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El derbi de Diegui, de principio a fin: la historia de la camiseta que acabó en poder de Vallina

El lateral azul se reivindica en El Molinón tras estar a punto de salir del club

Diegui saluda a Vallina antes de subirse al autobús para ir a El Molinón

Diegui saluda a Vallina antes de subirse al autobús para ir a El Molinón

No busquen una explicación. No la hay. Así es el fútbol: pura anarquía. Ni el mejor guionista (azul) lo hubiese escrito. Pero así fue. El desterrado, el olvidado, el que (por dos veces y esperando una tercera) quisieron echar, es el protagonista absoluto de la victoria del Oviedo en El Molinón (0-1). La segunda consecutiva en Gijón, el tercer bingo seguido para el Oviedo ante su eterno rival y el que amplía la superioridad en los duelos regionales para los azules desde el reencuentro: cinco victorias, dos empates y una sola derrota.

La de ayer lleva el sello de Diegui Johannesson (Villaviciosa, 1993), héroe inesperado, titular casi por carambola –molestias de última hora Nieto mediante– y autor de un gol tempranero que retumbó en Oviedo. El suyo fue el gol de El Requexón: de Lucas a Diegui. Dos extremos reconvertidos a laterales que dieron el triunfo más esperado en el mejor momento posible.

Diegui, manteado al final del partido Miki López / Marcos León

Punto para Ziganda, que apostó por los dos antes que por Mossa, y puntazo para Diegui, actitud intachable la suya este curso pese a casi ni contar. He ahí la celebración del gol con Ziganda, que queda ya como imagen fija de este derbi para el oviedismo. Pero eso fue a las 18.21 horas en El Molinón. El derbi de Diegui, en realidad, empezó días antes. Nieto sintió un pinchazo en el último entrenamiento en El Requexón. Saltaron las alarmas en la ciudad deportiva y además se impuso el secretismo para no dar pistas al rival. Y cuando lo lógico parecía que fuese Lucas el que ocupase la plaza de Nieto, con Mossa en la izquierda, el Cuco eligió a Diegui para el último ensayo general.

El presidente del Oviedo, con la camiseta de Diegui

El presidente del Oviedo, con la camiseta de Diegui

En el vestuario se daba por hecho que sería el elegido y la apuesta sorprendió. El canterano llevaba sin jugar desde el duelo ante el Alcorcón, el 30 de marzo, y además solo había participado en otros dos partidos: ante el Leganés y precisamente ante el Sporting. El Cuco confió en él, aseguran en El Requexón, por la actitud de Diegui: ni un mal gesto en toda la temporada pese a su situación. La decisión estaba tomada y el Cuco comunicó la alineación a sus jugadores en el hotel de concentración. Y justo antes de subirse al autobús recibió Diegui el primer mensaje. Jorge Menéndez Vallina, presidente azul, todavía de baja, le paró antes de subir al autobús. Ambos han tenido siempre un feeling especial.

Se valoran y se aprecian. Diegui, incluso, ha sido su imitador habitual en cenas de equipo. Vallina, que ya sabe que será titular, le desea suerte y además le dice que meterá gol. El lateral lo hizo, aunque de lo segundo se olvidó. Arregló su descuido regalándole la camiseta al presidente al final del partido, que ya la guarda como oro en paño. Fue el broche final a un encuentro para la historia personal del lateral. El gol fue raro, pero de los suyos: apareciendo por sorpresa. Al final del partido comentó a sus compañeros que no sabía ni con qué la había metido. Aparte del tanto, a Diegui se le vio con la confianza recuperada. Rápido, tapó bien a Manu García y además estuvo raudo en la presión. Pura anarquía en ataque, como en los viejos tiempos.

Diegui, en el momento del gol

Acabó el encuentro con molestias musculares por la inactividad, que no impidieron de ningún modo un manteo final en el campo del eterno rival. Sus compañeros prácticamente lo obligaron. El derbi de Diegui, el manteo de Diegui. Una “haka” en casa del vecino. Luego, exhausto, se sinceró ante los micrófonos. “Llevo todo el año sin jugar y estoy muy contento y orgulloso de mí. No hay mejor premio que marcar al Sporting en El Molinón. Durante la semana le dije a Ziganda que iba a meter gol. Tenía un presentimiento”, dijo el oviedista a pie de campo. “Llevo aquí muchos años y todos me conocen. Es el mejor momento de mi carrera con mucha diferencia. Estuve a punto de salir del Oviedo y decidí quedarme. Mi objetivo fue no rendirme y estoy aquí metiendo un gol en El Molinón. Hace meses era impensable. Me llegó la oportunidad, hice un buen partido y ayudé a ganar”, finalizó Diegui, contra viento y marea y contra todo pronóstico, protagonista del partidazo de Asturias.

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