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Sociólogos y psicólogos opinan sobre lo sucedido en el derbi asturiano

La ovación a Cristiano en Anfield da la vuelta al mundo mientras que la agresión en el derbi asturiano avergüenza al deporte

En la imagen superior, los hinchas ovacionan a Cristiano. Debajo, el portugués. | | PETER POWELL

El sábado pasado el derbi asturiano acabó en bochorno. La imagen de la agresión a Femenías llegó incluso a medios de Inglaterra. Precisamente allí, en Inglaterra, otras imágenes dieron la vuelta al mundo. Pero no por bochorno, sino por orgullo.

El Liverpool-Manchester United, el clásico inglés con más rivalidad (4-0), uno de los partidos con más tensión de Europa, quedó marcado por la emocionante ovación de la hinchada local a Cristiano Ronaldo, ídolo de los “diablos rojos”, que en los últimos días perdió uno de los dos hijos que esperaba. Un contraste con lo ocurrido en El Molinón. Los hinchas se comportaron, con apenas incidentes en las gradas, no así los jugadores, envueltos en una tangana, además de la citada agresión de los rojiblancos Rivera y Berto a Femenías. “Son asuntos distintos. Estoy seguro que aquí (en Asturias) hubiese pasado lo mismo que en Inglaterra”, explica José Carlos Núñez Pérez, decano de Psicología en la Universidad de Oviedo, que analiza el fenómeno del derbi asturiano. En su opinión, desde los clubes deberían rebajar “la inquina que se vio en El Molinón”. El foco, pues, está en los dirigentes. “Las personas que están al mando de una organización deben mantener un estilo y no caer en el forofismo, como a veces suele pasar. Son los referentes, son los que deben dar ejemplo y son los que deberían decir claramente que lo que se vio no es el camino. Y con una agresión no valen las medias tintas: se debe condenar”.

Arsenio Valbuena lo explica desde el punto de vista sociológico. “El deporte tiene dos caras, una amable y otra muy crítica. La amable es el espíritu deportivo, el juego limpio y los valores, como sucedió en Inglaterra. La mala es el conflicto y la violencia. Para ser seguidor de un equipo hay que enfrentarse con otro. Hay liturgias de unidad, como cantar a coro: la gente entra en un estado de flujo. También está la liturgia de la diferenciación, decir eso de: ‘Nosotros no somos como vosotros’. ¡Cuando todo el mundo es igual!”, explica Valbuena, secretario del Colegio asturiano de Sociología, que da la fórmula del entendimiento: “Se debe buscar la paz, pero la violencia siempre hay que reprimirla. Igual que si sucediese en la calle”.

Jacobo Blanco, decano del Colegio de Sociólogos, realiza una comparación sobre el ejemplo de Anfield y el bochorno de El Molinón. “Allí, en Inglaterra, también se han zurrado mucho... Lo que cabe preguntarse es lo siguiente: ¿Por qué estamos sufriendo esta crispación social que se vio reflejada en el parido? ¿La crisis? ¿La pandemia? Es para reflexionar. Lo que está claro es que lo visto ha suscitado el rechazo de la gente cabal. Esas cosas no gustan. Mi conclusión es que hay una presión deportiva enorme y el Sporting no la ha sabido controlar. Entre todos debemos intentar fomentar otra vez la camaradería”.

La Federación Asturiana mediará entre los dos clubes. Los ecos de lo sucedido en el derbi todavía resuenan en el mundo del fútbol. El presidente de la Federación Asturiana, José Ramón Cuetos Lobo, pide “solucionar las relaciones entre el Oviedo y el Sporting con diálogo”. Según el dirigente, es fundamental que haya buenas relaciones entre los dos clubes. “Desde la Federación vamos a intentarlo”, finaliza.

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