Sara Ouzande, la palista asturiana más destacada, hace una parada en casa antes de lanzarse a por el Mundial
"Nunca había visto una temporada como esta, a ver si ponemos la guinda", dice la piragüista maliayesa, en gran momento con el K4 que comparte con la coañesa Lucía Val

Miki López
Amable pero firme, Sara Ouzande (Villaviciosa, 11 de agosto de 1996) muestra fuera del agua las mismas características que hacen que el entrenador, Joaquín Delgado Caballero, le haya confiado la marca del K4 femenino más prometedor de la historia del piragüismo español. La palista asturiana del club Los Delfines de Ceuta, feliz por poder estar unas semanas en casa, en San Miguel de Arroes (Villaviciosa), colecciona medallas en las competiciones de este año mientras sueña con el que sería su logro más grande, un metal olímpico. Los Ángeles parece su meta, pero ella quiere ir paso a paso. Sabe perfectamente que la relajación puede hacer que el sueño se evapore. De momento, se mantiene en forma para el Mundial de agosto y tiene reservado un hueco en su agenda para ir a Arriondas a abrir el primer cepo del Descenso del Sella. Una parada en Asturias para coger fuerzas.
Dos deportistas de la región, Sara Ouzande y la coañesa Lucía Val, forman parte de esa esperanzadora tripulación del K4. Completan el barco Daniela García y Bárbara Pardo. Este año se produjo la entrada de Daniela en sustitución de Estefanía Fernández, que no se clasificó en el selectivo, y la piragua huele a éxito. Suman tres platas en las pruebas de la Copa del Mundo (Szeged, Brandemburgo y Montreal) y un oro en el Campeonato de Europa de Montemor-o-Velho (Portugal). En Europa, de momento, no han encontrado rival, y en las pruebas internacionales solamente han sido derrotadas por el equipo chino. Eso sí, en las tres ocasiones en las que se han cruzado. "Batirlas en nuestro gran objetivo en el Mundial, queremos poner la guinda a esta temporada, aunque si quedamos segundas tampoco me voy a quejar". El listón está alto, porque el K4 español se subió a lo más alto del podio mundial en 2025.
"El barco está respondiendo muy bien. Llevo desde los 18 años en el equipo y nunca había visto una temporada como esta, estamos muy contentas. A ver si podemos poner la guinda en el Mundial", apunta la palista maliayesa.

Sara Ouzande y Lucía Val, tercera y cuarta por la izquierda, con el oro del pasado Europeo. / RFEP
No es nada habitual que dos asturianas compartan embarcación, y menos a estos niveles. Sara está encantada con la participación de Lucía Val, coañesa del Club Piragüismo Rías Baixas. "Es un lujo entrenar con ella, es súper profesional. Al principio puedes tener dudas por si vas a notar mucho la diferencia en el punto vital de cada una, porque yo voy a cumplir 30 años y ella tiene 22, pero su comportamiento es excepcional. Te rompe todos los mitos de los jóvenes que se van de fiesta".
La ya larga experiencia de Sara le ha enseñado que un comportamiento poco profesional puede diluir por completo tu carrera deportiva. "No solamente se queda fuera de los objetivos la gente que no puede físicamente, sino también quien no puede mentalmente, gente que tiene otras apetencias que les alejan del buen rendimiento", señala Ouzande.
La K4 española, sin embargo, es un ejemplo de esfuerzo y profesionalidad. Teniendo en cuenta el rendimiento ofrecido hasta la fecha y que la Federación Española trabaja por ciclos olímpicos, el gran objetivo de la tripulación española está puesto en los Juegos de Los Ángeles, en 2028. Normalmente, la sola presencia en la cita olímpica es ya motivo de satisfacción, pero Sara Ouzande ya cubrió esa ilusión en París 24. Ahora quiere más. "Me gustaría disputar una medalla olímpica, por lo que llevamos de trayectoria y por la pinta estamos en ello, pero también tengo la experiencia de que cada año cambian las cosas. No te puedes relajar porque en una décima de segundo lo puedes perder todo", aclara la piragüista villaviciosina.

Sara Ouzande, durante su participación en el K1 en la pasada Copa del Mundo de Montreal. / Ray Zahab
De momento, Ouzande se centra en la agenda que le queda esta temporada. Lo prioritario, el Campeonato del Mundo que acogerá Poznan (Polonia) del 26 al 30 de agosto. Después, dos pruebas no oficiales en Mallorca y en China, en las que espera sacar algún dinerillo. Pero antes, el 8 de agosto, tendrá que acudir a Arriondas para soltar el primer cepo del Descenso Internacional del Sella. De su presteza dependerá que los grandes favoritos se sitúen bien en la salida y, aunque no suele haber problemas, ella bromea: "En el primer cepo están todos los fieras, como no lo abra bien me van a caer unos palazos...".
Aunque el Comité Organizador del Descenso del Sella (CODIS) la ha elegido como la primera mujer en soltar el primer cepo y el presidente de la organización, Juan Manuel Feliz, hace votos por su participación en la mítica prueba, Sara Ouzande lo ve casi imposible: "Nos pilla muy cerca del objetivo final de la temporada y no podemos hacer 18 kilómetros porque nosotros hacemos 200 metros y se nos sale mucho de la preparación. Creo que lo he competido tres veces y todavía no he conseguido llegar a Ribadesella (se ríe). Pero es cierto que el Sella nos pilla siempre en la comida y estamos todos viéndolo y comentándolo". Que la palista estuviera disponible para bajar el Sella sería, además, muy mala noticia para ella: significaría que se ha quedado fuera del Mundial de aguas tranquilas. Pero no se quiere perder la fiesta, con moderación mientras carga las pilas en busca de la siguiente medalla.
Sara Ouzande acumula miles de kilómetros a sus espaldas. Abandonó Asturias con 18 años para irse a Sevilla, con un paréntesis de un año en Madrid que no salió como quería. Así que se volvió a la ciudad hispalense, su residencia habitual. Ha perdido la cuenta de los años que lleva fuera, pero está a punto de cumplir los 30.
"¿Cuantas ganas tienes de volver a casa?". "No entran en la grabación". Sara mantiene el humor porque sigue dedicándose a lo que le apasiona, el mundo de la piragua. Y porque el último tramo de cada concentración sí lo suele hacer en Asturias, con el embalse de Trasona como escenario habitual de sus entrenamientos. La mayor benevolencia de la meteorología respecto a otros escenarios así lo aconseja.
La palista asturiana no sabe qué va a ser de su vida una vez culmine su carrera deportiva. En realidad, no sabe ni lo que va a pasar el próximo año, porque, como bien recuerda, le beca que percibe depende directamente de sus resultados. "No puedes planear a largo plazo. Te lesionas, te caes, se te rompe el timón... son cosas externas a ti que no controlas, y de eso depende tu sueldo", analiza.
Ouzande se ha sacado dos grados superiores, uno de Educación Infantil y el otro de entrenador superior de piragüismo, aprovechando el ciclo olímpico de París. Ha complementado su formación técnica con otro tipo de cursos para dejar la puerta abierta a seguir vinculada al piragüismo. A poder ser, en Asturias.
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