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Hablan los testigos del resurgir deportivo de Pablo Carreño: "Se lo merece"

Alejandro Sorrentini, entrenador del Grupo Covadonga, y Javier Ancizu, exjugador de balonmano y fisioterapeuta, acudieron a Londres a apoyar al tenista gijonés y presenciaron su primer triunfo en Wimbledon

Alejandro Sorrentini y Javier Ancizu flanquean a Pablo Carreño en Wimbledon.

Alejandro Sorrentini y Javier Ancizu flanquean a Pablo Carreño en Wimbledon. / A. S.

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Gijón

En el grupo de fieles que siempre han rodeado a Pablo Carreño, en las duras y en las maduras, ocupa un lugar destacado Alejandro Sorrentini. El técnico, que conoce al jugador desde que le vio entrar en la escuela del Grupo Covadonga, pudo disfrutar estos días de un doble sueño: pisar por fin el legendario Wimbledon y disfrutar en directo del regreso a la élite del tenista gijonés. "Que Pablo, a punto de cumplir 35 años, está jugando de tú a tú contra gente de este nivel tiene un mérito tremendo", asegura Sorrentini.

El entrenador del Grupo tiene por costumbre viajar un par de veces al año para ver jugar a Carreño. Y con la espina clavada de no haber asistido nunca al torneo londinense, este año lo tuvo claro: "Desde que vi el buen resultado que tuvo en Dubai, se lo dije: ‘Este año me vas a tener en Wimbledon sí o sí’". Lo tuvo. Y mereció la pena.

Pablo Carreño, de vuelta entre los 70 mejores del mundo tras un año y medio parado por una persistente lesión en el codo, ganó por fin un partido sobre la hierba londinense, a la novena, ante el canadiense Denis Shapovalov. En segunda ronda, frente al emergente Rafa Jódar, el gijonés jugó a un nivel altísimo hasta que la falta de luz provocó la suspensión del partido hasta el día siguiente, con Carreño por delante. En la reanudación, la joven promesa madrileño no dio opción y ganó por tres sets a dos, repitiendo la remontada de Roland Garros. "No es la hierba la superficie que mejor le va a Pablo, pero ha hecho un gran torneo", apunta el entrenador del Grupo.

"Nos trató muy bien, de maravilla. Llegamos el domingo y ya le vimos ganar el lunes, estaba muy feliz porque era una espinita que tenía clavada. Y esas instalaciones... con razón lo llaman la catedral del tenis", apunta Sorrentini, que viajó a Londres en compañía de otro amigo de Carreño, el exjugador de balonmano Javier Ancizu, fisioterapeuta que trata al tenista cuando está en Gijón.

A Sorrentini le puede el afecto por Pablo, pero intenta analizar su situación con objetividad: "Lleva muchos años en el circuito y tiene muchísima experiencia, sabía que podía dar otra vez ese nivel porque lo tuvo. Pero es duro volver después de una lesión de codo, especialmente en el tenis. Y lo hizo a base de trabajo y de paciencia. Se lo merece".

Ha pasado ya mucho tiempo desde el debut de Pablo Carreño en un Campeonato de España absoluto, con 16 años, de pareja de dobles de Alejandro Sorrentini. El medallista olímpico de Tokio, que cumplirá 35 años en unos días, descansará un poco antes de los torneos americanos. "Lo veo animado y lo tiene claro, ve que tiene el nivel de gente buena. Además, en América no tiene puntos que defender, todo lo que saque le permitirá subir en el ranking. Si terminase el año en el top 50 mundial sería increíble", apunta Sorrentini antes de subrayar la humildad con la que Carreño aceptó "bajar al barro" de los challengers para remontar en laATP: "lo supo gestionar muy bien".

De vuelta en Gijón, Alejandro Sorrentini seguirá pendiente de la evolución de Pablo Carreño y disfrutando de los pequeños detalles que le ofrecen los viajes para seguir al deportista asturiano. Como el calentamiento que hizo Carreño en Wimbledon con Novak Djokovic.

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