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Gijón baila con la Roja en un abarrotado parque Hermanos Castro: "¡Somos los mejores!"

La afición aborrata el parque Hermanos Castro para disfrutar del pase a la final ante Francia al ritmo de la canción oficial de la selección y con un solo grito: "¡Yo soy español!"

El Parque Hermanos Castro, en Gijón, se rinde a La Roja en una noche de euforia, banderas y cánticos hacia la final

Vídeo: Demi Taneva Foto: Marcos León

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Demi Taneva

Demi Taneva

Gijón

Centenares de aficionados empujaron este martes a España desde Gijón. La pantalla gigante colocada en el parque Hermanos Castro ejerció de ventana hacia Dallas para alentar a una selección que volvió loca a toda la ciudad. Desde el primer gol de Oyarzabal, hasta el segundo y definitivo de Porro. "Yo soy, español, español, español", corearon los seguidores gijoneses antes de continuar con la fiesta al ritmo de "La Roja baila" (canción oficial de la selección en este Mundial) para disfrutar de la victoria ante Francia y el pase a la final 16 años después.

El parque Hermanos Castro comenzó a calentarse mucho antes del pitido inicial. Desde las siete de la tarde, cientos de aficionados fueron llenando el recinto habilitado para seguir el Francia-España en una pantalla gigante, rodeada de food trucks y barras en las que no dejaron de servirse bebidas mientras sonaban cánticos y bocinas. La sensación era la de una gran previa de fútbol, con familias, grupos de amigos y aficionados de todas las edades compartiendo la misma ilusión: ver a la selección dar un paso más hacia la final.

El ambiente fue creciendo conforme se acercaba el inicio del encuentro. La presentación de los equipos estuvo marcada por los silbidos del público al sonar el himno francés y también durante la aparición de los jugadores galos sobre el césped. Los mayores pitos se los llevaron Kylian Mbappé y Adrien Rabiot, mientras que, en el lado español, la lectura de las alineaciones desató una sonora ovación para Mikel Oyarzabal y, sobre todo, para Lamine Yamal.

Entre la multitud también destacaban algunas camisetas azules de Francia. Un grupo de amigos franceses, Milo Thiam, Arié Benzakin, Mikoaï Bidard, Paul Legrand y David Rey, no escondía su confianza pese a estar rodeado de seguidores españoles. "Vamos a ganar, joder", aseguraban entre risas. Pronosticaban un 2-1 o un 3-1 para los de Didier Deschamps, con Mbappé y Dembélé como protagonistas del marcador. "España es un buen equipo, pero Francia es mejor", defendían. Varios de ellos se encuentran de vacaciones en Asturias o visitando a familiares españoles y reconocían que vivir un España-Francia en territorio español hacía la experiencia "todavía más especial".

Muy distinta era la opinión de la familia formada por María Llanos, Paulina Camargo, Marcelo Llanos e Ine Llanos. Para ellos el partido era "muy ganable". Apostaban por un 2-0 para España, con goles de Lamine Yamal y Pedri, aunque alguno elevaba el optimismo hasta un rotundo 5-0. "Somos mejores", repetían convencidos mientras observaban cómo el recinto seguía llenándose de aficionados.

En la zona VIP, Eva Navarro, Sara Pérez y Marius Draigus también respiraban optimismo. Su apuesta era un 2-1 para España, con tantos de Lamine Yamal y Mikel Merino. "Vamos a ir a por ellos igualmente", aseguraban, convencidos de que la selección estará en la final. Incluso ya tenían preparado el plan para una hipotética conquista del título. "Si España gana el Mundial, venimos con el bañador puesto y nos vamos directos a bañarnos a San Lorenzo", comentaban entre risas. Después, añadían, tocaría hacerse con la camiseta de la selección con la segunda estrella.

Con el balón ya en juego, el Parque Hermanos Castro terminó de convertirse en una pequeña grada de la selección española. Cada acercamiento de España fue recibido con aplausos y gritos de ánimo, mientras que las posesiones de Francia estuvieron acompañadas de silbidos y gestos de desaprobación.

La euforia se desató en el minuto 22. Una falta de Lucas Digne sobre Lamine Yamal dentro del área acabó en penalti para España y Mikel Oyarzabal no falló desde los once metros. El Parque Hermanos Castro estalló en un rugido de alegría, con abrazos entre desconocidos, vasos al aire y cientos de aficionados celebrando el 1-0 frente a la pantalla gigante. El delantero de la Real Sociedad, uno de los futbolistas más ovacionados durante la lectura de las alineaciones, respondió a ese respaldo adelantando a la selección y desatando la locura entre los seguidores congregados en el recinto.

Tras el gol de Pedro Porro en el minuto 58, la euforia se apoderó por completo del Parque Hermanos Castro para ya nunca irse. Los aficionados enlazaron la celebración con un unánime "Yo soy español, español, español", que retumbó por todo el recinto mientras los abrazos, los saltos y las banderas teñían de rojo la grada improvisada.

En el minuto 60, la celebración volvió a desbordarse con un gol de Lamine Yamal que hizo estallar de nuevo al Parque Hermanos Castro. Sin embargo, la fiesta colectiva apenas duró unos instantes, ya que el tanto fue anulado, enfriando de golpe la euforia de los aficionados. No importaba, el partido estaba muy encaminado. La fiesta en Gijón continuó más allá del pitido final.

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