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La historia detrás de enlazar en solitario las cuatro caras del Urriellu desde Pandébano: "Me sentía muy bien"

"No iba buscando el tiempo, me daba igual lo que tardara", dice el escalador cántabro Álvaro Munguía

Álvaro Munguía señala con los dedos las cuatro caras del Urriellu enlazadas.

Álvaro Munguía señala con los dedos las cuatro caras del Urriellu enlazadas.

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Celia González

Oviedo

Álvaro Munguía ha logrado enlazar las cuatro caras del Picu Urriellu en solitario, saliendo desde Pandébano, en una jornada que él mismo describe como una experiencia más emocional que deportiva. Aunque los tiempos que marcó podrían considerarse un récord —primera cima a las 8:14, cara norte cuarenta y dos minutos después, la siguiente a las 12:03 y la cuarta ascensión a las 12:49— insiste en que no los buscaba, que no era ese el objetivo.

El verano pasado lo había escalado con cuerda junto a una amiga, y aquella experiencia le dejó la sensación de querer volver, pero esta vez a su manera. Su amigo Javi Sáenz le dio el consejo que terminó de convencerle: "Hazlo porque tú quieras, no porque lo haga mucha gente". Esa frase se convirtió en el punto de partida de todo.

Una escalada guiada por las sensaciones, no por el cronómetro

La escalada en solitario, para Álvaro Munguía, va por épocas. Hay momentos en los que le nace y otros en los que no. Había visto que otros habían enlazado las cuatro caras y pensó que él también podía intentarlo. Durante la ascensión, las sensaciones fueron buenas. Lo resume en una frase: "Me sentí muy bien escalando". No había prisa, no había cronómetro, no había más objetivo que moverse por el Picu Urriellu con libertad. De hecho, perdió bastante tiempo en la cara sur porque estaban grabando un vídeo, y en la cara este tuvo que esperar a que se despejara la gente para poder seguir.

Lo más llamativo es que pudo escalar gran parte del recorrido en zapatillas, sin necesidad de ponerse los pies de gato. Aunque ya había escalado en solitario la cara norte, la cara sur y la cara este, nunca había unido las cuatro caras en una sola jornada. Tampoco había hecho la cara oeste sin cuerda. Además, fue el primero en completar las cuatro caras del Picu Urriellu en solitario saliendo desde Pandébano.

Los próximos retos de Álvaro Munguía en Picos de Europa

El verano pasado lo había hecho junto a Modesto Sainz, y aquella experiencia compartida también le dejó con ganas de volver, pero esta vez en solitario. Para él, la escalada es una forma de estar consigo mismo. "No iba buscando el tiempo, me daba igual lo que tardara", insiste. Su agenda inmediata demuestra que no se trata de un reto aislado, sino de una forma de vivir la escalada. En un par de semanas intentará, junto a su amigo madrileño Modesto Sainz, un encadenamiento ambicioso que incluye el Espolón de los Franceses a Peña Vieja, la Sur Clásica de Horcados Rojos y el Urriellu, aún sin decidir si por la Regil + Pidal Cainejo o alguna vía de la cara oeste, saliendo de Áliva y regresando por la Collada Bonita.

Antes de eso, el próximo lunes escalará "Los Celtas" en el Neverón de Urriellu y después hará la arista integral Cabrones–Cerredo. Al día siguiente irá con Joaquín Álvarez a la vía Hedonista, también en el Urriellu. Álvaro Munguía no escala para batir tiempos ni para figurar en listas. Escala porque le hace sentir bien, porque encuentra en la roca una forma de estar consigo mismo. Su logro en el Urriellu tiene más valor porque no nace de la competición, no depende de marcas sino de emociones.

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