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Del mejor derbi en años, al bochorno: el Oviedo se lleva el triunfo en El Molinón, empañado por la agresión a Femenías

Un gol en propia decide para los azules antes de que la Policía tuviera que intervernir para separar a los futbolistas sobre el terreno de juego

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EN IMÁGENES: Así fue el derbi asturiano en El Molinón que acabó en bochorno

El mejor derbi de los últimos años acabó empañado tras el pitido final. La tangana protagonizada por varios jugadores sobre el mismo terreno de juego ensució un partido intenso, lleno de alternativas y especialmente divertido en la primera parte. Lo que no cambió fue la tónica de otras ocasiones, con el Oviedo llevándose el triunfo en El Molinón ante un Sporting que volvió a romperse en defensa. Los azules se llevaron un triunfo que multiplica las opciones de play-off con un tanto en propia de Berrocal y los gijoneses se quedan a siete puntos del descenso. Euforia azul y bronca del sportinguismo a sus jugadores, entre gritos de “esa camiseta, no la merecéis”.

0
Sporting de Gijón
1
Real Oviedo
0-1, min. 78: Berrocal (p.p.)
Real Sporting de Gijón
Cuéllar (2); Bogdan (1), Berrocal (0), Babin (2), Kravets (1);
Pedro Díaz (2), Christian Rivera (1); Aitor García (1), Fran Villalba (1), Puma Rodríguez (1); y Djuka (1).
Cambios

Gaspar (1) por Puma Rodríguez (min. 63); Gragera (0) por Christian Rivera (min. 63); Pablo_Pérez (1) por Aitor García (min. 74); Ramírez (s.c.) por Bogdan, min. 86 y Campuzano (s.c.) por Pedro Díaz, min. 86.

Real Oviedo
Femenías (2); Lucas (2), Tarín (2), Dani Calvo (2), Cornud (3);
Luismi (1), Brugman (2); Viti (1), Javi Mier (2), Borja Sánchez (2); Borja Bastón (1).
Cambios

Hugo Rama (2) por Javi Mier (min. 67); Sangalli (2) por Viti (min. 67) y Bolaño (s.c.) por Borja Sánchez; Mossa (s.c.) por Cornud, min. 90 y Jimmy (s.c.) por Brugman, min. 90.

Árbitro: Trujillo Suárez (C. Canario). Expulsó al segundo entrenador, Fabián Rivero, en el min. 28 y a los jugadores Christian Rivera y Berto, tras finalizar el encuentro. También mostró la roja al entrenador de porteros azul, Sergio Segura. Amonestó a los locales Puma Rodríguez, Fran Villalba, Kravets, Christian Rivera, Djuka, y a los visitantes Borja Sánchez y Dani Calvo
El Molinón-Enrique Castro, Quini: 23.470 espectadores, según datos oficiales.

Con los onces previstos y un fútbol atrevido, Sporting y Oviedo se decidieron al fin a divertirse en un derbi. Ambos protagonizaron un vibrante inicio en el que lo extraño fue alcanzar el descanso sin goles. Con juego intenso y lleno, también, de interrupciones, en apenas cinco minutos los dos ya habían buscado portería. Javi Mier cabeceó arriba y Aitor hizo estirarse a Femenías para abrir el telón de un duelo entre valientes, sin especulación ni racanerías. El Molinón, con más de 23.000 seguidores, a reventar. La ambición de los equipos de Martí y Ziganda acabó repartida en las áreas. Al menos, en el comienzo. Tan parejo fue todo, que ambos tuvieron dos clarísimas para adelantarse y reclamaron, por ambos bandos, penaltis que quedaron sin señalar. No hubo ni revisión en el VAR.

Las mejores oportunidades rojiblancas, con el mismo guión: centros desde la izquierda y remates de cabeza. Bogdan no acertó primero tras un gran centro de Djuka y Christian Rivera conectó en semifallo un balón puesto por Puma para un primer cuarto de hora con el Sporting al alza. El Oviedo respondió con otro par de oportunidades clamorosas, ambas, con Cornud poniéndola desde la izquierda. Cuéllar respondió con un paradón a una volea enganchada por Luismi en el área. El emeritense, lleno de reflejos, atajó en dos tiempos. Lo siguiente fue ver a Javi Mier armar otro testarazo que cruzó en exceso. El azul, de lo mejor de los visitantes, compartió un precioso duelo con Pedro Díaz. Como el de Djuka con Dani Calvo. Pulsos de derbi.

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¿Estuviste en El Molinón durante el derbi? Búscate en esta galería de fotos Marcos León

Entre medias, Trujillo Suárez pareció tan acelerado como el partido. Ni él ni el VAR vio manos de Babin y Brugman en el área, pero cargó la primera parte con siete tarjetas, dos de ellas en forma de expulsión a Fabián Rivero y Sergio Segura, segundo entrenador del Sporting y preparador de porteros del Oviedo, respectivamente. El descanso dio tregua a los azules cuando volvía a apretar el Sporting con Kravets afinando el cañón de su zurda.

No le vino bien el descanso al partido. La segunda parte perdió frescura y ganó en cautela. Más miedo a perder que ambición por ganar para dos equipos centrados en calcular mejor sus golpes. Entró el Oviedo mejor a base de aprovechar a un Cornud que hacía temblar a la zaga de Martí en cada centro lateral. Rondó el área y el Sporting, metido en su campo, buscó en la entrada de Gaspar y Gragera, por Christian Rivera y Puma, recuperar terreno y oxígeno. Volvió a estirarse el conjunto gijonés para hacer a Ziganda decidirse. Doble cambio con Hugo Rama y Sangalli por Viti y Javi Mier. El equilibrio, pendiente de romperse en algún detalle. 

El detalle fue azul. Djuka acarició el gol en una buena jugada iniciada por Pedro. Fran Villalba abrió para el montenegrino, perfilado para la pierna que más le gusta, la derecha. Adivinó Femenías para volver a lanzar a los carbayones. Pierre Cornud, esta vez, encontró premio con la ayuda de Berrocal.

Después de muchos intentos bien construidos, de un juego pasional, pero con sentido, el derbi avisó de que empezaba a deslucirse. La advertencia fue un gol feo, de rebote. Gloria para el Oviedo, el infierno para los rojiblancos. Cornud centró desde la izquierda y Berrocal, en su intención de despejar, acabó enviando el balón hacia su propia portería. Metió la mano Cuéllar, pero el cuero acabó entrando antes de que Borja Bastón cabeceara a la red, por si acaso. Celebración azul con su goleador mostrando el escudo al fondo sur de El Molinón. Jarro de agua fría para un campo que apretó como pocas veces esta temporada. Diez minutos para el final. Apenas se jugó ninguno.

Martí sacó a todo su ataque para intentar rescatar el empate. Ramírez y Campuzano entraron por Bogan y Pedro. El Oviedo perdía tiempo y los rojiblancos caían, una y otra vez, en la trampa de la desesperación. La tuvo en el descuento Ramírez y reclamó otro penalti el Sporting antes de un final con los dos equipos envueltos en tanganas, con la Policía interviniendo. Un espectáculo lamentable, independientemente de los motivos, impropio de clubes como Sporting y Oviedo. 

Bochorno al final

Las reacciones

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