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El Sporting afronta un derbi con varias cuentas pendientes

Los rojiblancos buscan el segundo triunfo ante el Oviedo desde 2017 tras el alivio de mantener el colchón de 7 puntos sobre el play-off

Por la izquierda, Borja López y Manu García, a la conclusión del encuentro ante el Tenerife. | LOF

Por la izquierda, Borja López y Manu García, a la conclusión del encuentro ante el Tenerife. | LOF

La pasional mirada sportinguista es capaz de viajar desde la decepción más profunda, al resurgir más impetuoso en menos de veinticuatro horas. La derrota en Tenerife desató los peores presagios, neutralizados al día siguiente con un progresivo y recuperado optimismo acelerados tras vistazo al Tartiere y Vallecas. El empate del Oviedo, otra vez con dificultad para encontrar la victoria, y especialmente el triunfo del Rayo (2-1 al Girona), que permite mantener el colchón de 7 puntos sobre play-off, dan una lectura diferente a la semana de derbi.

Seis días para ver al Sporting y al Oviedo sobre el césped de El Molinón, el mismo tiempo en el que los rojiblancos esperan recuperar fe, confianza y fútbol. Los gijoneses mostraron en Tenerife su lado más gris. Enlazar por primera vez dos derrotas consecutivas y haber perdido la condición de invicto en El Molinón ha hecho daño en las filas rojiblancas. Unos quieren verlo como el indicador de la excepcional campaña de los gijoneses, ya que pocos equipos son capaces de aguantar esos registros hasta la jornada 34. Otros, como el reflejo de las dudas surgidas en un momento en el que ya hay poco tiempo para corregir errores. Gallego ha cerrado filas mostrando su confianza ciega en un grupo de futbolistas que tienen en el derbi, capaz de multiplicarlo todo, el mejor escenario para saldar deudas pendientes.

El entrenador protagoniza una de las principales vueltas de tuerca necesarias. La lectura de los partidos ha hecho de Gallego un técnico capaz de ganar encuentros con retoques tácticos o cambio de jugadores. Se vio en Vallecas por última vez, y se perdió en las dos últimas jornadas, en las que tampoco han ayudado las bajas. En todo caso, la falta de acierto con revulsivos salidos del banquillo o detalles como ver a Cumic saltar al campo a falta de un minuto para el final han condenado también al equipo.

Mariño es otro nombre propio del bache sportinguista. El vigués ha convertido despistes puntuales en errores que han costado puntos. En su defensa, que en cuanto a lo de sumar y restar puntos, el saldo es claramente positivo. Quizá por eso sorprende que el hasta hace quince días era “Zamora” parezca ahora vulnerable. Entre las tareas pendientes está también la deuda con la afición rojiblanca, con ganas de volver a celebrar una victoria en un derbi. Desde que Sporting y Oviedo se reencontraran en Segunda en 2017, los rojiblancos sólo ganaron el duelo en El Molinón de 2019, el del tanto en propia de Christian Fernández. El triunfo del Rayo ante el Girona y el empate de la Ponferradina permite actualizar las cuentas. A falta de ocho jornadas, ya no hacen falta siete victorias. Seis serían suficientes para atar matemáticamente el play-off.

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