Recuerdos de una noche mágica en Johannesburgo: ¿Dónde vivieron el primer mundial ganado por España los famosos asturianos?
"Ganar aquella final fue muy emocionante: las calles abarrotadas, la gente pitando... No lo olvidaré en la vida", recuerda el cantante Enol sobre la última vez que España ganó el Mundial

Iniesta. / Efe

Del 11 de julio de 2010 al 19 de julio de 2026. Más de 16 años después, toda España vuelve a paralizarse ante el evento deportivo más importante: la final del Mundial. Esta vez el rival no será Holanda, sino la Argentina de Messi, pero las ganas de levantar la copa son las mismas. Nadie se quiere perder la cita y todos se las ingenian para verlo, ya sea con amigos, desde el trabajo o de vacaciones, igual que ocurrió en Johannesburgo. LA NUEVA ESPAÑA charla con personajes asturianos para revivir cómo disfrutaron de aquel gol de Iniesta y sobre cómo vivirán la de este domingo.
Muy pocos tuvieron el privilegio de poder ver ‘in situ’, pero uno de los afortunados fue el chef José Andrés, que compró el billete hacia Johannesburgo tras vencer en semifinales. "Me monté con dos amigos en un vuelo interminable. No sabía donde iba a dormir y no tenía entradas", confiesa. El mierense acabó durmiendo en casa de su amigo escritor John Carlin, con el que la noche anterior a la final vivió una experiencia que él mismo califica como "mágica". "Cenamos con Morgan Freeman porque justo estaban hablando para hacer la película Invictus", asegura.
Pese a estar a muchos kilómetros de casa, el mierense siguió haciendo lo que más le gusta incluso el mismo día del partido. "Me fui a hacer sándwiches con varios amigos y fue de lo más divertido que me ha pasado en la vida" y durante la propia final disfrutó como el que más desde el estadio. "Siempre recordaré esa parada mágica de Casillas, fue una experiencia muy bonita". En esta final volverá a estar presente, esta vez en Nueva York y mejor preparado. "Compré las entradas mucho antes de que empezase el Mundial porque tenía fe ciega en que España iba a hacerlo bien. Y, aunque su gran deseo es volver a ver a España campeona, José Andrés admite que "tengo el corazón partido porque adoro a Messi".
La gran mayoría tuvo que conformarse con ver el encuentro a través de una pantalla. Por ejemplo, a Samuel Sánchez, exciclista profesional, le pilló en pleno Tour de Francia. "Fue justo después de una etapa en Morzine Avoriaz en la que fui segundo", explica el ovetense. Sin poder pasarlo en familia ni con amigos, Sánchez apostó por la comodidad. "Esa final ante Holanda la viví en la habitación del hotel tranquilamente. Recuerdo que el día siguiente era día de descanso" y festejó el triunfo como el que más: "¡Las voces las escucharon en todo el hotel!".
A él le tocó vivirlo solo por obligación, pero otros lo hicieron por elección, a modo de ritual. Fue el caso de Pipi Estrada. "Recuerdo que aquella final la quise vivir solo, en mi casa y con la camiseta de España, porque me apetecía gritar y decir lo que me diera la gana sin ningún tipo de censura" y admite que se volvió loco con el tanto de Iniesta. "La lié en el salón de mi casa… me subí a la mesa, me eché una botella de agua encima y grité con Camacho ese Iniesta de mi vida", rememora entre risas. Y como aquella vez dio suerte, el gijonés repetirá este domingo. "La voy a vivir de la misma forma, solo y con la camiseta". Lo que tiene claro Estrada es que el desenlace será el mismo. "Estoy convencido de que vamos a ganar a Argentina, tenemos un equipazo y un seleccionador que nos ha llevado a lo más grande".
El mago José Armas también recuerda que lo vio por televisión con unos amigos de la universidad, aunque se acuerda mejor de la fiesta que se vivió a continuación en la Plaza América. "Estábamos viviendo un hecho histórico, era la primera vez que España ganaba un Mundial y sabía que lo íbamos a recordar toda la vida". Ahora, aún sin plan, Armas lo volverá a ver acompañado de los suyos por Oviedo. "De ganar el Mundial hay que hacerlo por todo lo alto: ganando a la Argentina de Messi".
Y el que se acuerda por poco es el cantante Enol, que en 2010 apenas tenía 12 años. "Lo vi en Gijón en casa con mi familia. Yo siempre fui muy futbolero y recuerdo que las semanas anteriores se hablaba de la maldición de los cuartos. Ganar fue muy emocionante: todas las calles abarrotadas, la gente pitando… Fue un día que no se me borrará en la vida", admite. Ahora, lo verá fuera con sus amigos y con la plena convicción de sumar una estrella más en el pecho. "Llevo diciendo que ganamos desde antes de que empezase el Mundial".
Al que también le pilló de lleno en una competición fue a Pablo Carreño, que ni recuerda exactamente su plan en aquel 11 de julio de 2010. "Estaba de torneos por Córdoba, no recuerdo haberla visto en casa ni con amigos" y ahora tendrá que preparar un plan "improvisado" para este domingo. "Voy a estar en Portugal, llego el sábado y no sé si pondrán alguna pantalla, pero lo voy a ver seguro. España está jugando muy bien y yo confío", dice el gijonés.
Una opinión que comparte el exjugador de balonmano Raúl Entrerríos, que aunque admite que no es muy futbolero, estuvo con la familia aprovechando sus vacaciones y viendo el partido. "España tiene la posibilidad de conseguir algo muy grande y que es muy difícil de igualar. Estoy deseando que puedan conseguir ese título y que sigan desarrollando ese juego que les ha caracterizado durante este Mundial. Es lo que les diferencia y lo que hace que a todos nos guste ver a un equipo español competir y hacerlo con esa unión", cierra.
No todos pudieron vivir aquella noche histórica rodeados de su familia. Muchos tenían que trabajar durante esas horas, como por ejemplo los hosteleros. Uno de ellos, Salvador Ondó, un icono de la sidra asturiana. "Lo vimos desde el bar. Ese día se puede ver un poco más porque el cliente está relajado y no se va a mover hasta que acabe el partido", explica. "Ganar esa final fue un momento de euforia brutal, yo soy muy fan de Casillas, es mi ídolo, y lo disfruté aún más por sus paradas", reconoce. Para esta ocasión, Ondó saldrá de trabajar a las cinco, pero estará en un bar, esta vez bebiendo culines de sidra. "Toca para festejar". Sea como sea, todos se las ingeniarán para vivir una noche que puede quedarse en la memoria para toda la vida.
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