíciles, si sabes hacer mucho, o las fáciles, si no sabes".
Lo que será inevitable para él será seguir las peripecias de El Gaitero Rodiles en Primera División. Opina que la permanencia no es una quimera: "Sería un poco osado pensar que va a ser fácil, pero ya no es como antes, que los que subían solían bajar rápidamente. El club ha hecho las cosas bien, incorporando este invierno a Gabi y a Deise, sabiendo que si fichas después del play-off el acceso al mercado es mucho más complicado. Esto le hace estar menos apurado a la hora de fichar. Luego hay que jugar".
Hay muchos motivos para el orgullo maliayés. Para empezar, que es el único equipo que logró subir sin ser líder de su grupo en la fase regular (los otros dos ascendidos a la máxima categoría son el primero del grupo del Rodiles, el Estrela de Cortegada, y el Wanapix de Zaragoza, que encabezó la liga regular de su grupo). Y seguirá luchando, aunque sea en inferioridad de condiciones. "Nadie va a aflojar, esto es el sueño de mucha gente", concluye Arribas.
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