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El análisis: El Oviedo dejó pasar su momento y la Mareona demuestra que otro derbi es posible

Unos cien rojiblancos animaron en el fondo sur y otros se repartieron en la grada sin “burbuja”

Los jugadores del Oviedo y del Sporting se encaran en la primera parte mientras el colegiado dialoga con Marc Valiente. | Irma Collín / Ángel González

El bisturí de Nacho Azparren: El oviedo dejó pasar su momento y se echó atrás

El Sporting salió al Tartiere con una imponente puesta en escena. Mérito del Oviedo haber resistido ese envite inicial y esperar su momento. Los de Ziganda son felices esperando al rival y así lo demostraron en una primera parte en la que acabaron superando a su rival en la batalla cuerpo a cuerpo. Dueño de cada balón dividido, el Oviedo marcó y siguió acorralando al Sporting, aunque sin opciones claras. Fue ese momento, entre el minuto 30 y 40 cuando quedó la sensación de que los de Gallego habían salido vivos.

El segundo momento clave llegó a los 70 minutos. El balón rebotado le cayó a Borja Bastón para engatillar, el ariete decidió engatillar con la zurda, pero la pelota se fue arriba. Ahí estuvo otra vez el derbi. Porque para entonces, los de Ziganda ya vivían demasiado cerca de Femenías. Defensa en una cornisa. Villalba encontró a Djuka entre la maraña de camisetas azules y al Oviedo se le desmoronó el castillo. A destacar la reacción final con Pombo tirando del carro. Pero era demasiado tarde: la victoria se había ido antes.

La clásica tangana de derbi

Al primer lío, todos los jugadores azules a la refriega

Rosas chocó con Borja cerca de la línea de banda y el canterano azul rodó por el suelo. Al instante, sus diez compañeros corrieron a la escena del crimen. Parecía un movimiento orquestado: la primera tángana tiene que ser nuestra. Cuestión de carácter. El caso es que se formó el tumulto y Ávalos Barrera, que ya había advertido en la previa que saldría de los follones a base de tarjetas, cerró el incidente con amarillas a Brugman y Babin, alborotadores. La cosa es que ahí, en esa acción (minuto 14), murió la excelente puesta en escena sportinguista y nació el mejor Oviedo. Una tangana clásica de derbi para despertar al Oviedo.

Lucas toma el testigo anotador

De canterano en canterano y tiro porque me toca

El primer derbi del covid, un duelo táctico, se definió en una jugada extraordinaria de Borja Sánchez. El siguiente en El Molinón también se decidió por la mínima. El protagonista volvió a ser para un jugador de El Requexón: Diegui. Ayer, iba camino de seguir un guion similar, con un simple tanto para desnivelar el choque, hasta que Villalba encontró a Djuka y el duelo quedó en tablas. Al oviedismo le queda al menos la satisfacción de ver otro canterano, esta vez Lucas, anotando ante el eterno rival. 

El bisturí de Ángel Cabranes: La Mareona demuestra que otro derbi es posible

El Sporting rechazó las entradas para el derbi, pero el equipo no estuvo solo en el Tartiere. Unos cien aficionados rojiblancos ocuparon la grada alta del fondo sur, la habitualmente destinada para la afición visitante. Otros tantos se repartieron por las diferentes gradas del campo carbayón, mezclándose con el público y protagonizando la imagen del partido. Porque después de una semana de debate sobre la necesidad de realizar un desplazamiento “burbuja” para permitir que los seguidores rivales contaran con representación en el derbi, la normalidad mandó. Unos picaron a otros, cada uno protestó lo suyo y todo se desarrolló como en cualquier chigre o salón asturiano. Con tensión por momentos, pero haciendo de la rivalidad riqueza. Fue el mayor triunfo del Oviedo-Sporting. El premio para los desplazados llegó en el compás final de un partido en el que Djuka rentabilizó haberse quedado en Gijón tras la llamada de la selección. El delantero rojiblanco pudo disputar el partido ante el Oviedo al estar sancionado con Montenegro y le hizo estrenarse como goleador en un derbi en su tercera campaña en el conjunto gijonés. La afición también se llevó un cariñoso mensaje de David Gallego, quien agradeció tras el encuentro el apoyo recibido, tanto en el Tartiere, como en la salida de los futbolistas desde El Molinón. Pidió repetirlo el sábado ante el Alcorcón llenando el campo.

Música para una rivalidad

Del “No mires atrás con furia” de “Oasis”, al “Djuka, Djuka”

“Don´t look back in anger” (No mires atrás con furia) es uno de los himnos de la banda británica “Oasis”. También fue uno de los temas elegidos por el Oviedo para acompañar la previa del partido en el Tartiere. Estribillo con mensaje por aquello de la tendencia azul de los últimos derbis. Lo siguiente en sonar, “Highway to hell” (Autopista al infierno) de AC/DC. La misma que sonó en El Molinón el día del espectáculo de luces, victoria ante el Leganés y liderato. En la capital no hubo ni luces, ni espectáculo, ni liderato. La mejor música para los rojiblancos fue la que llegó con el empate. “Djuka, Djuka”, cantaron los aficionados rojiblancos situados en la grada alta del fondo sur para enfado del resto del Tartiere.

Cambios y recaída

El destierro a la banda de Fran Villalba y la mala suerte de Guille

Temió perderse el derbi, pero volvió a tiempo. Guille Rosas figuró entre las tres novedades del Sporting para la visita al Tartiere, compartiendo protagonismo con Aitor García y Marc Valiente. Duró 23 minutos. Fue el tiempo que tardó en echar mano a la zona posterior del muslo izquierdo y pedir el cambio al banquillo. Y para la banda, Fran Villalba. La continuidad de Campuzano en el once mandó al costado, al valenciano. Otro destierro sin brillo hasta el 58, cuando Berto relevó a Campuzano. Y entonces, llegó el empate. En la lista de lesionados, más bajas: Valiente. 

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