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Asturias juega en Bruselas: la curiosa historia del "Chanca" y la onda de "Radio Alma"

La abundante colonia asturiana en la capital belga ve a España favorita en el cruce de cuartos de final de mañana: "Aquí temen mucho a la selección porque es fiel a su estilo y siempre actúa en equipo"

Arriba, Silvino Díaz, con la camiseta de la selección española el pasado 2 de julio en Bruselas.   A la izquierda, jugadores del  FC La Cantera.

Arriba, Silvino Díaz, con la camiseta de la selección española el pasado 2 de julio en Bruselas. A la izquierda, jugadores del FC La Cantera.

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Gijón

Un España-Bélgica nunca es un partido más en Asturias. La historia de la emigración regional al continente europeo guarda un capítulo muy especial para el país belga, en el que se asentaron muchos de los descendientes de los pioneros. Algunos más futboleros, otros menos, todos tendrán mañana un ojo puesto en la pantalla televisiva durante el partido de cuartos de final del Mundial. La colonia asturiana lo tiene claro. "España va a ganar", subraya Cristina Rodríguez, que a sus 58 años representa la tercera generación de regentes del bar de Bruselas "La Flor de Asturias".

David Martínez.

David Martínez.

El establecimiento es conocido de otras formas. Para los más veteranos, "el Chanca", apodo del abuelo de Cristina y fundador del local, Marcelino Rodríguez. Para los de mediana edad, "casa Nene", sobrenombre del padre de la actual dueña, también Marcelino y natural de Gijón. Los más jóvenes se refieren al sitio como "donde Cris". Prácticamente todos sus clientes son hijos de la emigración, usuarios belgas tiene pocos.

Asturias juega en Bruselas

Asturias juega en Bruselas

"La Flor de Asturias" es un sitio habitual de reunión cuando hay fútbol. No importa si juegan el Madrid o el Barça o hay un partido del Mundial. En el corazón familiar de los promotores del local, sin embargo, ocupa un lugar preferente el Sporting. Rojiblancos son los dos hijos gemelos de Cristina, de 24 años. La dicotomía entre blancos y azulgranas separa a Raúl, jugador del Charleroi, y a Marcos, que milita en el Bonne Air. El fervor sportinguista los une.

La vinculación del bar con el Sporting viene de lejos. Fue sede de la Peña Eloy de la capital belga y el propio exjugador rojiblanco fue a visitarlo en una ocasión.

Un ojo en el Sporting

Uno de los hijos de la emigración que acude a "La Flor de Asturias" es Silvino Díaz Alonso, que mantiene muy presentes sus raíces pese a haberse mudado a Bélgica de bien pequeño. "Nací en La Camocha, mi padre estuvo trabajando en la mina", recuerda el emigrado, que no había cumplido los tres años cuando llegó a Bruselas. Ahora tiene 66 y le faltan unos pocos meses para su jubilación (lleva 42 años preparando tubos para ser usados en carros para la hostelería y hospitales, entre otros servicios).

Silvino fue jugador de baloncesto de cierto nivel (coincidió en Bélgica con Óscar Moro), pero después se pasó al fútbol: jugó en el FC La Cantera, un equipo belga formado en su gran mayoría por asturianos. Eso sí, mamó en casa el Sporting, al que sigue muy de cerca: "El año pasado vi un equipo con poca garra, flojillo; a ver si el que viene es un buen año". Casado con una mujer nacida en Bélgica pero de padres cántabros, María Dolores López, tiene dos hijas, Alexia y Cynthia, y tres nietos: Diego, Rafael y Victoria, recién llegada. Nunca perdió el lazo con Asturias: vuelve cada año, y su padre, también Silvino, le dejó un piso en las 1.500 cuando falleció hace un par de años.

El seguimiento futbolero de Silvino alcanza, por supuesto, el Mundial. No va a verlo al Chanca porque se levanta a las cinco de la mañana y las horas americanas de los partidos no son muy recomendables. Anima a Bélgica contra cualquier equipo que no sea España. "Ya les digo a mis amigos: yo soy español, tenéis que entenderme", apunta Silvino, que no oculta su satisfacción por la contundente victoria belga sobre Estados Unidos tras la intercesión de Donald Trump para que no recibiese sanción un jugador estadounidense expulsado en el partido anterior. "Fue horrible, todo el mundo estaba con Bélgica. El presidente de Estados Unidos está loco, y más loco todavía el presidente de la FIFA", resume Silvino.

De cara al partido de mañana ve claro que "España tiene mejor equipo, aunque el belga no es malo tampoco". Aprovechando que el encuentro está programado a las nueve de la noche, irá a verlo al bar a pesar de que el ambiente, aun siendo bueno, ha bajado mucho con respecto a los años dorados de la emigración.

Siempre en las ondas

Siendo también nieto de la emigración, David Martínez, nacido en Bruselas en 1979, representa un perfil bien diferente. Su padre, José Manuel Martínez, con raíces en Vegadeo, fundó en los años 80 la radio asociativa "Radio Alma" para difundir la cultura de los emigrantes asentados en la capital belga. David cogió el testigo del proyecto, ahora reconducido hacia la formación en medios de comunicación de las jóvenes generaciones. No se siente ni español ni belga, sino europeo, aunque mañana va con España.

David reconoce que no sigue mucho el fútbol porque se aburre, aunque le gustan los ingredientes que contiene un partido del Mundial de eliminación directa. "Para los belgas, llegar a cuartos de final era la meta, un éxito. Le tienen mucho respeto a España porque es uno de los raros equipos que siempre son fieles a su estilo y juegan en equipo. A Francia la pueden temer más, pero juega con sus individualidades y si no tienen su día y tienes un esquema táctico elaborado...", analiza.

En cualquier caso, Martínez celebra la unión que la selección de fútbol provoca en Bélgica: "Es de las pocas veces que un país como este, dividido por idiomas entre los flamencos y los francófonos, tiene sentido". Y cree que la celebración de los futbolistas del país europeo tras el triunfo ante Estados Unidos, imitando el bailecito de Trump, es "muy belga". "El belga tiene fama de surrealista y de aceptarlo todo. Si pasa lo que pasó con Trump en Francia hay manifestaciones", apunta.

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