Hernán Pérez Cuesta, seleccionador nacional sub-15: "Haber vivido la final del Mundial es lo más grande que nos puede pasar"
"Los que conocemos a Luis de la Fuente sabemos que enchufa a todos para que solo piensen en ganar"

Hernán Pérez, en el MetLife Stadium de Nueva York. / LNE

"Con Luis de la Fuente no soy imparcial". Son las palabras de Hernán Pérez Cuesta (Oviedo, 1981), seleccionador nacional sub-15 y hermano de Michu, leyenda del Swansea y exfutbolista del Oviedo. El entrenador asturiano tuvo el privilegio de vivir la final del Mundial desde las gradas del MetLife Stadium y de compartir el día a día con el que ya es el seleccionador español más laureado de la historia.
Ya ha podido asimilarlo todo. ¿Qué se siente al haber estado allí?
Es algo que no se puede describir. Me enteré de que íbamos cuando el equipo se clasificó para la final: la Federación nos contactó para decirnos que quería tener un detalle con nosotros y que fuéramos, y todo se organizó a toda velocidad. Y cuando estás allí, no hay palabras, porque no hay nada parecido. Creo que, a nivel futbolístico, es lo más grande que puedes vivir como profesional, tanto si eres jugador como entrenador, o simplemente como persona. Es algo indescriptible.
¿Cómo fue el día?
Duro. Salimos de Madrid a las siete de la mañana, aterrizamos en Nueva York a las once, hora local del día del partido, y desde allí tomamos un autobús hasta el estadio. Llegamos con una hora y media de antelación y estuvimos viendo todo el ambiente: hay una fan zone enorme, como suelen ser los espectáculos americanos, a tope de todo. Después entramos (yo lo hice con cierta antelación porque quería ver bien el ambiente del estadio) y en cuanto empezó el partido estuve muy concentrado, porque intentaba disfrutarlo como aficionado, pero también aprender como entrenador. Aun así, en la zona donde estábamos, con muchos españoles alrededor, había la sensación y la seguridad de que el partido estaba dominado y controlado, y de que solo era cuestión de tiempo que llegara el gol.
¿Cuál fue el momento de mayor tensión que recuerda?
Hay dos. El primero, el gol anulado a Nico. Estábamos en la portería contraria, muy altos, y no se entendía bien la jugada. El segundo momento, ya con el 1-0, fue la última falta que sacó Messi casi en el centro del campo: ahí piensas que hay que aguantar, porque un gol suyo lo hubiera cambiado todo, incluso podía haberse llegado a los penaltis. Esos son los dos momentos de mayor tensión. El resto del partido, a pesar de ser una final y de mantenerse el resultado en el marcador durante mucho tiempo, tuve la sensación de que en cualquier momento el equipo iba a marcar y a resolver el partido.
¿Es cierto que la organización no fue la mejor?
No. Controles de seguridad había muchísimos, pero creo que, en un evento de esa magnitud, con todos los artistas, el presidente de Estados Unidos, el presidente de España y tanta gente importante; además de cien mil personas en el estadio, es normal que hubiera muchos controles: había tres filtros para entrar, mucha policía, muchos helicópteros... También había muchos aficionados argentinos, y creo que el ambiente fue muy respetuoso. En cuanto al estadio, es precioso, tiene todas las comodidades y unos accesos enormes, tanto por escaleras como por rampas. El césped, visto desde arriba, quizá no era perfecto, pero el calor también era difícil de controlar. Al final salió todo bien para España, y creo que no hay mejor escenario que ese estadio: lo vamos a recordar toda la vida.
¿Cuáles cree que fueron las claves que permitieron a España ganar?
Las claves de la final se vienen fraguando desde hace ya dos años. Me consta, porque tenemos contacto directo tanto con Luis (De la Fuente) como con Juanjo (González), con los preparadores físicos… El equipo transmitía una seguridad y una confianza enormes: el mensaje era de tranquilidad, de que el trabajo estaba bien hecho y de que solo había que ir creciendo poco a poco en el torneo. Mi opinión, no solo como aficionado sino también como entrenador, es que el equipo ya dio una versión extraordinaria en la semifinal, en la que minimizó a un rival tan fuerte como Francia. Y en la final, a pesar de ser una final y de que el rival tenía una calidad excepcional, no hubo en ningún momento sensación de sufrimiento; de hecho, creo que si no hubiera hecho tanto calor, seguramente el equipo habría acabado goleando. Está claro que el trabajo que se hace es extraordinario y que la confianza de los que estaban dentro era enorme; a partir de ahí, con el crecimiento que tuvo el equipo, el éxito llegó de forma natural.
Como entrenador, ¿cómo valora la gestión de Luis de la Fuente, que puede que sea ya el mejor seleccionador de la historia de España?
Ahí no soy imparcial, porque admiro mucho a Luis. Convivo con él a diario, veo cómo trabaja él, cómo trabaja Juanjo, cómo trabaja Carlos Cruz, cómo trabaja Alberto de la Fuente... Veo cómo son como personas, que se dejan la vida en esto. Los que le conocemos sabemos que, en cuanto al palmarés, no hay ninguna duda: ha ganado absolutamente de todo. sub-19, sub-21, ha llegado a la final de los Juegos Olímpicos, ha ganado la Eurocopa, el Mundial... Como entrenador, tiene algo que en este contexto domina a la perfección: consigue que todos los jugadores, todo su cuerpo técnico y toda la delegación estén enchufados en un único objetivo común, que es ganar. Y lo hace desde la sencillez, la tranquilidad y la seguridad en todo lo que hace, dando espacio a todo el mundo y haciendo que todos se sientan protagonistas, aunque evidentemente unos tengan más minutos que otros. A eso se suma su capacidad de gestión de grupo: para quienes le conocemos, es alguien extraordinario, con una lectura muy fina de lo que pasa en cada momento del partido, capaz de gestionar los cambios y con una intuición enorme para las alineaciones. Ya te digo que no hablo desde la imparcialidad, porque es una persona a la que admiro, pero es lo que hay: Luis lo tiene todo, y lo ha demostrado ganándolo todo.
Como seleccionador de la sub-15, ¿qué enseñanzas cree que puede dejar esto para los jóvenes?
Yo siempre pongo el mismo ejemplo. Llevo aquí tres temporadas: en una de ellas trabajé con Pau Cubarsí, y ahora es campeón del mundo. El año que viene volveré a decirles lo mismo: no veáis a los referentes tan lejos, porque esos jugadores estaban aquí, con nosotros, y ahora no es que hayan llegado a la absoluta (que ya sería muy difícil), es que son campeones del mundo, algo todavía más difícil que llegar a la absoluta. Creo que esto supone un impulso enorme, y que la Federación y las categorías inferiores trabajan en la misma línea que el equipo, no solo por el juego que practica, sino porque el staff que está arriba ha pasado, como los demás, por las categorías inferiores.
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