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Muere a los 85 años Fernando Ruiz, el último presidente del Gijón Baloncesto en la ACB

El empresario y ex directivo lideró la conversión del club en SAD y logró reunir el canon exigido en 1999 para jugar en la élite, antes de sufrir los primeros embates de la crisis que lo llevarían a su desaparición

Fernando Ruiz saluda a Paz Fernández Felgueroso tras la firma de un convenio con el Ayuntamiento en enero de 2002.

Fernando Ruiz saluda a Paz Fernández Felgueroso tras la firma de un convenio con el Ayuntamiento en enero de 2002. / Ángel González

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Gijón

Gijón perdió ayer a uno de sus grandes referentes del mundo de la canasta. Fernando Ruiz, el hombre que lideró la conversión del Gijón Baloncesto en sociedad anónima, requisito imprescindible para confirmar el acceso a la Liga ACB, y que dirigió al club en las tres campañas de su última estancia en la élite (1999-2002), falleció a los 85 años. El funeral se celebrará a la una de la tarde de hoy en los Padres Capuchinos, en Gijón.

Ruiz, empresario ligado a varias actividades, siempre fue un hombre del baloncesto. Jugó, entrenó y fue directivo. Estuvo muy próximo al núcleo fundador del Gijón Baloncesto y formó parte de su primera directiva como secretario, en el año 1982.

Pero su conocimiento por parte del gran público llegó cuando tomó las riendas del club. Corría el verano de 1999 y el equipo gijonés, de la mano de un joven Moncho López en el banquillo y de un imberbe Luis Scola en la pista, había conseguido el ascenso a la Liga ACB. Una promoción a la máxima categoría que había que refrendar en los despachos con la conversión de la entidad en sociedad anónima deportiva y con la aportación de 400 millones de pesetas (unos 2,4 millones de euros) como canon de entrada en la ACB. Un canon que después fue tumbado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

El presidente que había logrado el éxito era José Ramón González, pero la conversión en SAD exigía la aportación de capital, y ahí es donde entra un grupo de personas ligadas al mundo de la empresa y del baloncesto. Aparecen, entre otros, Félix Baragaño, Pedro López Ferrer y Fernando Ruiz, que es nombrado presidente tras constituirse inicialmente en una gestora. Los nuevos dirigentes, tras muchos desvelos, logran cumplir los trámites. Reúnen la mitad del capital social de la conversión en SAD (el Ayuntamiento aportó la otra mitad) y el canon se pagó con un préstamo avalado por el Principado.

Una vez en la ACB, en la que los aficionados asturianos pudieron disfrutar durante tres temporadas de la calidad, entre otros, de Luis Scola y de Lou Roe, la situación del club siguió siendo delicada. «Fernando Ruiz se dejó la piel», apunta Pedro López Ferrer, de aquella portavoz del consejo de administración y actual presidente del Fodeba y de la Fundación Gijón Baloncesto. Ferrer recuerda, por ejemplo, los esfuerzos del fallecido por incrementar los recursos que llegaban al club: «Él manejaba temas de publicidad profesionalmente y suya fue la idea, por ejemplo, de meter globos publicitarios en el Palacio. Luego lo copiaron en el fútbol y en otros deportes».

Tres años aguantó Fernando Ruiz al frente del Gijón Baloncesto, el último de ellos sin duda el más amargo. Con una deuda creciente que empezaba a asfixiar, los impagos a la plantilla envenenaron el ambiente, que empeoró con el descenso. En agosto de 2002, presionado por las instituciones y por los propios compañeros de consejo, Fernando Ruiz dejó paso en la presidencia del club a Javier Margolles. Fue solo el capítulo de una crisis que acabó con la desaparición del Gijón Baloncesto en 2009.

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