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El ambiente del derbi en Gijón: La afición ve peligrar el play-off

“No aprendimos de otros derbis”, afean al Sporting, al que recibieron 300 personas antes del partido

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En las terrazas y al sol, así se vive el derbi asturiano Miki López / Juan Plaza

“El play-off cada vez se complica más”. Así lo asume la afición rojiblanca, alicaída tras la derrota ayer contra el Oviedo. Un derbi más que se escapa de Gijón. “Parece que no aprendimos de otros derbis pasados, nos volvió a faltar ambición e intensidad”, resume Miguel Ruiz tras el partido. “Estamos en una dinámica muy negativa, no estamos dando el nivel en cuanto a resultados ni en cuanto a fútbol”, apuntilla Miguel Alonso a su lado. Ese pesimismo también cala en Sergio Sala. “Esta derrota es una nueva cura de humildad, que nos haga ver que el play-off todavía no está cerrado ni mucho menos”, afirma el joven aficionado rojiblanco, “jugando así, se nos va a complicar mucho el meternos en la promoción: no propusimos nada y no creamos ocasiones”.

El día, sin embargo, amaneció esperanzado en Gijón. Los jugadores rojiblancos llegaron a Mareo pasado el mediodía para concentrarse. El presidente, Javier Fernández, con ellos. Superado el test de antígenos, alrededor de las 13.30 horas comenzaron a comer.

A esa misma hora, coincidiendo con la sesión vermú, las calles de Gijón comenzaban a teñirse de rojiblanco. Sobre todo, en el barrio de Cimadevilla. “Lo más importante es ganar al Oviedo, y luego ya pensaremos en la clasificación”, enfatizaban Luis García y Nicolás Ballario mientras brindaban con sus jarras de cerveza, “es fundamental ganar hoy para acabar con la mala racha en los derbis y en los últimos partidos de Liga, no podemos tirar toda la temporada ahora”.

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Así fue la llegada del Sporting al Molinón Miki López / Juan Plaza

Más clara tenía la victoria Manuel Iglesias. “Ya nos toca, por estadística y porque estamos mucho mejor que ellos, así lo dice la diferencia de puntos”. El ambiente que se vivía en las calles gijonesas envalentonaba a la afición. “No descarto el ascenso directo, creo que aún estamos a tiempo de engancharnos”, aseguraba el aficionado rojiblanco.

“Nos jugamos mucho, pero vamos a ganar seguro”, aseguraban Gonzalo Hernández, Juan Macías, David García, Manuel Catoira y Pablo Ruiz, a punto de empezar a comer en una terraza de la plaza del periodista Arturo Arias, conocida como “El Lavaderu”, con sus bufandas y camisetas sportinguistas. Entre ellos no hay consenso. “Firmo ganar 3-0 hoy y no entrar en play-off”, explicitaba uno. “No, no, calla, tenemos que entrar en la promoción”, replicaba otro. Lo que sí tenían claro es que “hoy queremos celebrar un gol de Djuka”.

Más de 300 aficionados rojiblancos recibieron al Sporting en los aledaños de El Molinón J. M. Requena

El montenegrino, con el resto de sus compañeros, comenzaba entonces a concentrarse en el vestuario de Mareo. Las voces y la música resonaban más que de costumbre en la escuela de fútbol rojiblanca. Una motivación que creció al llegar a la avenida de Torcuato Fernández Miranda, donde les esperaban alrededor de tres centenares de aficionados.

Un pasillo de bengalas llevó en volandas a los autobuses sportinguistas. En el interior del vehículo se escuchaban los cánticos de fuera, alentando la victoria y mentando al eterno rival. Un ambiente de euforia que acompañó a los futbolistas hasta las entrañas de El Molinón, donde se hizo el silencio.

La falta de público en las gradas se compensó en las terrazas hosteleras de la ciudad. “Es un derbi descafeinado”, convergían Roberto Rozada, Guillermo Zamarra, Javier Vallejo, Luis Martínez y José Manuel Carril en el descanso del encuentro. “Hace falta más intensidad, estamos esperando el despertar de la bestia montenegrina”, afirmaban los amigos en el entretiempo.

Un despertar que no llegó, ni del ariete balcánico ni del resto del combinado. Un taciturno Sporting volvió a caer en un derbi regional en un partido en el que, a pesar de no poder estar acompañándolos en el campo, su afición no pudo hacer más por apoyarles.

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