Un detalle, un acto de fe, la aparición de un actor inesperado, ese tipo de cosas son las únicas que pueden decantar un derbi como el asturiano, condenado habitualmente a la igualdad y a la prudencia de los dos contendientes, Sporting y Oviedo. Y eso fue precisamente lo que sucedió esta tarde en El Molinón, donde el Oviedo se impuso, tomó aire en la clasificación y condenó al Sporting a sumar su tercera derrota seguida. Y lo hizo gracias a que, en el minuto 6, Diegui Johannesson, uno de los futbolistas que menos oportunidades había tenido esta temporada con el conjunto azul, apareció donde nadie le esperaba y remató a gol un centro de Lucas Ahijado, diestro que juega por la izquierda. La conexión asturiana, de dos jugadores que han pasado por El Requexón, abrió el marcador y puso el partidazo de Asturias donde lo quería el conjunto azul.

A partir de ahí, el Sporting trató de superar el trance y tuvo en Manu García a su jugador más valiente, aunque no siempre al más acertado. Chutó Babin, chutó el propio Manu, pero el peligro, el de verdad, lo volvió a crear el Oviedo cuando un preciso pase de Borja Sánchez en una contra dejó a Nahuel solo. El argentino cruzó demasiado su disparo y el Oviedo no hizo el segundo cuando no se había llegado al minuto veinte por los pelos.

El derbi se fue durmiendo a partir de ese momento, con un Oviedo cada vez más cómodos, con las líneas juntitas y la eterna amenaza de salir como balas a la contra. De hecho, fueron los azules los que se fueron cada vez aproximando más al área rival, provocando córners a su favor y tirando alguna que otra vez a puerta. Por si fuera poca la desgracia para el conjunto rojiblanco, Campuzano, en el minuto 42 sufrió una lesión que le obligó a dejar el campo. En su lugar entró Pablo Pérez. El final de la primera parte llegó después de un nuevo córner de los azules. Un primer tiempo en el que al Oviedo le salió todo como soñaba y en el que al Sporting se le rompió el guion previsto cuando solo habían transcurrido seis minutos. Los que tardó Diegui Johannesson en poner la pierna donde debía para marcar el primero en El Molinón. 

En la segunda parte, el Oviedo sitúo el partido donde más le interesaba: pasaron pocas cosas y el Sporting jugaba muy lejos del área rival, sin encontrar espacios por donde agrietar una zaga azul que rindió a un nivel muy alto. Hasta en el minuto 75 no tuvo una ocasión digna de tal nombre el conjunto rojiblanco. Fue cuando un centro chut de Aitor lo despejó in extremis Arribas para evitar el tanto del empate. A continuación, en el córner que derivó de esa acción, Marc Valiente disparó a puerta. Lo intentaba ya a la desesperada el Sporting, buscando a Pablo Pérez por arriba, pero el Oviedo estaba muy cómodo y apenas sufrió para mantener un resultado que es oro puro en su pelea por mantener la categoría. El Sporting, por contra, tendrá que seguir remando para asegurar su participación en el play-off de ascenso.