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El corazón dividido entre dos banderas y los Pirineos, así viven la semifinal del Mundial con España los franceses afincados en Asturias

Viven este partido con una ilusión especial: "Con el que gane estaré contenta, pero también un poco triste"

Por la izquierda Lili Bluteau, Sabrina Clemente y Alan Gutiérrez del Olmo Clemente, ayer, ante el local en Oviedo de la Alianza Francesa.  | MARIO CANTELI

Por la izquierda Lili Bluteau, Sabrina Clemente y Alan Gutiérrez del Olmo Clemente, ayer, ante el local en Oviedo de la Alianza Francesa. | MARIO CANTELI

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María Rendueles

María Rendueles

Oviedo

En una hoja de papel pegada en una de las mesas de la Alianza Francesa de Oviedo se fueron escribiendo durante la jornada de ayer los pronósticos para la semifinal del Mundial de esta noche entre Francia y España. Había nervios, bromas y alguna apuesta. De las diez personas que participaron, solo dos se atrevieron a escribir que ganaría Francia. Las otras ocho apostaban por España.

La escena resume perfectamente lo que ocurre estos días entre muchos franceses que viven en Asturias. Todos ellos tienen historias diferentes y llegaron por caminos distintos, pero comparten un mismo punto de encuentro: la institución cultural Alianza Francesa de Oviedo. Para unos es su lugar de trabajo; para otros, el espacio donde enseñan, aprenden el idioma, mantienen el vínculo con su país o simplemente se reúnen con otros compatriotas. Ese nexo común sirve estos días para compartir una duda que ninguno puede resolver del todo: nacieron al otro lado de los Pirineos, pero los años en Asturias les han ido dejando el corazón dividido.

La semifinal llega, además, en una fecha especialmente simbólica. Es 14 de julio, la fiesta nacional francesa, y mientras el país celebra la toma de la Bastilla, sus compatriotas instalados en Asturias vivirán una de esas noches en las que resulta imposible no mirar hacia los dos lados.

La primera en reconocerlo es Sabrina Clemente, directora de la Alianza Francesa de Oviedo desde 2011. Natural de Lyon, llegó hace casi veinte años para investigar sobre historia social. No encontró exactamente lo que buscaba, pero sí encontró Asturias... y a su pareja. "Antes de venir a España no era futbolera. Sí era de la generación del 98, la de Zidane y la ‘Black-Blanc-Beur’, pero llegué aquí y o te entra el fútbol o te entra el fútbol", cuenta entre sonrisas.

Esta noche volverá a ponerse la camiseta de Zizou. "El partido va a ser tremendo. Me pondré contenta con quien gane, pero también triste porque una de las dos selecciones se quedará fuera". Aunque desea la victoria francesa, admite que también disfruta viendo jugar a España. "Me gustaría que ganara Francia, pero que hubiera combate hasta el final. Eso sí, prefiero que no se decida en los penaltis".

Ese mismo sentimiento lo comparte Dorothée Forys. Llegó a Oviedo en 1997 gracias a una beca Erasmus. Terminó sus estudios en Francia, pero la experiencia en Asturias le cambió la vida. "Me gustó muchísimo la región. Acabé la carrera y me volví", recuerda la profesora de francés, natural de Borgoña y vecina de Langreo desde hace años.

Esta noche volverá a sentir ese conflicto interior. "Tengo el corazón dividido. Además, mi familia es de Polonia, así que menos mal que ellos no se clasificaron porque habría sido todavía peor", bromea. Aunque reconoce que "siempre tira más donde creciste y naciste", admite que también siente un cariño especial por España. "Soy más de Francia, pero los dos equipos tiran".

Entre sus favoritos aparecen Mbappé, Dembélé y especialmente Michael Olise, una de las revelaciones del torneo. Del lado español señala a Lamine Yamal, "aunque no está teniendo el Mundial que todo el mundo esperaba; igual mañana despierta", y destaca especialmente a Unai Simón. "En las radios francesas hablan mucho de él y del hecho de que solo le hayan marcado un gol en todo el campeonato".

José Carlos Borges lleva más de dos décadas en Asturias, aunque nació en Tours, en pleno valle del Loira. Se define entre risas como "franco-portugués, de esos que no le gustan a Rajoy", en referencia a la polémica de esta semana.

Borges pertenece a la generación que vivió el Mundial de 1998 con Zidane levantando la Copa del Mundo en París. "Me gusta el ADN de la selección francesa. Es una selección multicultural". Respecto al partido, espera un auténtico espectáculo. "Será un partidazo. Ambos son equipazos. Soy demasiado amante del fútbol como para no disfrutar viendo quién consigue imponer su fuerza". Para él, Francia parte con una ligera ventaja, aunque recuerda que España sigue invicta. "Ojalá el que gane sea luego campeón".

Entre quienes todavía están descubriendo Asturias aparece Lili Bluteau. Llegó el pasado septiembre desde Bretaña y durante todo el Mundial ha compartido los partidos con una amiga franco-española. Para la semifinal ya tiene decidido el uniforme: "Llevaré la camiseta de España debajo de la de Francia". Pronostica un 3-2 favorable a los franceses porque "habrá combate".

El corazón dividido parece terminar en la siguiente generación. Alan Gutiérrez del Olmo Clemente, hijo de Sabrina, nació y creció en Asturias. Por eso lo tiene claro: "Voy con España porque nací aquí y me crié aquí". Cree que será un partido "muy reñido", espera que Lamine Yamal "dé algún susto" y pronostica una victoria española por 1-2, sin necesidad de prórroga. Mientras en Francia hoy se celebra el día nacional, en Asturias decenas de franceses vivirán una semifinal en la que cualquier resultado tendrá algo de victoria... y también un pequeño sabor a derrota. Porque después de tantos años aquí, muchos ya no saben exactamente dónde termina una bandera y empieza la otra. n

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