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El derbi llega a la literatura: Maxi Rodríguez y Sergio Cortina confrontan sus libros sobre Sporting y Oviedo

Maxi Rodríguez y Sergio Cortina con sus libros.

Maxi Rodríguez y Sergio Cortina con sus libros.

La literatura y el fútbol mantienen una relación beneficiosa para las dos partes. Toda pasión necesita un relato que intente explicarla o que al menos sirva para representarla y ponerla en común con otros que también la sienten. Sporting y Oviedo no podían ser menos y cuentan con dos libros, publicados por la editorial Libros del K.O., en los que se ha reunido a dos aficionados ilustres: el periodista Sergio Cortina y el actor y dramaturgo Maxi Rodríguez. LA NUEVA ESPAÑA les ha pedido que expliquen cómo han conseguido escribir de su amor a los colores. 

Maxi Rodríguez, escritor y actor, autor de "Lear o el deporte rey": “Debería ser obligatorio tomarse el derbi con humor”

“Últimamente este choque es esa cita en la que juegan once contra once y gana el Oviedo”

–¿Se siente identificado con el apelativo de “hooligan” ilustrado?

–Mola como reclamo literario, pero cada vez me siento menos radical y destructivo con cualquier adversario, tanto en el ámbito social como deportivo. Es más, no soporto la futbolización de la sociedad, los bandos irreconciliables y las ganas de aniquilar a quien siente “otros colores” o no piensa como tú.

–¿Por qué un libro de fútbol?

–Me invitaron a escribirlo y dudé unos tres minutos en decidirme a hacerlo. El fútbol siempre ha sido algo recurrente en mi creación artística: Obras de teatro: “¡Oé,oé,oé!” (con prólogo de Jorge Valdano), “Fora de Xogo” (estrenada y distribuida en lengua gallega); guiones de cine: “Carne de Gallina”, donde hago de entrenador de alevines del Figaredo; cortometrajes: “Lo que el ojo no ve”, donde hago de árbitro en apuros. Personaje que me tocó interpretar en varias series: “Periodistas”, “Doctor Mateo”... Hasta en mi etapa de guionista de la serie “7 Vidas” no me resistí a crear una trama de fútbol-empresa en la que los personajes de Javier Cámara y Toni Cantó veían peligrar por culpa de las bajas pasiones futboleras su larga amistad… En fin, que el balón entra y sale de mi obra, siempre visto con un irrenunciable punto de humor.

–¿Sufre con el Sporting?

–Más de lo que debería. Menos mal que luego se me pasa. Por eso es tan sano reírse de uno mismo, para ahuyentar más rápido los disgustos. Con la que está cayendo no merece la pena amargarse la vida, y menos con el fútbol.

–¿Qué es un derbi para usted?

–Últimamente, más birras de la cuenta para sobrellevar esa cita en la que juegan once contra once y gana el Real Oviedo. Ya nos toca darle la vuelta. Sólo espero que hoy no salgamos camuflados como el anterior. Si puede ser, que la camiseta azul la sigan llevando ellos.

–¿Tiene algo de gracioso?

–Claro. Como todo. Pase lo que pase, debería ser obligatorio tomárselo con humor. Sacudirnos el agobio del partido riéndonos de nosotros mismos, que el lunes, gane quien gane, podamos leer en LA NUEVA ESPAÑA un “Parando en Villalpando” donde la ironía quite hierro a este invento.

–¿Se acuerda de su primer derbi?

–La verdad es que no. Recuerdo más el esfuerzo por compartir la “pasión” del derbi asturiano con gente de otras latitudes cuando me pilló trabajando fuera. Es ahí cuando dimensionas esta “guerrilla fratricida”, lo pequeñitos que se nos ve y lo bonito que sería que los dos equipos estuvieran en primera.

–¿Aún sueña con debutar en El Molinón?

–Claro. Para mí el fútbol es eso, volver al territorio de la infancia, acostarte pensando que meterás un gol de chilena por la escuadra. Cuando se apagan las luces se encienden los sueños.

Sergio Cortina, escritor y periodista, autor de "Saliendo de la calle Oscura": “El Oviedo es mi ancla con la tierra y con la infancia”

“En realidad somos fanáticos, lo de ilustrados es porque escribimos un libro”

–¿Se siente identificado con el apelativo de “hooligan” ilustrado?

–Mola como reclamo literario, pero cada vez me siento menos radical y destructivo con cualquier adversario, tanto en el ámbito social como deportivo. Es más, no soporto la futbolización de la sociedad, los bandos irreconciliables y las ganas de aniquilar a quien siente “otros colores” o no piensa como tú.

–¿Por qué un libro de fútbol?

–Conozco a Emilio Sánchez Mediavilla, de la editorial “Libros del K.O.”, a ellos les gusta el fútbol, tenían esta colección consolidada y estaban intentando que todos los equipos históricos estuvieran ahí. Me lo propusieron de manera informal y se concretó dos años después. Fue un reto porque nunca había afrontado un texto tan largo, pero con el tiempo se ha ido asentando la relación con ellos y ahora hago de editor de la colección.

–¿Sufre con el Oviedo?

–Se unen dos cosas, me ha tocado ver mucho al Oviedo en casa, pero también fuera. Llevo mucho tiempo lejos de Asturias y el Oviedo es el ancla con la tierra. Es difícil librarse de ello, es la infancia y estando fuera todo se enfatiza más. En Madrid, además, hay mucho asturiano: está la Peña Azul Madrid y nos juntábamos Pedro Zuazua, Diego Crespo, Sid Lowe y otra gente.

–En su libro están los años duros, en los que el Oviedo tuvo que hacer un ejercicio de supervivencia,

–Sucedió todo eso y como aficionado no quieres volver, pero hubo cosas importantes para el aficionado que se están perdiendo. La unión entre el club y el aficionado, me da pena que se haya perdido. Más ahora con la pandemia. Me gusta que haya un tejido social y en esos años duros se juntó mucho alrededor del Oviedo.Pregunta

–¿Qué es un derbi para usted?

–El derbi me encanta. Hay mucha gente que lo sabe todo del Sporting, pero yo solo tengo presente que es un derbi. Me gustaba ir a El Molinón, sentir la presión de ellos hacia nosotros. No estoy obsesionado con ellos, lo vivo así solo en el derbi. Para mí el derbi asturiano tiene un aliciente que no tienen otros.Pregunta

–¿Cómo fue su primer derbi?

–Fui un crío al que no llevaban al fútbol. Mi padre era madridista y oviedista, pero estaba cansado de ir al campo, además, era cocinero y no le cuadraba bien. Fui más al Tartiere después, de adolescente. Me acuerdo de un derbi con Dely Valdés, del gol en propia puerta de Nikiforov; del último derbi en Segunda, de derbis tensos, con David Villa. Había mucha animación.

–¿Aún sueña con debutar en el Carlos Tartiere?

–Nunca tuve la aspiración de ser futbolista, nunca estuve en equipos federados ni me imaginé debutando en el Tartiere. Otra cosa es que sientes algo especial cuando vas al campo. Los campos de fútbol impresionan mucho, pero no me considero un futbolista frustrado.

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