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Antonio Rico

Fútbol es fútbol

Antonio Rico

Cuando menos te lo esperas

En la deliciosa película "Cuando menos te lo esperas", Harry Sanborn (Jack Nicholson) dice a Erica Barry (fantástica Diane Keaton) que nunca la ha mentido, aunque puede que en alguna ocasión haya contado una versión de la verdad. La réplica de Erica es lógicamente exacta: "La verdad no tiene versiones". Es cierto que Erica, que ama a Harry, está muy enfadada, y cuando estamos enfadados todos podemos ser tan lógicos como poco sutiles. Y es verdad que, si nos ponemos aristotélicos e incluso presocráticos, lo que es, es; y lo que no es, no es. Pero la vida no es lógica y el fútbol? tampoco. De acuerdo, es lógico que Real Madrid y Barça observen el campeonato de Liga desde lo alto. Y es lógico que el Leganés tenga que sufrir para mantener la categoría. Pero hay otras verdades que no son verdades, sino versiones de la verdad.

¿Qué verdad está detrás del decepcionante rendimiento del Barça de Quique Setién? ¿Una mala planificación, arrastrada desde hacer varias temporadas, que dejó a Luis Suárez como delantero centro uno y trino, permitió que la columna vertebral culé (Piqué-Busquets-Messi) peine ya canas futbolísticas y patinó gloriosamente con fichajes como el de Coutinho, Dembélé y (me temo) Griezmann? ¿O la culpa del cha-cha-cha del Barça la tiene ese dichoso ADN heredado de Cruyff que considera el toque como una de las bellas artes y el patadón como una herejía propia de la secta de entrenadores como Clemente? ¿Era Valverde el culpable de todo, incluidas las lesiones reunidas Geyper de Dembélé? ¿O el culpable único es Bartomeu? ¿O más bien se podría decir que el culpable de los males del Barça es el hueco en las vitrinas culés que dejaron dos Copas de Europa que nunca estuvieron allí? Versiones de la verdad.

Después de la eliminación en la Copa del Rey a pies de un equipo de Segunda División B y tras un gris empate con el Leganés, los seguidores del Atlético de Madrid están en plena pelea con la verdad. Simeone, como Harry en "Cuando menos te lo esperas", podría decir a los colchoneros que nunca les mintió, aunque puede que en alguna ocasión haya contado una versión de la verdad. ¿Se acuerdan del "partido a partido"? Era verdad, pero esa verdad explota en mil pedazos cuando llega el partido de los partidos (todas las temporadas hay algún partido así) y ese partido no se gana. "Partido a partido", sí, pero hasta donde llegue una plantilla que no puede competir con los grandísimos equipos construidos a golpe de talonario o apoyados en un talento descomunal (Messi, claro). Y el Atlético de Madrid llega hasta donde llega. ¿Puede usted, amigo futbolero, citar a dos o tres futbolistas del Atlético de Madrid que el Barça, el Real Madrid, el Liverpool, el Bayern de Múnich o incluso la Juve ficharían sin dudar un segundo? Ahora bien, ¿no es cierto que el total del Atlético de Madrid es superior a la suma de sus partes? ¿Y no es verdad, entonces, que hay que exigir a Simeone que consiga títulos por encima de lo que cabría esperar de un equipo en el que Morata, Thomas o ese agua con gas llamado Joao Félix son titulares? Versiones de la verdad.

Entonces, ¿qué pasa con el partido Real Madrid-Atlético de Madrid de esta jornada? El Real Madrid, ese equipo que recibe tantos goles en contra como Bertín Osborne críticas en un mitin de Vox, masticará al Atlético de Madrid hasta convertirlo en un chicle usado. O el Atlético de Madrid resucitará en plan Lázaro porque no hay nada que devuelva más la fe a los colchoneros que la falta de razón en su juego. La verdad es que hay versiones de la verdad. Y la verdad es que Real Madrid y Atlético de Madrid se aman, como Harry y Erica. Por eso, cuando menos te lo esperas, el Real Madrid revive al Atlético y el Atlético da vida al Real Madrid.

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