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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

José Alberto ya vende cromos

La irrupción del técnico hace olvidar, por ahora, el patetismo en el derbi y la mediocre temporada

Sólo ha sido un partido. Todavía no hay nada hecho y el futuro sigue siendo bastante incierto. Pero la presentación al mundo rojiblanco de José Alberto ha devuelto a las huestes rojiblancas la alegría de vivir. La victoria en Granada ha logrado hacer olvidar el patetismo en Oviedo y la mediocre temporada que hasta ahora viene firmando el club gijonés.

De Los Cármenes, al margen de tres puntos, una imagen de equipo "echao pa lante" y un técnico que demostró que algo se puede cambiar desde el foso de los banquillos, el Sporting se ha traído la fotografía de JA mandando en la banda enfundado en esa americana con coderas de gentleman británico que le da un aire de entrenador de Newcastle. Incluso el técnico parece haber acertado en el look.

Sobre todo para ganarse a aquellos -hombres de la casina de cristal- que no veían al técnico del B tomando las riendas del primer equipo porque, entre otras cosas, no daba la prestancia suficiente para un club como el Sporting, amén de que todavía no se había convertido en el mejor entrenador de filiales del España y más allá, tal y como exigía Torrecilla, que ha pasado a ser -todo un milagro- su gran valedor. Algo así como le sucedió a Vicente del Bosque en la primera etapa del tito Floren en la presidencia del Real Madrid, al que no le gustaba que el entrenador merengue mostrara tripa en la banda enfundado en un chándal, aunque fuera el de la marca oficial. No presentaba el salmantino, a juicio de los popes del marketing madridista, el mejor tipo para vender cromos. En cambio, sí valía para ganar. A JA todavía le quedan muchas fabadas que comer para alcanzar los logros del marqués, pero ya vende cromos.

De momento -aunque, insistiendo, sólo ha sido una buena noche y aún quedan muchas por delante- parece que el ovetense ha dado con la llave Allen adecuada para desmotar el equipo y volver a armarlo para, cuando menos, competir y desterrar los bostezos. Ahora le toca seguir ajustando el mueble para enlazar una racha que confirme que realmente las cosas han cambiado. Los rojiblancos tienen un calendario -al menos sobre el papel- para dar un golpe de autoridad. Los gijoneses deben enfrentarse al Tenerife, Elche, Mallorca y Lugo para cerrar el año. Lo principal será volver a convertir El Molinón en un seguro para sumar de tres en tres, y luego arañar algo fuera de casa. Se supone que en el último partido de 2018, el de Lugo el día de Lotería, el éxito está asegurado gracias al conocimiento que el comisariado político tiene del equipo lucense. Sería una buena manera de irse de vacaciones. De ser así, se agotarían todos los cromos de JA.

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