Las Mestas, a punto: así se prepara el Hípico para la gran cita
El recinto ultima los detalles mientras los equipos acondicionan la pista, organizan las cuadras y comprueban que todo esté listo para esta tarde

Por la izquierda, de pie, Marcos Valdés, Alicia Estévez, Reinerio Suárez, Alfonso Lema, Johanna Vega, Sergio del Rosal, David Arce y Celestino Estévez. Agachados, Salvador Gómez y Juan Velasco, ayer en la pista central.

Las Mestas ya está preparada. Desde hoy, el verde gijonés vuelve a convertirse en escenario del Concurso Hípico Internacional, pero hasta ayer todavía quedaban piezas por colocar. Mientras los equipos de trabajo ultimaban los detalles de la instalación, los primeros caballos ocupaban sus cuadras y la pista comenzaba a tomar la forma que tendrá durante los próximos seis días. El público verá desde hoy 16 pruebas, 270 caballos y cerca de un centenar de jinetes y amazonas. Lo que no verá será todo lo que ha ocurrido para que el recinto pueda abrir sus puertas con cada detalle en su sitio.
Salvador Gómez conoce bien ese proceso. Lleva 39 años vinculado al Hípico y ayer supervisaba los últimos trabajos en Las Mestas. Para él, el concurso no empieza realmente cuando salta el primer caballo. La preparación arranca mucho antes y está organizada a través de un calendario que contempla cerca de 200 tareas. "Ahora mismo estamos planificando el Hípico del año que viene", explicaba ayer. Mientras una edición termina de ponerse en marcha, la siguiente ya empieza a construirse.

Carolina Allen, con «Capitán», Ricardo Estévez y Catarina Barnstorf.
Los trabajos comienzan habitualmente en la primera semana de julio. A medida que se acerca la fecha, se incorporan trabajadores de otras instalaciones municipales y diferentes empresas especializadas. En estos días, el Patronato cuenta con alrededor de 14 trabajadores en los turnos habituales. A ellos se suman los equipos que trabajan específicamente en la pista y en el montaje de los obstáculos, además de los encargados de las instalaciones eléctricas y otros servicios temporales. El objetivo es que el espectador apenas perciba toda esa maquinaria cuando llegue al recinto.
En la pista, los responsables del recorrido empezaban a dibujar sobre el césped el trazado que tendrán que superar los jinetes. Primero se colocan las barras sobre el suelo, se toman las medidas y se diseña el recorrido. Solo después empiezan a levantarse los obstáculos. Este año, la jefa de pista del concurso es Isabel Fernández de Cañete, responsable del diseño y la supervisión de los recorridos.

Las Mestas, a punto: así se prepara el Hípico
Mientras en la pista se medía cada distancia, en las cuadras se trabajaba con otro tipo de precisión. Catarina Barnstorf, junto a Carolina Allen y Ricardo Estévez, llegó a Las Mestas el viernes. Desde entonces, su trabajo consiste en recibir a los participantes y conseguir que cada caballo tenga su sitio. Primero se numeran las cuadras y se elabora un mapa para saber dónde se alojará cada animal. Después empiezan las llegadas.
"Somos una especie de recepcionistas", explica Catarina. La comparación sirve para entender una tarea que tiene mucho de atención personalizada. No basta con asignar una cuadra: "hay que tener en cuenta las características de los caballos, las peticiones de los jinetes y las necesidades de cada participante". Y garantizar, además, que no falte lo básico: "agua, paja, viruta" para las camas e incluso hielo. Ayer ya rondaban los 40 jinetes en Las Mestas, aunque todavía quedaban llegadas previstas para hoy y para mañana. Muchos de ellos viajan con más de un caballo, por lo que el movimiento en las cuadras irá creciendo durante las primeras jornadas.
El primer día es también el más complicado para Catarina y su equipo. "Los jinetes a veces quieren cambiar de cuadras", explica. La ubicación que cada uno tenía en mente no siempre coincide con la que finalmente recibe, y toca reorganizar. Después, cuando caballos y jinetes ya están instalados, el trabajo se tranquiliza y queda reducido a pequeñas incidencias de mantenimiento.
Detrás de todo esto hay una organización que alcanza unas dimensiones considerables. Durante el concurso se acreditan entre 1.200 y 1.400 personas vinculadas a los diferentes servicios del recinto. Hostelería, personal de apoyo, equipos de instalaciones, trabajadores del village comercial o de las zonas infantiles forman parte de una estructura que se multiplica durante estos días. A ellos se suman los 90 jinetes, sus acompañantes, los propietarios y los 270 caballos.
Y ayer todavía faltaba comprobar que todo funcionara. A las siete de la tarde estaba previsto un ensayo general para probar cronometrajes, megafonía y pantallas. Una última prueba antes de que hoy lleguen los espectadores y la competición ocupe el centro de la escena.
Porque cuando el público entre en Las Mestas, apenas quedarán rastros de la jornada de ayer. Verá los obstáculos levantados, las pistas preparadas y las cuadras ocupadas. Verá el Hípico. Pero detrás de ese escenario estarán las semanas de trabajo, las casi 200 tareas programadas y todas las personas que ayer todavía medían, colocaban, recibían, comprobaban y corregían. El espectáculo empieza hoy. Para ellos, en realidad, lleva semanas en marcha.
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