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Ciriaco-Irureta, la fórmula del éxito: LA NUEVA ESPAÑA reúne a los entrenadores que clasificaron al Sporting y al Oviedo para la Copa de la UEFA en la temporada 1990-91

Así fue el cara entre Javier Irureta y Ciriaco Cano, los entrenadores que metieron en la UEFA al Oviedo y al Sporting

Ciriaco Cano (Plasencia, Cáceres, 14-8-48) y Javier Irureta (Irún, Guipúzcoa, 1-4-48) tienen muchas más cosas en común que su año de nacimiento. Destacaron como centrocampistas en la década de los 60 y 70, y fueron entrenadores de éxito en los 90. Por ejemplo, en las dos temporadas que coincidieron al frente del Sporting y del Oviedo, con clasificación al unísono para la Copa de la UEFA en 1991 y una estadística particular totalmente equilibrada: dos empates a cero y una victoria por 1-0 por bando. Además, tienen muchos amigos en común y se aprecian, como quedó reflejado en la charla que mantuvieron con el derbi del sábado al fondo, con Ciriaco en la sede de LA NUEVA ESPAÑA e Irureta desde su domicilio en Bilbao.

“Somos de la misma quinta”, arranca Irureta cuando aparece en la pantalla Ciriaco, antes de empezar a hablar de gente del fútbol con vínculos comunes. “Hablo mucho con Alberto, de Candás, compañero mío en el Atlético de Madrid, y siempre me dice que el fútbol de antes era mucho mejor que el de ahora”, señala el técnico vasco, rápidamente respaldado por el extremeño: “Estoy de acuerdo”. E Irureta, para refrendar el talante del encuentro, aclara: “Yo soy carbayón, pero tengo muchos amigos del Sporting, como Churruca”.

Vagos recuerdos. Los dos entrenadores no tienen muy frescos los detalles de aquellos cuatro derbis que compartieron.

–Ciriaco: “Yo solo me acuerdo bien de uno, que perdimos 1-0 en el Tartiere por un penalti de Tati a Bango. Tati entró como un elefante en una cacharrería. Y mira que siempre le decía: fuera del área haz lo que quieras, pero en el área aguanta”.

–Irureta: “Estuve tres años y medio en el Oviedo. Y de siete derbis perdí uno. Los demás fueron empates y victorias. Casi siempre eran empates a cero y, de vez en cuando, un 1-0 o 0-1. Eran partidos duros, con las aficiones muy encima”.

–Ciriaco: “La verdad es que hiciste milagros con aquel equipo porque el Sporting tenía mejor plantilla que el Oviedo y nos costaba ganar o quedar por delante”.

Reconocimiento en diferido. Un trabajo que, al menos en aquel momento, no tuvo el reconocimiento adecuado.

–Irureta: “Pues ahora las peñas me piden que vaya y me hacen homenajes. La vida se ve desde otra perspectiva. Muchos piensan: si ahora estuviésemos como entonces… La gente disfrutaba viendo al Madrid y al Barcelona. Asturias estaba a un nivel increíble, con los dos equipos en Primera. En realidad, toda la cornisa cantábrica, con el Racing de Santander y el Deportivo de la Coruña en su mejor momento. Ahora las cosas han cambiado. Será cuestión de trabajar. El Sporting lo está haciendo bien y el Oviedo, con el “Cuco” Ziganda, al que tuve yo de jugador en el Athletic, está en mitad de la tabla. Pero todo eso, de cara a un derbi, no vale de nada”.

La tostada, oviedista. Con la llegada de Irureta siguió la tendencia iniciada la temporada anterior de dominio del Oviedo. ¿Había sensación de superioridad sobre el Sporting en aquel vestuario?

–Irureta: “Andábamos siempre muy igualados. Sí es verdad que en la caseta había un ambiente de confianza. Ya conocía del Sestao a Gorriarán, un hombre de tirar para adelante. Teníamos unos cuantos jugadores de carácter. En El Molinón se metían con ellos y no les afectaba”.

–Ciriaco: “El Oviedo de Jabo era un equipo rocoso, difícil de meterle mano. Yo lo único que pedía era la misma intensidad que ellos porque el Oviedo en eso casi siempre nos ganaba. También dependía de los jugadores. Porque yo tenía a Iordanov y Nilson, técnicamente muy buenos, pero muy fríos. Con la misma intensidad tendría que imponerse la calidad”.

Pese a todo, UEFA. El 19 de mayo de 1991, con los dos equipos buscando una plaza para la Copa de la UEFA, otro 0-0 en El Molinón y quejas oviedistas hacia Ramos Marcos por un posible penalti a Bango.

–Irureta: “No lo recuerdo muy bien, pero seguro que pensé que había que seguir luchando hasta el final. Fue una gran satisfacción porque era la primera vez que metía a un equipo en la Copa de la UEFA. Un recuerdo muy bonito”.

–Ciriaco: “Eres muy humilde porque con los mimbres que tenías y aquellos rivales hiciste un trabajo de mucho mérito”.

–Irureta: “Ciriaco jugaba muy bien al fútbol y yo creo que eso se nota a la hora de entrenar porque transmitió a los jugadores esos conceptos. Ciriaco mamó el estilo de juego del Sporting y lo plasmó como entrenador”.

El derbi de Djuka. Los dos exentrenadores estarán atentos al derbi del sábado. Por una vez hay más optimismo rojiblanco que azul, vinculado sobre todo a la presencia de Djuka.

–Irureta: “Veo que el Oviedo juega bien, pero le está faltando el gol. Crea ocasiones, pero le falta materializarlas. En un derbi cambia todo, aunque los de ahora pierden mucho por el hecho de que no haya público. Pese a los últimos resultados, yo creo que el Oviedo no pasará problemas este año. Hay equipos más flojos. Ziganda ve bien el fútbol, pero le falta lo más importante, que el equipo aproveche las ocasiones. Se vio el otro día con el Bayern, que echó mucho de menos a Lewandowski”.

–Ciriaco: “Es verdad que por primera vez el Sporting ha perdido dos partidos seguidos, pero lo veo muy regular durante toda la temporada. Creo que contra el Oviedo va a cambiar la actitud porque en estos dos partidos ha estado un poco pasivo, no ha presionado tanto como suele presionar. A David Gallego lo veo bien. Con las ideas muy claras desde el principio. El equipo ha mantenido una regularidad muy buena durante toda la temporada. A veces han ganado partidos sin hacer mucho, pero en otras han creado ocasiones y no las han metido. Veo al Sporting como un equipo ordenado y bien construido”.

–Irureta: “Preveo un resultado corto, como siempre en los derbis. El empate puede ayudar, pero mejor si gana el Oviedo”.

–Ciriaco: “Va a estar en la línea habitual. Creo que va a ganar el Sporting 1-0, aunque depende de cómo esté Djuka porque se pelea con todo el mundo y eso a veces le resta posibilidades”.

Igualdad total: dos empates y una victoria mínima por bando

La llegada de Ciriaco Cano al banquillo del Sporting, en la decimotercera jornada de la Liga 1990-91, no cambió inicialmente la tendencia favorable al Oviedo en los derbis tras el reencuentro de 1988: dos victorias azules por 1-0 y dos empates, a cero, en los cuatro primeros enfrentamientos. Ciriaco consiguió arrancar un empate del Tartiere en su estreno en partido de rivalidad, pero en la vuelta tampoco pasó del 0-0. Eso sí, al final de temporada se aseguró una plaza en la Copa de la UEFA, mientras que el Oviedo de Irureta tuvo que esperar a que el Atlético de Madrid ganase la final de Copa para entrar también en Europa. En la temporada siguiente, el Sporting de Ciriaco cayó en el partido de la primera vuelta en el Tartiere (1-0) por un gol de penalti. La revancha, que suponía la primera victoria rojiblanca en cuatro temporadas, llegó en el partido de El Molinón, gracias a un gol de Monchu a Viti en el minuto 3. Hubo suspense hasta el final, ya que el Oviedo apretó, pero Ciriaco cantó victoria en su último derbi.

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