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Fernando García Lleo y la Copa Masaveu que une Las Palmas y el Club de Tenis de Oviedo 41 años después: "Es bonito volver"

"Si vas a un gran torneo puedes estar a 50 metros de la pista, aquí estás prácticamente encima, es como si pudieras ver entrenar a Carlos Alcaraz a dos metros", afirma el canario sobre la Copa del Club de Tenis de Oviedo

Fernando García Lleo, en el Club de Tenis de Oviedo.

Fernando García Lleo, en el Club de Tenis de Oviedo. / Irma Collín / LNE

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C. T. O.

Fernando García Lleo ha vuelto al Real Club de Tenis de Oviedo cuatro décadas después de conquistar, con apenas 18 años, la “Copa Masaveu”. El entonces joven campeón de España júnior comenzaba a abrirse camino en el circuito profesional cuando logró imponerse en una prueba que recuerda como uno de los torneos de mayor prestigio de aquella etapa.Esta semana regresó al club asturiano desde una nueva perspectiva, la de entrenador. Tras una larga trayectoria vinculado al tenis profesional y después de trabajar con jugadoras como Marta Marrero y otros nombres destacados del circuito, García acompaña actualmente al joven canario Roberto Pérez. El campeón de 1985 recuerda aquel trofeo de plata que recibió por correo postal en Las Palmas, compara el nivel competitivo de los antiguos satélites ATP con el actual circuito y anima a los aficionados asturianos a disfrutar del tenis en directo durante la 91ª edición del torneo.

Han pasado 41 años desde aquella victoria. ¿Qué significa para usted volver al Real Club de Tenis de Oviedo?

Es bonito volver. Yo gané aquí en 1985 y entonces el trofeo se llamaba “Copa Masaveu”. Lo recuerdo como un torneo de prestigio a nivel nacional porque, cuando yo lo jugué, formaba parte de los satélites ATP. Era una etapa en la que yo todavía era muy joven. Tenía 18 años, todavía no había cumplido los 19, y estaba empezando a meterme en el circuito ATP. El año anterior había sido campeón de España júnior y en aquella temporada estaba jugando los satélites por España. Recuerdo que gané aquí, aunque no tengo tan claro si terminé primero en la clasificación general del circuito. Lo que sí recuerdo perfectamente es haber ganado esta prueba.

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza cuando recuerda aquella victoria de 1985?

Entre otras cosas, recuerdo mucho el trofeo, porque era una preciosidad. Era la copa que figura aquí en la entrada del club, aunque a los ganadores se nos entregaba una miniatura. Era de plata de ley y venía en un estuche. Fíjate si han pasado años que ni siquiera me la llevé conmigo. Pedí que me la enviaran a Las Palmas y me la mandaron por correo postal. Moverla en avión era complicado y recuerdo perfectamente que llegó a casa después.

¿Volvió a jugar en Oviedo después de aquella victoria?

Yo creo que no. Después de aquel año ya no volví a jugar aquí. A partir de entonces fui intentando disputar torneos un poco más importantes y fui avanzando dentro del circuito.

Ahora vuelve como entrenador. ¿Cómo compara al jugador de 18 años que ganó aquí con el técnico que es hoy?

Han pasado muchos años y uno ya no se acuerda de todo lo que hacía cuando tenía 18 años, pero sí recuerdo muy bien cómo era el circuito de entonces. Creo que los torneos tenían un nivel competitivo muy alto. Los satélites eran durísimos porque eran prácticamente la puerta de entrada para poder jugar después el circuito ATP. Ahora hay muchísimos más torneos. Cada semana se disputan pruebas de diferentes categorías por todo el mundo y existen más oportunidades y más pasos dentro del circuito. Antes, sin embargo, en Europa había muy pocos satélites y venían jugadores de muchos países, incluso sudamericanos, para disputar esas pruebas. Por eso el nivel era muy alto. Estoy convencido de que muchos de los jugadores que participaron en aquellos torneos terminaron después entre los 50 o los 100 mejores del mundo. Hoy hay una oferta mucho mayor de competiciones y eso hace que el sistema sea diferente.

¿Qué le diría a un aficionado para animarle a venir al Real Club de Tenis de Oviedo a seguir el torneo?

Estoy convencido de que le va a gustar. El deporte en vivo cambia muchísimo y aquí tienes la oportunidad de ver a los jugadores prácticamente a dos metros. Estás muy cerca de la pista, escuchas cómo golpean la bola y aprecias cosas que en televisión o desde una grada muy alejada no puedes percibir de la misma manera. Los jugadores de la fase previa ya juegan muy bien, pero cuando empieza el cuadro final llegan tenistas que golpean de manera espectacular, se mueven muy bien y tienen un nivel técnico altísimo. Yo animaría a todo el mundo a venir porque tener la oportunidad de ver tenis de este nivel tan cerca y sin salir prácticamente de casa es una experiencia muy bonita.

¿Es diferente a asistir a un gran torneo?

Completamente. Si vas a un gran torneo puedes estar a 50 metros de la pista. Aquí estás prácticamente encima de los jugadores. Es como si pudieras ver entrenar a Carlos Alcaraz a dos metros. Cuando estás tan cerca alucinas con el sonido de la bola y con la velocidad a la que juegan. Entre los grandes jugadores ATP y muchos de los tenistas que participan en estos torneos, la forma de golpear la pelota es muy parecida. Después, la diferencia entre los mejores está en cómo juegan los puntos, cómo toman las decisiones y cómo resuelven los momentos importantes.

¿Sigue jugando al tenis?

Juego y entreno. Me gusta seguir metiéndome en la pista, aunque ya no compito ni en veteranos ni en ninguna categoría. Actualmente trabajo con un jugador canario, Roberto Pérez. Llevo aproximadamente seis años trabajando con él y viajando exclusivamente con él. Venimos de disputar el Campeonato de España júnior, donde alcanzó las semifinales.

Ha vivido el tenis también desde los grandes escenarios internacionales. ¿Qué recuerda de esa etapa?

Después de mi carrera como jugador estuve muchos años entrenando. Trabajé, entre otras jugadoras, con Marta Marrero y también estuve vinculado a tenistas que disputaban los grandes torneos internacionales. Eso me permitió viajar a los Grand Slams y vivir el circuito desde otra perspectiva. El tenis ha sido mi vida y sigo disfrutándolo desde la pista.

¿Qué espera de esta 91ª edición del torneo?

No sé si podré quedarme hasta el final porque Roberto, mi jugador, ya quedó eliminado en individuales y, cuando termine el dobles, probablemente nos iremos. Pero la semana pasada estuve en Santander, en un torneo con jugadores de un nivel parecido, y la verdad es que salió una competición muy bonita. El Real Club de Tenis de Oviedo tiene además un ambiente muy especial, es un club muy social y creo que reúne unas condiciones magníficas para acoger un torneo de estas características. Estoy convencido de que van a tener un torneo estupendo y que el jugador que consiga ganarlo tendrá un gran nivel. Seguro que vamos a ver muy buen tenis.

Han pasado más de cuatro décadas desde que levantó aquí la “Copa Masaveu”. ¿Qué permanece intacto después de todo este tiempo?

La ilusión por el tenis. Al final, después de tantos años, sigo disfrutando de estar en una pista, de entrenar, de viajar y de ver cómo juegan los jóvenes. Volver aquí también te hace recordar una etapa muy especial de tu vida. Ganar este torneo cuando tenía 18 años fue una ilusión enorme para mí y, tantos años después, regresar al Real Club de Tenis de Oviedo me permite volver a mirar hacia aquella época con mucho cariño.

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